Un reto polar de 102 años completado con éxito

Saunders y L'Herpiniere completan con éxito un periplo histórico de ida y vuelta al polo sur.
Ben Saunders y Tarka L'Herpiniere posan para un selfie en el polo sur
¡Selfie en el polo sur! © www.scottexpedition.com
Por Andy Pag

El capitán Scott dirigió la primera expedición británica al polo sur, en enero 1912, pero todos murieron en el intento.

En 2014, dos exploradores, Ben Saunders y Tarka L’Herpiniere, han conseguido completar el reto que Scott se había impuesto. Para Saunders, que ya había esquiado en solitario en el polo norte, completar la expedición de Scott era un sueño que le había perseguido durante más de diez años. Junto con L’Herpiniere, el pasado mes de octubre decidió enfrentarse a los 2.888km a pie de la proeza fallida de Scott.
 

Ben Saunders y Tarka L'Herpiniere y banderas que marcan el polo sur
Las banderas que marcan el polo sur © www.scottexpedition.com

La pareja recorrió una media de 17 millas al día durante 105 días, enfrentándose a temperaturas que alcanzaron los -46ºC. Arrastraron trineos con todo lo necesario para calentarse, comer y sobrevivir en el polo sur que inicialmente pesaban 200kg cada uno.

En el camino de ida fueron dejando algunos de los víveres necesarios para el trayecto de vuelta y que recuperarían en su momento dado. Su intención era completar el reto sin asistencia exterior, tal y como intentó hacerlo Scott. Incluso cuando llegaron a la estación de investigación Admundsen-Scott, que marca geográficamente el polo sur, dieron media vuelta y siguieron con su aventura, sin romper la rutina diaria, perder tiempo, ni repostar.
 

Ben Saunders y Tarka L'Herpiniere en el polo sur en 2014
El equipo es todo sonrisas en el polo sur © Xenia Brundin

Peter McDowell, que ofrece apoyo logístico para expediciones polares, describió el proyecto como 50% más difícil que cualquier otro proyecto del que haya sido testigo.

Desafortunadamente, la ambición de completar el periplo sin apoyo fue imposible el día 60. La pareja se había impuesto la meta ambiciosa de cubrir 42km al día a lo largo de todo el camino de vuelta y espaciaron sus raciones en base a ese cálculo. El ritmo acelerado pasó factura y no consiguieron mantener la cadencia prevista lo que les obligó a comer medias raciones y a acortar las noches de descanso. La falta de energía consecuente redujo aún más la marcha. Una semana después, L’Herpiniere mostraba signos de hipotermia y con tan sólo media ración restante antes de llegar al siguiente stock de comida del camino, a 70km, Saunders tuvo que pedir ayuda aérea.
 

Saunders y L'Herpiniere al final de su expedición en el Antártico en febrero 2014
La pareja extenuada llega al final de su aventura © Xenia Brundin

En su blog itinerante, Saunders escribió: « Vine aquí para retarme y probar mi valía, para darlo todo por conseguir el reto más difícil que me hubiera impuesto nunca. Y este ha sido el momento crucial, el más importante de todos. No era el instante en el que me hacían una foto en el polo sur sino este en el que me encuentro junto a mi amigo, bajo vientos huracanados, a muchos kilómetros de todo y de nadie. »

No ser capaz de completar la aventura « sin apoyo » hubiese sido una decepción de gran magnitud para los dos protagonistas que empezaron la prueba hace cuatro meses pero, tras haber ido más allá de sus límites físicos, han vuelto con una comprensión nueva de la noción de camaradería además de la consciencia de haber completado algo histórico al finalizar la expedición de Scott con éxito.

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