Fotos: Bajando a la sima más profunda de NZ

Un grupo de neozelandeses consigue llegar por primera vez hasta lo más profundo de su país.
Por Evan David

A centenares de metros bajo tierra, donde la luz del sol nunca ha llegado, un grupo de espeleólogos neozelandeses ha descubierto algo pequeño pero importante: una conexión entre dos sistemas de cuevas enormes en el monte Arthur, en la isla del Sur.

Han necesitado tres años de viajes de exploración, y muchas horas bajo tierra. Este descubrimiento es muy importante por un par de razones: convierte a este sistema de cuevas en el más profundo del hemisferio Sur y, a la vez, con sus 1200 metros de profundidad, en la segunda cueva conocida más profunda del mundo (después de la de Krubrera, en Georgia, que baja hasta los 2.197 m). El líder de la expedición Kieren McKay se llevó al fotógrafo Neil Underwood bajo tierra con el resto de su equipo.

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Estalactitas
Un miembro de la expedición pasa por una cueva llena de estalactitas en Nueva Zelanda.
Estalactitas No son más que mineral calcificado (estalactitas) que cuelgan del techo del sistema de cuevas Nettlebed. Nettlebed fue descubierto a finales de los sesenta pero por aquél entonces solamente se exploraron los primeros 800m. de profundidad. © Neil Silverwood
Encordados
Un miembro de la expedición rapela por una cueva durante una expedición en Nueva Zelanda.
Encordados El equipo bajó al sistema de cuevas de Stormy Pot hasta cinco veces en busca de la conexión con las cuevas de Nettlebed. Para atravesar las cuevas son necesarias muchas cuerdas y material de escalada. ¿Para llegar al campo base, a 500m bajo tierra? Había que rapelar 29 veces. © Neil Silverwood
Contacto cónico
Un miembro de la expedición observa las estalactitas en una cueva de Nueva Zelanda.
Contacto cónico Las estalactitas cuelgan del techo de una cueva mientras que las estalagmitas se elevan desde el suelo. Una estalactita se crea a partir del agua que gotea del techo, dejando pequeños depósitos de bicarbonato de calcio. La estalagmita sale en el suelo, allí donde cae el agua. © Neil Silverwood
La seguridad ante todo
Miembros de la expedición recorriendo cuevas en Nueva Zelanda.
La seguridad ante todo Los exploradores iban encordados para poder ayudarse los unos a otros en caso de accidente. © Neil Silverwood
Momento de relax
Un miembro de la expedición descansa en un cueva en Nueva Zelanda.
Momento de relax Los espeleólogos pasaron entre siete y diez días bajo tierra buscando la conexión entre los dos sistemas de cuevas. Obviamente hubo momentos de relax. © Neil Silverwood
Pabellón deportivo subterráneo
Los miembros de la expedición exploran todos los rincones de una cueva en Nueva Zelanda.
Pabellón deportivo subterráneo A centenares de metros bajo tierra el equipo de espeleólogos se encontró con cuevas inmensas y otras diminutas. © Neil Silverwood
Piscinas subterráneas
Miembros de la expedición exploran el agua en una cueva en Nueva Zelanda.
Piscinas subterráneas Durante la exploración se descubrieron varias fuentes de agua, e incluso un río. © Neil Silverwood
Espacios angostos
Miembros de la expedición intentan seguir su camino en una cueva de Nueva Zelanda.
Espacios angostos Sitios como este ralentizaron enormemente el avance y dificultaron la exploración. Sin embargo valió la pena descubrir todos los recovecos de lo que ahora se sabe que es la cueva más profunda del hemisferio Sur, y el segundo sistema de cuevas más profundo del mundo. © Neil Silverwood
La boca del misterio
Miembros de la expedición entran en una sima en Nueva Zelanda.
La boca del misterio Esta es la entrada del sistema de cuevas Stormy Pot, que se descubrió cuando unos exploradores se refugiaron de una tormenta en las montañas Arthur de Nueva Zelanda hace pocos años, en 2010. © Neil Silverwood
Baño bajo tierra
Un miembro de la expedición avanza por el agua en una cueva en Nueva Zelanda.
Baño bajo tierra El hecho de que tanto en Nettlebed como en Stormy Pot discurriera agua era una pista de que ambos sistemas estaban interconectados. Aquí un explorador intenta encontrar la fuente de la piscina. © Neil Silverwood
Buscando el enlace
Miembros de la expedición avanzan a gatas por una cueva en Nueva Zelanda.
Buscando el enlace Los exploradores que encontraron el sistema de cuevas de Stormy Pot se dieron cuenta que muy posiblemente estaba conectado con el de Nettlebed. Utilizaron técnicas como el humo y teñir el agua para intentar encontrar el punto de conexión. Finalmente, en Enero del 2014, lo encontraron. © Neil Silverwood
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