SUP en Groenlandia: una expedición por el Ártico

Bart de Zwart se ha pasado una semana esquivando icebergs en el Ártico. He aquí su relato.
Intentado no quedar atrapado por los hielos. © Bart de Zwart
Por Bart de Zwart

Los pescadores, que nunca antes habían visto un SUP, me miraron cuando empecé a remar hacia mar abierto en el pequeño puerto pesquero de Ilulissat. Habían sido muy discretos y no me habían preguntado nada; simplemente me habían mirado y sonreído mientras me preparaba. Llevaba comida y agua para ocho días, equipo de navegación, mi “cama SUP” y mucha ropa de abrigo.

Cargado y a punto para salir. © Bart de Zwart

Mi hogar durante los próximos días iba a ser un SUP hinchable Starboard de 4.80m. ¿Porqué hinchable? Pues para poder llevarlo en el avión conmigo desde Maui. Los hinchables pueden cambiar drásticamente la manera de explorar; ahora puedes ir casi a cualquier lugar con un SUP.

Fui a Groenlandia inspirado por el documental “Chasing Ice”, en el que James Balog, con la ayuda de 25 cámaras de time lapse, muestra montañas de hielo en movimiento a la vez que desparecen en un suspiro. En Groenlandia ya han empezado a sentir los efectos del cambio climático. El hielo pierde terreno año tras año, tanto los glaciares como el hielo del mar. En las últimas décadas ha habido una recesión del hielo en el mar del orden del 3.6% por década. Me alegro haber tenido la oportunidad de verlo antes de que sea demasiado tarde.
 

Autoretrato gélido. © Bart de Zwart

El inicio de mi aventura coincidió con un precioso día ártico: cielo despejado y temperaturas frescas pero decentes. Por delante tenía 15 millas de hielo e icebergs. Ilulissat, que significa “iceberg” en groenlandés, está ubicado cerca del glaciar más productivo de todo el hemisferio Norte.

Este glaciar suelta 50 metros de hielo cada día, esto son unos 20 billones de toneladas al año, y yo me encontraba justo al lado, rodeado por estos icebergs. Me costó trabajo encontrar un camino en medio de tanto hielo. Realizar este viaje en un día con viento hubiera sido muy peligroso, pues uno de estos icebergs te puede aplastar en un santiamén.
 

Pequeños témpanos bloquean el paso. © Bart de Zwart

Remar en medio de estos gigantes de hielo fue fascinante y, al principio, también algo aterrador. Cada minuto se podía oír el enorme estruendo de un iceberg que se rompía, a veces provocando reacciones en cadena. Vi romperse a un pequeño trozo de un iceberg de más de 30 metros, que provocó que este se diese la vuelta de abajo a arriba a cámara lenta. También contemplé como un iceberg todavía más grande se caía, provocando olas que me podían haber tirado fácilmente.

Remé cada día, haciendo fotos, hasta bien pasada la medianoche. Las últimas horas de cada día eran una puesta de sol sin fin, y cuando justo creía que el sol se iba definitivamente, este volvía a aparecer por encima del horizonte.

Ha sido una aventura espectacular. El Ártico es un lugar increíble, todavía muy virgen, bruto y remoto; y su clima es muy duro y difícil para vivir. No digamos ya para viajar en SUP.

El concepto original de este viaje era cruzar de Canadá a Groenlandia, pero cuando las condiciones climáticas se estropearon, lo planteé como una exploración de la costa de Groenlandia en SUP, desde Ilulissat hasta Sisimiut, varios centenares de kilómetros al Sur.
 

La tierra del sol de medianoche. © Bart de Zwart

Tras tres días de viaje el viento roló y empezó a soplar del Sur. Mi velocidad disminuyó hasta los 1.5km/h.

A esa velocidad no tenía ninguna posibilidad de hacer los restantes 192kms antes de terminar mis provisiones, y estaba agotado por la falta de sueño y el esfuerzo de haber tenido que remar contra el viento durante dos días.

Pero conseguí remar por en medio de icebergs, vi ballenas y lobos y sobreviví a las gélidas temperaturas del clima Ártico.

¿Mi última parada? El pequeño pueblo pesquero de Kangaatsiaq. Conseguí conexión a internet en una gasolinera y encontré un pescador que salía hacia el pueblo de Aasiaat, al Norte, hacia mediodía y que estaba dispuesto a llevarme en su barco. Reservé mi billete de avión y ya estaba en camino.

El agua del océano en Maui nunca iba a parecerme tan cálida.

Esta Expedición al Ártico no hubiera sido posible sin la ayuda de mi patrocinador principal STARBOARD, que me ha ayudado mucho y de maneras muy diferentes a lo largo de los años. Gracias también a los otros patrocinadores: los trajes secos de SUPSKIN, PATAGONIA, AMUI JIM’S, POCKETFUEL y BLACK PROJECT FINS.
 

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