Vídeo: Rafa Ortiz, cinco cascadas, un resultado

Pocos tienen el estilo y la valentía de Rafa Ortiz. Descúbrelo aquí frente a 5 cascadas en Chiapas.
Por Tarquin Cooper

Dicen que las cosas más pequeñas pueden definir tu destino. Para Rafa Ortiz, una de ellas fue cuando sus padres le regalaron su primer kayak.

«Desde chico empecé con el gusto al agua y la aventura», nos dice. « Cada fin de semana salía a remar con mi papá. Al cumplir 14 recibí de mis padres mi primer kayak de río y entonces me embarqué…»

Desde entonces, el camino de este mejicano de 26 años ha sido un río cargado de adrenalina. Miles de fans del mundo entero vanaglorian su estilo agresivo y su inninmutable par de hv3v05.

En su último vídeo puedes ser testigo de ello, viéndole encadenar cinco cascadas en Agua Azul, en la provincia de Chiapas, Méjico.

Rafa Ortiz en el río Veracruz, en Méjico.
1... 2... 3... drop. © Red Bull Content Pool

El mero hecho de llegar hasta allí fue una aventura para todo el equipo y supuso tener que enfrentarse a varios peligros, pero no naturales.

«Cuando llegas a Agua Azul, hay un par de zonas turísticas con un par de cascadas pero, si sigues río abajo, das con un laberinto de canales. Tras palear durante una hora, te guían a las cascadas de Bolon Ajaw. Allí es donde tuvimos que pararnos para negociar nuestra entrada con un grupo armado de defensores del movimiento zapatista», explicaba Rafa.

Rafa Ortiz en el río Veracruz, en Méjico.
Antes del drop, un escenario imponente © Red Bull Content Pool

Tardamos tres horas en terminar de negociar el acceso a los puntos más bajos de las cascadas porque el grupo zapatista protege su territorio contra los riesgos de expropiación del gobierno.

«La gente se asusta cuando les dices que has tenido que tratar con Zapatistas con machetes. Afortunadamente fue una negociación pacífica y sólo tuvimos que pagar un pequeño derecho de paso», añade Ortiz.

Rafa Ortiz en el río Veracruz, en Méjico.
Sitios en primera línea © Red Bull Content Pool

¿Valió la pena? Por supuesto. Para Oritz, las cinco cascadas seguidas son como un gran parque de atracciones. Cada una tiene un nivel de dificultad diferente y varía entre los 10 y 15 metros de altura. Tras la quinta cascada se llega a la comunidad de Agua Clara donde un equipo esperaba para recuperarle.

El viaje concluyó con la exploración de otro río de Chiapas, el Lacanja. Aunque no tiene un grado elevado de dificultad -sólo unos cuantos rápidos de hasta tres metros de altura-, vale la pena descubrirlo por la belleza de sus paisajes y la naturaleza de su entorno. «Mientras andábamos por el camino que llevaba al río podíamos ver huellas frescas de jaguar en el barro. Los paisajes son impresionantes. Empiezas a remar y, de repente, ves como surgen de las rocas fuentes de aguas termales», comentaba Rafa. «¡Lo más padre de todo es el viaje!»

No te pierdas el vídeo y disfruta del ride…

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