¡Durand bate dos récords mundiales de ala delta!

Dos récords mundiales: un día más en la vida de Jonny Durand, el aladeltista australiano.
Por redbull.com.au

Con velocidades que sobrepasaban los 100 km/h, Jonny Durand ha sobrevivido a las amenazas de tiburones blancos, a un maretón oceánico dantesco, a vientos poderosos y a los acantilados intratables de Great Australian Bright para batir dos récords mundiales de ala delta. No te pierdas los mejores momentos de su hazaña en el vídeo del lector de arriba.

Nos hablaron de tiburones blancos en la zona.

El varias veces campeón nacional, múltiple vencedor de pruebas internacionales y récordman mundial de ala delta con el vuelo más alto y más largo del mundo, Jonny Durand, añade ahora a su lista de récords el de ser el más rápido tras cubrir 300 km en apenas 4 horas y 16 minutos.

Jon Durand aprovecha las corrientes ascendientes de Nullabor antes de batir el récord mundial de velocidad con su ala delta..
Jon Durand, a por el récord © Mark Watson / Red Bull Content Pool

Reconocido por sus hazañas únicas y por sus primicias mundiales, como por ejemplo hacer acrobacias en la formación nubosa de Morning Glory, en Australia Central en 2009, Jonny llevaba mucho tiempo soñando con añadir otro reto letal a su deporte al volar sobre mar abierto en Australia del sur y occidental.

Tenía los brazos y los tríceps machacados de tanto mover el cuerpo.

Tras un año planeando la aventura y una ventana de dos semanas para cumplir con su cometido, el australiano de 33 años ha alcanzado su objetivo esta semana y ha batido dos récords mundiales: los 300 km y los 100 km, ida y vuelta, más rápidos de la historia.

«Volé entre los acantilados a merced de los vientos, las olas y los tiburones blancos», explica Jonny riendo, encantado de su proeza.

Jon Durand retratado tras batir dos récords mundiales
Jon Durand, tras batir dos récords mundiales © Mark Watson / Red Bull Content Pool

«Fue increíble, nunca antes he vivido nada igual. En términos de realizaciones personales, estamos en lo más alto. ¡Había tantos elementos conjugados al mismo tiempo!»

Muchos de esos factores los dictaba el terreno azaroso que había elegido. «Decidimos ir a batir el récord en Great Australian Bight, donde los vientos que soplan desde el mar y que remontan sobre la cara de los acantilados me ayudaban a mantenerme en el aire sin tener que pararme ni una vez» nos cuenta Jonny.

«Hay un flujo constante de aire y te puedes desplazar a muy alta velocidad sin tener que hacer círculos en busca de corrientes y de altura. Normalmente, pasamos mucho tiempo haciendo círculos, algo muy cansino y que también afecta mucho a la velocidad. Al final, sólo hice dos giros en todo el día. ¡Uno en cada intentona, para dar media vuelta y volver a casa!» 

El anterior récord de velocidad de 300 km era de 56 km/h. Hicieron falta  un total de 5,5 horas para completar el recorrido. Jonny lo ha machacado con una media de 72 km/h. En cuanto al récord de los 100 km, se había establecido en 72km/h, algo que tampoco ha supuesto problema alguno para el australiano puesto que ha recorrido dicha distancia a una velocidad media de 90 km/h. ¡En ciertas ocasiones alcanzó velocidades vertiginosas por encima de los 110km/h!

Al final me hice a la idea de que iba a tener que amerizar.

«El equipo de cámaras tuvo muchos problemas para seguirme», nos cuenta entre risas.

Pero batir dos récords el mismo día también pasa factura: «Tenía los brazos y los tríceps machacados de tanto mover el cuerpo por culpa de las turbulencias que eran brutales», añade. «Y lo último que quieres es acabar en el agua». Algo que a punto estuvo de sucederle…

«Nos hablaron de tiburones blancos en la zona pero afortunadamente sólo vimos focas», cuenta Jonny. «Hubo un momento en el que casi acabo en el mar. Al final hasta me hice a la idea de que iba a tener que amerizar. Es algo que tratamos de evitar a toda costa y que afortunadamente no tuve que hacer. ¡Pero nunca he estado tan cerca de acabar en el agua!»

Big Bight es uno de los spots más remotos y terroríficos del mundo. Añade a eso dos de los récords mundiales más perseguidos, machacados literalmente, y entenderás que Jonny Durand se haya impuesto no sólo como un aladeltista de clase mundial sino como uno de los grandes del ala delta contemporáneo.

«Y tener ahí a mis padres, con los que empezó todo, mirando… ¡No podía pedir más!» concluye Jonny.

Colgaremos muchas más fotos a medida que las vayamos recibiendo. No te pierdas tampoco muchas más aventuras en nuestra página en Facebook. 

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