Toby Archer bloguea ,desde Helsinki y más allá, sobre escalada, esquí de travesía y btt.

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Las travesías en bici no suelen ser las aventuras de mayor reposo y  te ponen a prueba sin importar lo salvajes o maravillosas que sean. Cuando uno piensa en travesías ciclistas se imagina hombres de mediana edad, barbudos, con culotes, algo de tripa y una bici oculta tras sacos y cestas.

En el otro extremo, los mountain bikers gastan montones de dinero para tener bicis ultraligeras y ponen mala cara cada vez que tienen que arrastrar con algo que no quepe en una micro mochila de hidratación. Son dos mundos muy diferentes.

Los tiempos cambian y ambas disciplinas convergen cada vez más a medida que las innovaciones que han cambiado la vida de los mochileros se aplican al mundo de la bici. El resultado lo llaman “bikepacking”, una opción ultraligera para travesías de larga distancia.

El llevar consigo material de camping suficiente como para poder acampar en territorio salvaje, una o más noches, es lo que hace posible el ciclismo de travesía tradicional. Además, al viajar ligero, sin bolsas ni cestos, uno puede soltar caballos y disfrutar de ese single track muy técnico o de esas bajadas que piden a gritos que sueltes el freno.

Viaja con lo más ligero

Si tienes bici y material de camping ligeros ya tienes mucho de lo necesario para hacer bikepacking. Un par de mochilas estancas, una que colocas bajo el sillín y otra sobre el manillar, podrán acoger una gran parte del material necesario para la acampada, por lo menos en verano.

Muchos bickepackers, que siguen el ejemplo de los mochileros modernos, cambian la tienda de campaña por una lona y luego usan la bici como estructura de sujeción si no hay árboles en los alrededores. Luego, elige el saco de dormir más ligero que encuentres y con una estela tendrás todo lo necesario para dormir a gusto. Hay algo particularmente liberador cuando reduces al máximo el material utilizado.

Tener material nuevito sienta bien, pero tener juguetes sólo tiene interés si nos ayudan de forma recurrente a vivir nuestra aventura, no a separarnos de la naturaleza.

En resumidas cuentas, es importante viajar super ligero, sí. Puede que no huelas a rosas al final de viaje, de acuerdo. Pero habrás viajado mucho más de lo normal, habrás disfrutado mejor de la naturaleza y de la vida salvaje y, lo mejor, sabrás apreciar como nunca el gustazo de una buena ducha caliente al llegar a casa.