Sumérgete con un buzo profesional

El trabajo de Britt Coates raramente es aburrido. Baja con él para ver en qué consiste.
Industrial freediver Britt Coattes
Britt Coates y su sierra © Photo: © Har Rai Khalsa/harrai.com
Por Brooke Morton

¿Empujar icebergs para abrir el camino? ¿Enfrentarse a un tiburón toro? Ese es el pan de cada día de un buzo comercial como Britt Coates. Este buzo – y monitor de buzos- nos cuenta en qué consiste su trabajo con todo lujo de detalles. Y de paso nos enseña algunas fotos desde su base en el Divers Institute de Seattle.

¿Buceas en la Antártida?
Sí, tienes que estar muy atento con los icebergs pues te pueden aplastar. El agua fluye a gran velocidad, como la de un río, y arrastra esos enormes trozos de hielo. O te mueves o los empujas para abrirte camino entre ellos.

Palmer Station; un lugar gélido © Britt Coates

¿Qué hace exactamente un buzo profesional?
Suena muy chulo pero no es más que una especialidad dentro de la construcción, debido a que se realiza debajo del agua. Es el mismo trabajo que se hace en las aceras de Nueva York, pero a 40 metros de profundidad. Y respecto a las herramientas, las nuestras funcionan con aire y no paran de producir burbujas. Por ejemplo, cuando utilizas un martillo mecánico, éste tiene menos margen de movimiento debido a su flotabilidad. Da muchos botes; es como en un rodeo.

En la piscina es donde se aprende todo © Har Rai Khalsa/harrai.com

¿Y las detonaciones submarinas?
Cuando tenemos algún trabajo que requiere utilizar explosivos, lo único que hacemos es llevar a un especialista en explosivos al lugar donde tiene que trabajar y le dejamos que haga su trabajo.

¿Qué parte de tu trabajo te da más miedo?
El no saber qué tengo alrededor. La mitad de las veces trabajamos en agua que tiene el color y la consistencia del chocolate con leche. No ves tus manos hasta que te tocas la cara. Notas cosas que rozan tus piernas. Podrían ser tiburones toro …o una lubina.

¿Qué más?
No me gusta cuando estoy debajo de un gran barco y al lado de su hélice. Está claro que hay medidas para asegurarse de que la hélice no va a ponerse a girar, pero es como meter la mano en una trituradora aún cuando ves que el indicador dice que está apagada: nunca estás tranquilo al 100%.

Sí, es una sierra mecánica para el agua © Har Rai Khalsa/harrai.com

¿Qué efectos secundarios tiene trabajar a grandes profundidades?
Por ejemplo en el Golfo de México trabajamos a grandes profundidades y muchas veces superamos los límites de lo que es normal para la descompresión (los buzos deben realizar paradas estáticas durante el ascenso para eliminar el sobrante de gas inerte que se acumula en los tejidos). En este negocio hay que permanecer abajo todo el tiempo que puedas. Cuando salgo del agua tengo exactamente cinco minutos para meterme en una cámara de descompresión; si no lo hago corro un gran riesgo.

El abc de una inmersión de 41 minutos © zooom.at/Adi Sumic

¿Cuántas veces has estado en una cámara de descompresión?
Al menos en 100 ocasiones. El tiempo de descompresión suele ser de 1 hora y 20 minutos, pero he llegado a permanecer en una cámara varias horas… después de estar 50 minutos a 40 metros de profundidad. Por suerte nunca se me han formado burbujas. Uno de los chicos con los que trabajo tiene burbujas debajo de la piel: es muy doloroso.

A veces la cámara de descompresión es aburrida © Har Rai Khalsa/harrai.com

Los buzos profesionales siempre han tenido un cierta reputación…
Sí, a finales de los años 60 muchos iban a los bares a darlo todo antes de volver al fondo del agua al día siguiente. Esos días ya se acabaron, pero es un oficio que sigue atrayendo a gente que busca emociones fuertes. Hay muchos a los que les gusta vivir al límite.

Los buzos entrenan todo el tiempo © Har Rai Khalsa/harrai.com

Suena muy estresante. ¿Cómo conseguís aguantar?
Los buzos profesionales suelen ser grandes bromistas. Un amigo mío tenía un trabajo en una presa de un pantano y el agua estaba muy fría, así que los buzos llevaban trajes llenos de agua que calentaban mediante mangueras de agua caliente. Cuando empezó el trabajo mi amigo echó un par de monedas de chocolate al agua caliente. Cuando el buzo bajó, los que le seguían por los monitores decían que empezó a respirar de forma muy forzada. Decía que estaba incómodo y que le dieran un poco de tiempo… cuando salió del agua, se quitó el traje y todo el vello de su pecho estaba cubierto de chocolate derretido.

¡Hola! © Har Rai Khalsa/harrai.com

¿Os hacéis novatadas?
Sí, utilizamos los novatos de cebo. En las aguas sin visibilidad del Golfo de México, normalmente un veterano ata una lata de atún a la bombona de un novato sin que éste se entere. Esa lata suele estar agujereada y, en pocos minutos, el novato se encontrará rodeado de tantos peces que no podrá ver nada.

Preparándose © Har Rai Khalsa/harrai.com

¿Qué hace que este trabajo sea tan adictivo?
Es un trabajo muy loco y muy intenso, pero no te lo puedes tomar demasiado en serio o te quemas. Cada día de trabajo es muy estimulante.

Coates también es monitor en el Diver Institute of Technology de Seattle (Washington), donde enseña a otros a convertirse en buzos profesionales.

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