Paliza en Backyards: Polakow sobrevive al oleaje

¿Qué sucede cuando una ola traicionera se presenta en formato XL? Jason nos lo explica.
Por Josh Sampiero

En ocasiones, el surf es cuestión de supervivencia. Y si hablamos de cosas serias, uno de los lugares más duros es la costa norte de Oahu, especialmente si te enfrentas a la ola que conocen como "Backyards", cerca de Sunset Beach.

El riesgo es más que considerable, pero también lo es la recompensa. Cuando el Pacífico decide exhibir su músculo, las olas entran con fuerza y los arrecifes exteriores se encienden con los fuegos artificiales de la espuma. Entonces este spot se convierte en uno de los mejores lugares del planeta para el windsurf... siempre y cuando tu habilidad esté a la altura.

Jason Polakow rigging his last sail after a wipeout during his session at Cloudbreak in Fiji on July 12th, 2011
Jason Polakow, windsurfer y surfer © Stuart Gibson/Red Bull Content Pool

Uno de los elegidos para la gloria es Jason Polakow, campeón mundial de navegación entre estas olas, que este mismo invierno, durante el primer temporal, se enfrentó en solitario a una de las olas más retorcidas que los océanos regalan a los amantes del windsurf. Esto es lo que sucedió, en sus propias palabras:

Tuve la desgracia de cometer tres errores que me arruinaron el día

“Empecé la temporada de invierno con mucha calma, en Hawai, y en cuanto llegó la primera racha de oleaje bueno decidí probar suerte en la costa norte de Oahu, porque allí está una de mis olas favoritas. No conseguí convencer a nadie más para que me acompañase, así que me fui solo para allá".

"Tuve la desgracia de cometer tres errores, que me arruinaron el día. El primero fue hacerme a la mar en solitario con vientos muy ligeros. La ola de Backyards tiene tres arrecifes exteriores y las mejores olas son las que rompen sobre el primer arrecife, el más interior. Las olas que caen sobre el segundo y tercer arrecife empiezan a romper cuando suben de 3 metros, pero son de poca calidad. El truco está en pillar las olas de tamaño medio del primer arrecife, pero esquivar las series de mayor tamaño que rompen sobre el segundo y tercer arrecifes. Básicamente, consiste en jugar al gato y al ratón… lo que me empujó a cometer un segundo error".

Venid a por mí...
Backyards, uno de los spots favoritos de Jason © John Bilderback

“Me coloqué en el lugar y momento equivocados. Ya me había apuntado tres o cuatro olas de tamaño medio y justo entonces me tuve que enfrentar a una de las series más grandes y cerradas que he encontrado jamás en ese spot".

"Entonces me di cuenta de mi tercer error: Me había dejado el traje de flotación en casa, no llevaba nada más que un bañador".

"Tras superar la primera ola, lo único que veía eran paredes y más paredes de agua alineadas en el horizonte, una tras otra. Enseguida supe que me había metido en un buen lío. Inspiré a fondo, salté de la tabla e intenté bucear hasta el fondo. Salí a superficie para volver a tomar aire y me sumergí de nuevo, una y otra y otra vez. En poco tiempo llegué al interior de los arrecifes. Ahí pensé que había conseguido despertar de la pesadilla, ¡pero tan solo había vivido el primer capítulo".

¿Listo para nadar?
Olita bonita, pórtate bien, ¡por favor! © John Bilderback

“Si tuviese una tabla de surf, me podría haber deslizado sobre la espuma, pero como iba a nado y sin flotación, estaba a merced de la corriente. Noté que comenzaba a arrastrarme hacia fuera de nuevo. Traté de hacer pie sobre las rocas del arrecife, porque había poca profundidad, incluso me zambullí para agarrarme a algún saliente de coral, pero nada, fue imposible".

La ola de izquierdas de la playa de Sunset es una pesadilla, peligrosísima

“El mar me estaba arrastrando y me iba a llevar derechito a la boca del lobo, a la ola de izquierdas de Sunset, que es un sitio peligrosísimo. Ahí, cuando las olas emergen y se elevan, absorben toda el agua del interior por un canal muy pequeño, con lo cual forman una corriente fortísima".

“Así que primero me lanzaban hacia tierra y luego me arrastraban de vuelta mar adentro. Pasaron 20 o 30 minutos nadando sin parar, hasta que al fin encontré una pequeña ventana entre las series, apreté los dientes y nadé todo lo fuerte que pude con la corriente para alcanzar el exterior. Una vez allí, me dediqué a hacer el muerto sobre el agua, guardando energías hasta que llegó el rescate".

“Los socorristas me comentaron que era una de las situaciones más peliagudas que habían visto, así que me felicitaron por haber conservado la calma y haber nadado en la dirección correcta cuando pude”.

“¿Qué aprendí? Pues que siempre conviene llevar compañía. Ah, y que más vale no olvidar el equipo de seguridad cuando te vas a meter en fregados de cierto nivel”.

¿Todavía no has recuperado el aliento? Pues tienes más info sobre las olas favoritas de Jason Polakow. Y más aventuras en nuestra página de Facebook.

¿Listo para nadar?
Inmersión inminente... por las bravas © John Bilderback
read more about
Next Story