En las entrañas secretas de Gloomy Gorge

Explora un lugar que nadie ha visto nunca, con un #vinevideo desde las entrañas de Nueva Zelanda.
Esto todavía era barranquismo fácil...
Este era uno de los pasos más fáciles © Neil Silverwood
Por Evan David

Los cañones, esencialmente, son líneas profundas talladas en la tierra por el flujo milenario del agua. Algunos son "grandes" (ya sabes de cuál hablamos) y otros son "maravillosos" (piensa en Gorges du Verdon, en Francia).

En las faldas del Mt Aspiring, en los Alpes del Sur de Nueva Zelanda, se encuentra Gloomy Gorge, un sitio mucho menos conocido. ¿Qué es lo que hace que sea único? Su inaccesibilidad, su pronfundidad... y su peligro. También es una de las pocas zonas sin explorar que quedan en el planeta. Por lo menos lo era hasta que una francesa, un americano y un neozelandés organizaran una expedición allí en marzo 2013.

¿Líneas en el cielo o grietas en el glaciar?
Mt Barff domina Gloomy Gorge © Neil Silverwood

Una vez que te metes, no hay vuelta atrás.

¿Por qué lo llaman "Gloomy Gorge" (o Garganta Tenebrosa)? El camino sinuoso que lleva hasta allí es estrecho, los muros que dominan son altísimos (hasta 200m) y la luz del sol no llega. "Una vez que te metes, no hay vuelta atrás," dice Nic Barth, un geólogo americano que estudia fallas alpinas activas en los Nueva Zelanda.

“La gente conoce este abismo, supuestamente sin fondo, desde hace muchos años," dice, "pero sólo hace unos 10 años que los barranquistas hablan de él." El cañón es visible desde la popular ruta de acceso que sube a Mt Aspiring pero es tan profundo que nadie sabía qué era lo que había allí. Junto con el fotógrafo Neil Silverwood, la barranquista experta Annette Philipps y el experto en cavernas Alain Rohr, fueron en busca de respuestas.

Miles de años de agua han cavado el cañón
Miles de años de agua han cavado el cañón © Neil Silverwood

El trabajo de reconocimiento, una sequía récord y el trabajo significativo de un grupo de franceses, la semana anterior, para aclarar el acceso al cañón hicieron que la expedición fuera posible. "El objetivo no era hacer esto por la adrenalina o por obtener gloria, lo hicimos para saciar nuestra curiosidad ante lo desconocido," explica Barth. "Fuimos durante la época más seca del año para facilitarnos el trabajo y reducir riesgos".

“Conocíamos el desnivel que nos separaba del valle pero no teníamos ni idea de lo que suponía," explica Nic. "Había 650 metros de vertical y la distancia lateral era de 800 metros. Había dos cascadas de 300 metros y muchas que eran más pequeñas."

Pero todavía no es "LA" garganta
Avanzando paso a paso © Neil Silverwood

Pero no todo es cuestión de altura, lo peligroso es la cantidad de agua que se puede desplazar (violentamente) es un espacio tan reducido. "El volumen es extremadamente elevado y está alimentado por el caudal de un glaciar enorme," comenta Barth. Y además hace frío. "Unos 3ºC de temperatura. Casi todo el agua viene del glaciar y tiene un color azul lechoso y opaco."

Entre otros peligros y obstáculos había pozos, galerías y remolinos imposibles: mil trampas líquidas. Pero el mayor de los peligros eran las cascadas que escupía la roca, desde aperturas diminutas, con gran violencia, y que escondían todo lo que había debajo, ocultando totalmente la visibilidad de ciertos saltos o rápeles.

Pero todavía no es "LA" garganta
El equipo tuvo que llevar mucha cuerda © Neil Silverwood

El equipo mezcló técnicas de escalada y de aguas bravas e hicieron barranquismo para descender varios obstáculos. Muchas veces tuvieron que colocar anclas artificiales para navegar en las zonas más expuestas o para evitar que les arrastrara la corriente de una cascada.

“La parte más peligrosa es cuando el agua te arrastra y te manda bajo o contra un muro," dice Barth. "En cierto punto, tuvimos que saltar 16 metros hasta la base de una cascada. Eran aguas revueltas muy violentas, con mucho aire, y era muy difícil alcanzar la superficie. Sin la cuerda que cruzaba el agua, la fuerza del agua podía arrastrarte en un ciclo sin fin, tragándote una y otra vez. ¡No había manera de salir de una de esas sino te sacaban!"

Pero todavía no es "LA" garganta
Observando el aterrizaje... ¿Pero qué aterrizaje? © Neil Silverwood

Al final, el éxito dependió de cada uno. "Llegados a este nivel, el barranquismo se transforma en un deporte de equipo," explica Barth. "Nos apoyamos los unos a los otros, contando con las cualidades de cada uno para resolver con seguridad los problemas que se presenten".

Los exploradores estimaron que les harían falta unas ocho horas para atravesar Gloomy Gorge... pero les hicieron falta 20 y una noche sin dormir. "No había ningún sitio para descansar. Era imposible dormir allí. Tuvimos que seguir adelante. Es uno de los lugares más primarios y rudos que he visto en mi vida. Todo lo que te rodea es una roca suave, pulida por un río desbocado durante miles de años," explica Barth.

No había ningún sitio para descansar. Era imposible dormir allí.

 

Just do it
A veces la mejor solución era... ¡saltar! © Neil Silverwood

“El subidón de adrenalina, muy particular, y el terror que induce ese sitio son muy molestos. Es un lugar muy intenso y no estoy seguro de que ningún ser humano tuviera que haber ido allí nunca. Nos sentimos en todo momento en un lugar tan remoto... muy a pesar de que nuestros sacos de dormir estuvieran a menos de medio kilómetro de allí."

¿Quieres vivir lo mejor de RedBull.com en tu móvil? ¡Descarga ya nuestra app en RedBull.com/app!

read more about
Next Story