Naufragios perdidos en el Golfo de Finlandia

Las profundidades del Mar Báltico nos descubren algunos de sus secretos mejor guardados.
El Pallada fue un buque hundido en 1914, cuyo pecio ha sido descubierto por buzos fineses.
Badewanne explora pecios hundidos en Finlandia © Badewanne.fi
Por Tarquin Cooper

Descansando en la oscuridad sobre el lecho marino, a unos 60 metros de profundidad, yacen los restos del Pallada, uno de los primeros acorazados hundido durante la Primera Guerra Mundial, casi un siglo después de su naufragio.

"En ese momento, se me detuvo el corazón", explica el buzo Jouni Polkko. “El Pallada era uno de los últimos grandes pecios legendarios todavía sin localizar”.

El Pallada fue un buque hundido en 1914, cuyo pecio ha sido descubierto por buzos fineses.
Los buzos observan, pero sin entrar al barco © Badewanne.fi

El equipo de buceadores se limitó a observar y tomar fotografías. Por puro respeto, no tocaron nada ni penetraron en el pecio. En parte por su edad (100 años bajo las aguas), que lo hacía demasiado difícil y arriesgado.

Un día de trabajo como otro cualquiera para los miembros del grupo de buceo finés Badewanne. Significa literalmente "bañera" en alemán, que es como llamaban los marineros alemanes al Golfo de Finlandia en la Segunda Guerra Mundial, en pleno Mar Báltico.

Este discreto grupo, conformado por 17 buzos, lleva más de 20 años explorando los pecios presentes en el golfo.

El Pallada fue un buque hundido en 1914, cuyo pecio ha sido descubierto por buzos fineses.
Para estas aventuras hay que equiparse muy bien © Badewanne.fi

En las oscuras aguas del Mar Báltico, las bajas temperaturas y la baja salinidad originan la fórmula perfecta para preservar los restos de los naufragios, dando lugar a auténticos monumentos conmemorativos de buques, tripulantes y batallas perdidas.

Juha Flinkman, el líder del equipo, es un reputado técnico en inmersiones y científico marino. Nos explica cuál es su motivación.

“Cuando un barco se hunde, a menudo desaparece por completo de la vista del público y también de la memoria de las gentes".

El Pallada fue un buque hundido en 1914, cuyo pecio ha sido descubierto por buzos fineses.
El Pallada: hundido en 1914 y ahora redescubierto © Badewanne.fi

"En tierra firme no hay lugares así, salvo un puñado muy reducido de excavaciones arqueológicas. No es posible contemplar la historia como la ves cuando descubres un pecio intacto. En las profundidades, el tiempo está detenido y todo sigue exactamente igual que cuando se hundió el buque”.

El grupo empezó como una juntanza de amigos, procedentes de un club universitario de buceo. Filmaron vídeos para el Museo Finés de la Guerra y posteriormente comenzaron a colaborar con la Armada, la Guardia costera y el Instituto Medioambiental. El siguiente paso los llevó a trabajar para la televisión.

El Pallada fue un buque hundido en 1914, cuyo pecio ha sido descubierto por buzos fineses.
El pecio se encuentra a unos 60 m de profundidad © Badewanne.fi

Flinkman describe así las emociones que sienten al encontrar un pecio: "un cóctel de alegría, satisfacción por el éxito y también algo de confusión a veces, porque es posible que lo que hayas encontrado no es lo que estuvieses buscando".

La mayoría de los pecios se encuentran situados entre 40 y 80 metros de profundidad. Si bien las corrientes marinas no suelen afectarles, otros factores dificultan la tarea de localizarlos: la oscuridad, la baja visibilidad, el frío y el tráfico marino.

El Pallada fue un buque hundido en 1914, cuyo pecio ha sido descubierto por buzos fineses.
Los buzos no llegaron a tocar los restos © Badewanne.fi

Actualmente el equipo centra sus esfuerzos e interés en la guerra submarina, en busca de pecios de las armadas alemana y soviética. También han explorado restos de naufragios procedentes de los siglos XVII al XIX.

“Sumergirte hasta encontrar un pecio que lleva ahí abajo 240 años y presenciarlo tal y como se describía en los documentos de aquella época es una experiencia alucinante, no podría describirla con palabras", explica Flinkman.

“No hay ni rastro de oro. En realidad el tesoro son todas las historias que encierran esos restos. Tan interesantes, muchas de ellas tan tristes, y que solamente es posible desentrañar mediante una intensa labor de investigación e inmersión".

El Pallada fue un buque hundido en 1914, cuyo pecio ha sido descubierto por buzos fineses.
Un gran naufragio sin localizar todavía © Badewanne.fi
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