Esquí en la montaña más alta de Norte América

Brody Leven nos cuenta su periplo a la montaña más alta de América con un puñado de super estrellas.
Brody Leven en la ascensión. © brodyleven.com
Por Brody Leven

Brody Leven acaba de volver de un viaje al monte Denali, el pico más alto de Norte América, junto con un grupo de grandes estrellas del esquí y del snowboard. En esta historia exclusiva de Red Bull Adventure, nos cuenta la aventura y comparte con nosotros algunas de sus mejores fotos. No te pierdas la galería fotográfica aquí y el resumen del material indispensable que llevó consigo.

“Haremos un esfuerzo continuado de una semana. Después, tendremos dos semanas de vacaciones a 4.267 metros de altura. Pero primero tenemos que llegar ahí arriba.”

Conrad Anker motivaba a todo el equipo cada vez que nos recordaba lo que nos esperaba. Metódicamente, elegía los momentos más difíciles para hacerlo: cuando pasábamos por una cresta complicada y arriesgada, cuando cargábamos material muy pesado en los trineos que íbamos a arrastrar, cuando montábamos las tiendas tras un día extenuante… Vacaciones en la nieve. Vacaciones en la nieve. Vacaciones en la nieve… ¿Pero las vacaciones en la nieve no suelen ser en chalets confortables, con chimeneas y olor a chocolate?

No cuando eliges ir en junio. Y no cuando tu destino es el Denali.
 

Incluso gente como Conrad Anker acarrea su equipo. © ktmillerphotography.com

Un equipo de catorce esquiadores y snowboarders – riders profesionales y miembros de la industria – se dieron cita para escalar y ripar la montaña más alta de Norte América: el monte Denali, de 6.193metros (20.320 pies), en el Parque y Reserva Nacional de Denali, en Alaska. Jeremy Jones, Conrad Anker, John Krakauer, Max Lowe, Ralph Backstrom, KT Miller, Ryan Hudson, Kalen Caughey, Phil Henderson, Jacqui Edgerly, Kasha Rigby, Rachel Pohl, Robin Hill y yo mismo.

Unas vacaciones en la nieve para todos. Nada de expedición patrocinada. Ningún periodista en busca de titulares. Ningún cámara para documentar un vídeo. Estábamos en Alaska con un grupo de amigos con los que compartimos una misma pasión. Aparentemente, cuando riders de semejante calibre viajan sin cámaras y fotógrafos lo llaman vacaciones.
 

El periplo es la mitad de la aventura. © ktmillerphotography.com

Tras cinco días de dura labor tras aterrizar en el Glaciar de Kahiltna, el equipo se tomó un descanso en nuestro campo base a 14.200 pies (4.328m). Fueron cinco días sudando y luchando contra trineos poco colaboradores repletos de comida y equipamiento de expedición alpina que arrastramos desde la cota 7.000 pies (2.133m) y durante 12 millas bajo el calor aplastante del glaciar. Reverberando sobre la nieve, el solo quemaba cualquier piel que estuviera expuesta al aire libre: el interior de los agujeros de la nariz, labios o lóbulos de orejas.

El snowboarder Robin Hill. © ktmillerphotography.com

Tras montar lo que sería el campo base más utilizado del periplo, Jeremy, Robin y yo escalamos West Buttress hasta 17.200 pies (5.242m). Desde allí, ripamos Rescue Gully, una canaleta empinada, de doble línea, en lo más alto de una cara de 2.500 pies (762m) repleta de amplios parches de un hielo azul y traicionero. Incluso de vacaciones a Jeremy Jones le encanta ripar ese tipo de terrenos y lo hace con una excitación contagiosa pero con un nivel que no lo es tanto.

Es difícil imaginar poder aprender nunca todo lo que este hombre sabe. Tal y como le vemos ripar en los vídeos es como ripa en la realidad, sin importar que estemos a 17.000 pies de altura (5.181m). Toda una demostración de clase por una gran leyenda viviente de los deportes de invierno. Negociar grietas y numerosas rimayas requería toda su atención pero no mermó en nada su habilidad.

Considerando que estaba de vacaciones (haciendo snow en Alaska), lejos del trabajo (que es hacer snow, casi siempre en Alaska), Jeremy hizo un gran “trabajo” cada vez que se puso la tabla o que se enfrentó a una escalada.

Conrad Anker y Jeremy Jones son dos de los riders montañistas más respetados de todos los tiempos, ya sea dentro de la escena purista de practicantes o cara al gran público. Una vez aclimatados y preparados, me invitaron a escalar el Denali con ellos. Tras un día de descanso, el plan era escalar los 5.000 pies (1.524m) de Orient Express y luego vincular con la ruta habitual hasta 19.200 pies (5.852m).

De allí, alcanzaríamos la cima y elegiríamos nuestra línea favorita para el descenso. Nuestro terreno de juego, si lo considerábamos como lo suficientemente seguro, iba a ser la ruta misma de la ascensión. Como no había nevado desde hacía meses, el Denali no había visto a muchos riders/esquiadores desde hacía mucho tiempo. Teníamos los dedos cruzados para que entráramos a formar parte de la lista.

El Denali ofreció condiciones muy variables. © brodyleven.com

Como los super atletas que son, Conrad y Jeremy llegaron a la cumbre antes que Robin y yo. Y como super personas, celebraron el éxito colectivo sólo cuando les alcanzamos, como si hubiéramos franqueado la cota más alta al mismo tiempo.

Conrad y Robin esquiaron West Buttress y luego Rescue Gully. Yo esquié desde la cumbre hacia Orient Express, con una migraña brutal inducida por la altitud y que, cada vez que pasábamos sobre unas enormes formaciones de hielo, creadas por el viento y llamadas sastrugi, parecía querer arrancarme los huesos de la cabeza.

¿Descenso del Denali? Hecho. © brodyleven.com

Afortunadamente, los esquís me permitieron bajar rápida y seguramente. Jeremy y yo optamos por la nieve dura de Orient Express, cruzando la rimaya exactamente donde lo habíamos previsto. Llegamos al campo base extáticos con el placer de saber que habíamos ripado con éxito la montaña más alta de Norte América.

Todavía teníamos por delante semanas de vacaciones en la nieve pero incluso mis héroes son incapaces de transformar una tienda de campaña en un confortable chalet de montaña. Y eso era lo bueno.
 

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