Expertos: ¿Por qué migrar este invierno?

El parapentista, Andy Pag, explica el interés de vivir al ritmo de las temporadas de aventura.
Andy Pag se eleva sobre las Anapurna con un pájarop de presa.
Dando otro significado a "voler como un águila" © Myriam Thomachot
Por Andy Pag

Me encantan las Navidades pero prefiero pasearme en camiseta bajo el sol. Ir a Nepal supone que puedo hacer ambos. La cadena del Anapurna se yergue sobre la ciudad de Pokhara, a más de 7.000 metros, con picos blancos que contrastan con el cielo azul. Es un paisaje que uno admira en todo momento, desde el valle, en chancletas y camiseta, a tan sólo 700 m de altura, en una zona mucho más cercana del ecuador de lo que muchos podrían imaginar.

Yo soy uno de los muchos parapentistas que vienen por estas latitudes en invierno, siguiendo al buen tiempo en una migración anual que nos lleva a los mejores lugares de práctica del mundo. Somos un puñado de apasionados cuya experiencia también comporta saber encontrar las compañías aéreas más baratas con el exceso de equipaje.
 

Andy Pag en las Anapurna
Volar en tándem con turistas te da para vivir. © Andy Pag

Este es mi tercer invierno en Nepal. El aire fresco y la luz solar dan vida a corrientes térmicas muy potentes. El paisaje montañero es espectacular, un terreno de juego que te llena de humildad.

Durante la primavera es difícil resistir la llamada de los Alpes y, en verano, Woodrat Mountain, en Oregón, es el otro punto de encuentro de mi migración triangular.
 

No me gusta la imagen pero soy un vagabundo de la tierra del parapente, muchos nos llaman “para-bums”, una palabra inspirada de los “surf-bums”, o vagabundos del surf, que viajan por el mundo, nómadas del surf, en busca de olas perfectas en California, Oahu o Bali, y demás destinos.

Todo deporte outdoor que depende del tiempo tiene a sus “vagabundos” que surfean las temporadas en el mundo entero, en busca de perfección. Los amantes de la vela viajan en invierno de Canarias al Caribe, los senderistas se dan cita en los valles chilenos para patear y escalar los Andes mientras que los windsurfers y kitesurfers europeos viajan al sur, de Tarifa, en España, a Dahkla, la ciudad más sureña de Marruecos.
 

Andy Pag junto al Annapurna
Andy junto al Anapurna © Andy Pag

Por muy privilegiada que parezca una vida así, exige una dedicación al deporte obsesiva que compensa la frugalidad y los sacrificios que impone una vida así.

Trabajar como monitor o como guía en cualquier deporte nunca es una manera de ganarse bien la vida pero cuando uno vive en una furgoneta y viaja a países donde las tasas de cambio de divisas son ventajosa, como Nepal, un poco dinero puede llevarle a vivir semanas e incluso meses durante los que poder disfrutar de su pasión, en los mejores lugares de práctica del mundo.

Descubre mucho más contenido de nuestro colaborador Andy Pag en nuestra página Facebook de Red Bull Adventure o reserva ya un vuelo en tándem con Andy en persona.
 

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