Kayakismo salvaje en Siberia

¡Cascadas y vodka, lavadoras y mayonesa! ¿Qué más esperabas en Siberia?
El enorme camión del paddle tour siberiano.
No están mal las vistas desde aquí... © Olaf Obsommer
Por Sissi Pärsch

Es una historia salvaje: el kayakista aventurero, Philip Baues, el cámara Olaf Obsommer y otros 14 kayakistas fueron a las montañas Sayán, en Siberia. ¿El objetivo? Hacer kayak en sitios totalmente nuevos. ¿Qué pasó? Bueno, te podemos decir que hubo camiones de la armada, vodka y caramelos... ¡y el primer descenso de una cascada de 15 metros!

Philip... Háblanos de Siberia.
Queríamos remar en el Onot, el río de las montañas Sayán. Es una zona bastante salvaje. Se puede decir que está a tomar viento. ¡Pero a tomar viento, una vez que has llegado a tomar por saco! Mi viaje a Siberia en 2010 fue el mejor momento de toda mi carrera pero no estaba seguro de querer volver...

Pero te habían hablado de una línea vírgen...
Sí, nos habían hablado de una gran cascada y de todo un cañón que todavía eran vírgenes. ¡Éramos todo oídos!

¿Y los bajasteis?
¡Sí! ¡La noche anterior llovió toda la noche y el flujo de agua en el cañón era el doble de lo habitual, lo que nos permitió saltar la cascada de 15 metros por primera vez! ¡Tuvimos un poco de suerte!

¿Hubo cosas que no fueron tan bien?
El viaje fue difícil. De Moscú a Irkutsk, luego 500km en las faldas de Saján y todo en carreteras de cabras. No fue un viaje muy rápido. Pero, al final, tras hacer parte del camino en el coche de un rico de la zona y con un camión de la armada que acabó averiado, al fin llegamos a nuestro destino.

Allí vivimos al estilo gitano. Recogíamos leña, cocinábamos, bebíamos y dormíamos. ¡Éramos un grupo de lo más internacional! Rusos, alemanes, letones, australianos, escoceses, checos, franceses y canadienses. Todos perdidos en plena naturaleza salvaje. ¡Y nos fue muy bien!

La comida de los kayakistas en Siberia
¿Menú Michelin? No exactamente. © Timo Köster

¿Y no contabais con apoyo logístico alguno?
Llevamos todo lo que necesitábamos y compartimos entre todos la comida y demás.

¿Una dieta muy sana, no?
Patatas, carne en lata, lechuga y unas cuantas botellas de "alma rusa" y, los primeros días, unos cuantos pollos. También teníamos montones y montones de mayonesa, algo que nuestros estómagos, hambrientos de calorías, apreciaron mucho.

Acción en una cascada de Siberia
Lo mejor de la vida salvaje © Phil Gibbins

¿Al final, cómo fue el viaje?
Cuando haces expediciones en aguas desconocidas no te esperas a que haya aguas bravas excepcionales. Pudimos practicar en la casi totalidad de los 180km del río. Sólo tuvimos que cargar con todo andando en un par de cañones.

¿Además del río, qué otros riesgos había?
Ninguno con los animales salvajes. Con 16 hombres que huelen mal y con embarcaciones de plástico de colores llamativos, no se nos acercó ninguno. ¡Pero tres rusos borrachos fueron tan temibles como los rápidos y las cascadas!

¡¿En el agua?!
Sí. En un hovercraft, 60km al norte del pueblo al que vinieron a buscarnos. Uno llevaba una Kalashnikov, el otro una pistola, y estaban borrachos como cubas.

 

Pescando para la cena en Siberia
¿Os apetece un poco de sushi siberiano? © Phil Gibbins

¿Acabasteis con una sonrisa?
Después compartimos unos tragos, sí. Al final, incluso nos hicimos fotos con las armas. ¡No es el tipo de cosas que se experimentan durante unas vacaciones normales!

Una vez acabado el viaje, os fuistes de fiesta...
¡Nos hundimos directos en la vida nocturna de Irkutsk! Siempre es divertido volver a la civilización...

Okey, como experto en viajes a Siberia, ¿qué es lo principal que hay que saber?
Lleva una caña de pescar. Evita hacer fotos de rusos con pistolas, especialmente si están borrachos. Y contrata a un guía local, ¡ya sea en un paso fronterizo o en la puerta de una discoteca!

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