Vídeo: El proyecto The Search en las Marquesas

Horacio Llorens y Tom de Dorlodot hacen parapente sobre las aguas de un paraíso del vuelo libre.
Por Josh Sampiero

Volar hasta islas tropicales no es nada fácil y hacerlo sobre ellas, todavía menos.

Lejos de sus hogares respectivos, en Bélgica y en España, Tom de Dorlodot y Horacio Llorens están muy ocupados explorando los atolones del Pacífico Sur. Tras dos días de viaje, llegaron con todo su material de parapente a Tahití para empezar un periplo de dos meses que les llevaría a descubrir una docena de islas del Pacífico.

Así es como se llega a tierra firme © John Stapels

Lo mismo que hace que sea difícil volar en las islas, es lo que hace fácil la navegación: el viento… A raudales. Si sopla a más de 50km/h no se puede volar o ¡correrían el riesgo de ir hacia atrás! A eso hay que añadir el tener que desplazarse por la jungla para encontrar una zona de despegue digna de ese nombre.

«Al llegar a las Marquesas nos encontramos con vientos fuertes, olas grandes y un tiempo muy duro que hicieron que cada vuelo resultara muy complicado. Con frecuencia el viento sobrepasaba los 150km/h, así que incluso cuando encontrábamos un spot de despegue perfecto nos era imposible volar. Cuando llegamos a lo más alto del Ua Pu, el pico más alto de las Marquesas, no pudimos despegar. ¡El viento era exagerado!»

¿Mi hogar? Un barco en la bahía... © John Stapels

El viaje también ha ofrecido experiencias únicas para los locales: «En Nuki Hiva, hice un vuelo en tándem con un chaval del lugar. Estaba en la playa un día, con su caballo, cuando aterricé tras un vuelo. Resulta que estaba perdido. Le llevé de vuelta a su casa y me presentó a sus padres. Luego, me ayudaron a dar con mi camino de vuelta al barco. Al día siguiente volví y le invité a hacer un vuelo en tándem. No paraba de apuntar con el dedo a tiburones y mantas, ¡cosas que nunca suelo ver porque estoy muy concentrado en volar!»

Un vuelo sobre campos sembrados © John Stapels

Aunque navegar resulta algo nuevo para Dorlodot, es algo familiar para Llorens, ya que su padre es capitán en Mallorca. «Trabajé en su barco para ahorrar algo de dinero y poder comprarme mi primer parapente», nos cuenta. «Ahora, el parapente me ha llevado a vivir una fabulosa aventura en un lugar fabuloso del mundo. ¡Seguro que mi padre estará algo celoso!»

No te pierdas, dentro de unas semanas, el último capítulo del proyecto The Search.

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