Kilómetros finales: los últimos pasos del X-Alps

La meta está muy cerca, pero el final de la prueba suele ser lo más difícil del Red Bull X-Alps.
El francés Clement Latour (FRA1) durante el octavo día del Red Bull X-Alps 2013, en St Hilaire, Francia, el 14 de julio 2013.
Pura dicha, adornada con una bandera francesa. © Sebastian Marko/Red Bull Content Pool
Por Hugh Miller

Nunca en la historia del Red Bull X-Alps ha habido tantos atletas capaces de llegar a la meta. De hecho, en las ediciones anteriores sólo eran tres los que conseguían acabar. Este año, la mayor parte de la lista de contrincantes tiene probabilidades de zanjar la prueba con éxito. Todos tienen una misma cosa en mente: llegar a Mónaco. Y hacerlo antes del mediodía del viernes.
 

El británico Jon Chambers (GBR) durante el sexto día del Red Bull X-Alps 2013, en Interlaken, Suiza, delante del Jungfrau, el 12 de julio de 2013..
El británico Jon Chambers volando © Sebastian Marko/Red Bull Content Pool

La carrera de este año ha sido excepcional. La mayor diferencia con las demás ha sido el tiempo. Unas condiciones de vuelo mucho mejores han supuesto un gran ritmo de progresión para los atletas. El viento frío que ha soplado del norte en todos los Alpes ha creado unas condiciones de vuelo ideales. Para alcanzar mucha altitud, los competidores tienen que aprovechar las corrientes térmicas ascendientes y las corrientes más fuertes se crean cuando hay diferencias térmicas importantes. Las noches frías y los días calurosos han creado un conjunto de condiciones primaverales excepcionales.
 

Ferdinand van Schelven (NED) durante el Red Bull X-Alps 2013 en Brevent, Chamonix, Francia el 15 de julio 2013
Van Schelven hizo el vuelo más largo del evento © Vitek Ludvik/Red Bull Content Pool

Por supuesto, los trayectos a pie también han formado una gran parte de esta edición. El ganador, Christian Maurer, ha andado 250km a lo largo de los siete días que duró su recorrido. Gracias a las buenas condiciones de vuelo, la mayoría de los participantes ha podido volar una media de seis a siete horas diarias, viajando así grandes distancias. Ferdinand van Schelven voló 153km el pasado martes y fue el vuelo más largo de toda la prueba.

 

El francés Clement Latour (FRA1)
Clement Latour corre por la noche. © Sebastian Marko/Red Bull Content Pool

Aunque la mente de los atletas sea fuerte, los cuerpos llega un momento que empiezan a emitir su queja. La mayoría sufren dolores, quemazones, ampollas y rozaduras. El americano Stephan Haase sufrió incluso una infección en el pie, que empezó con una ampolla y que le obligó a retirarse, el pasado lunes.

Históricamente, la sección final de la prueba siempre ha unido el Mont Blanc con la ciudad de Mónaco pero en esta edición la salida fue en Saint Hilaire, en cierto modo la cuna espiritual del parapente. Cada año los locales organizan la Coupe Icare, un festival de cuatro días que es una verdadera locura. Es un evento que captura todos y cada uno de los ángulos del parapente capaces de inspirar o de sacar a relucir la locura de sus apasionados, todo junto al placer de volar libremente. Cuando los competidores llegan al pueblo, niños y adultos entusiasmados les acompañan, corriendo y vitoreando.

Pero pasado St Hilaire, las cosas se ponen mucho más difíciles. Los últimos 30km se conocen como “el laberinto”. “Son una verdadera locura, un verdadero laberinto. El terreno no tiene ninguna lógica,” nos explica Jon Chambers. “No hay salida fácil por los valles, sólo un montón de colinas que te imponen un gran ejercicio de orientación.” Además, también es imposible despegar o aterrizar en los últimos 20km porque el terreno es inhóspito y caótico. “Allí, si lo intentas acabas en un árbol,” admite Chambers.

 

Toma Coconea (ROM)  durante el Red Bull X-Alps 2013, en La Grave, Francia, el 17 de julio 2013
Toma Coconea tiene piernas de guerrero © Vitek Ludvik/Red Bull Content Pool

Las últimas horas de la carrera han sido a pie para todos. Para la mayoría de los atletas es una tortura absoluta pero algunos se las tragan de un tirón. Toma Conconea acabó segundo en 2011 tras correr sin parar durante 20km y Clément Latour ha repetido la misma proeza este año. Por razones evidentes, muchos atletas reservan energía para el esfuerzo final, algo que ha ayudado mucho a Latour y a Girard para asegurar sus 2ª y 3ª plazas respectivamente.
 

Clement Latour gana kilómetros por la noche © Olivier Laugero/Red Bull Content Pool

Correr de noche también conlleva sus retos. Los atletas tienen que lidiar con los bajones de energía cuando el cuerpo les acaba pidiendo a gritos de parar y echarse a dormir. Algunos consiguen hacer micro siestas de 20 minutos, como los navegantes circunvaladores, y luego vuelven a ponerse a correr. Para los atletas que pasan la noche corriendo, la falta de sueño causa lo que los corredores de aventura llaman “monstruos del sueño”, unas alucinaciones salvajes. En esos momentos, los atletas suelen ver formas y gente en la carretera, en los árboles o en el cielo.

Lo que a todos les mantiene en pie es el deseo absoluto de llegar a Mónaco. Para estos atletas, llegar a la meta es el gran reto, como una consagración de su pasión por las carreras de aventura en parapente. Se trata de un tipo de pruebas muy confidencial pero altamente respetado por todos los amantes del parapente.

Richard Chambers, padre y asistente de Jon, no podía decirlo mejor: “Existen maneras mucho más simples para darse un baño en Mónaco que no sean atravesar los Alpes desde Salzburgo, volando y andando.”
 

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