Cuando se te viene encima una cascada de hielo

Will Mayo estaba escalando una pared de hielo, cuando todo se vino abajo.
Acercándose a The Fang © Celin Serbo
Por Brendan Leonard

Will Mayo tenía todo su cuerpo colgando de un diente de su piolet insertado en una grieta en las rocas, con los brazos en cruz. Para acabar esta nueva vía, Superfortress, solamente tenía que alcanzar una columna de hielo de 30 metros llamada The Fang, un clásico de la escalada de hielo de Colorado.

Poco después clavaba las puntas de sus crampones en el hielo, cerca de la parte de arriba de The Fang, a 5 metros de la salida. Un segundo más tarde toda la columna de hielo se rompió a unos 20 cms debajo de sus pies y unas 10 toneladas de hielo se precipitaron montaña abajo.

Ya en el hielo © Celin Serbo

Si la parte de arriba de la columna de hielo se hubiese venido abajo con él, Mayo seguramente hubiese quedado colgando del lado derecho, lejos de la caída de hielo. Pero, por suerte, no tuvo que averiguarlo en persona.

Al día siguiente Mayo dijo en Facebook que había escalado The Fang y que era una trampa mortal. “Hay algo en esa columna de hielo que la hace más inestable que cualquier otra que he escalado hasta ahora”, comentaba.

The Fang ya se ha desmoronado con escaladores subidos a ella en el pasado, incluyendo a la alpinista Sue Nott que sobrevivió a la caída (moriría en Mot. Foraker en 2006). Otros no han tenido tanta suerte.

“No me sorprendió que toda la columna de hielo se viniera abajo; lo que me deja perplejo es que lo hiciera solamente después de que yo colocase mi pie encima de la línea de fractura”, añade Mayo.

Por suerte su compañero de cordada también se encontraba fuera del alcance del hielo.

Atacando el hielo © Celin Serbo

La vía de Mayo, Superfortress, encadena cuatro de las rutas mixtas más duras de Vail: Red Beard (M12), The Flying Fortress (M13), Red Bull and Vodka (M11+) y King Cobra (M11-). La escalada mixta implica tener que superar tramos desplomados de roca con agarres minúsculos seguidos de tramos de hielo muy fino y vertical, todo ello con crampones y piolets. Se requiere mucha habilidad técnica, fuerza y una cabeza bien fría.

El día antes, Mayo había oído un crack muy fuerte mientras escalaba The Fang, y la columna se había fracturado. Pero pensó que la tensión del hielo se había liberado y que, a medida que se helase el agua que iba cayendo desde arriba, la columna se iría reforzando.

Nada más y nada menos que The Fang. © Celin Serbo

The Fang se forma cada año, y cada año hay muchos alpinistas que clavan en ella sus piolets y crampones. E, inevitablemente, en algún momento se cae.

Brendan Leonard escribe en semi-rad.com. Tienes más historias de Red Bull Adventure en nuestro Facebook.
 

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