¿Un tirachinas a 5.000 m? ¡Salto BASE con turbo!

Dos expertos acróbatas del aire hacen un salto BASE propulsados por un parapente como lanzadera.
Por Evan Christopher

"Sonaba tan increíble que solo podía salir bien". Es lo único que nos imaginamos que se les pasaba por la cabeza a Horacio Llorens y Hernan Pitocco cuando idearon este truco de slingshot (tirachinas). Después de una salida más que creativa en un globo de aire caliente a casi 5.000 metros, la pareja (que estaba enganchada a un parapente) comenzó una caída infinita (una maniobra de gran G invertida, repetida múltiples veces). Después, se catapultaron con el parapente para aterrizar en una estación de esquí en los Pirineos.

Mira el increíble vídeo del tirachinas

La idea parecía simple, pero la puesta en práctica no lo fue. Comenzaron la preparación, enfocándolo primeramente a un entrenamiento de pilotos, aunque ellos eran experimentados saltadores BASE. O lo que es lo mismo, siete horas de entrenamiento para cada uno en un túnel de viento con un buen número de saltos para que se sintieran cómodos en el aire. Pero este reto era más que volar... tenían que salir disparados.

Echa un vistazo a la salida desde el globo aerostático

"Para hacerlo de manera segura, necesitábamos lanzarnos a la vez en el momento preciso para evitar caer sobre el parapente", dice Llorens. El desafío de saltar al mismo tiempo se resolvió gracias a la tecnología: un arnés hecho a medida le permitía a Llorens dirigir, mientras Pitocco marcaba el tiempo de salida (otra parte fundamental de la ecuación). Un mal lanzamiento significaba caer sobre la lona, lo que impediría que se activasen los paracaídas, una situación muy peligrosa.

No te pierdas el resto de vuelos de Horacio a lo largo y ancho del globo terráqueo en la siguiente historia.

Y en el primer intento, eso fue precisamente lo que pasó. Los pilotos planearon lanzarse cuando estuvieran en la posición más elevada, con el parapente siendo arrastrado por el viento debajo de ellos. El sistema de liberación funcionó, pero Pitocco cayó directamente sobre la tela. Por suerte, fue capaz de deshacerse de ella y llevarla lejos de su cuerpo para después accionar su equipo de salto BASE. "Nos dimos cuenta de que teníamos que lanzarnos cuando aún estábamos subiendo," nos asegura Llorens.

1, 2, 3... ¡Al vacío!

El segundo intento fue mucho más suave. Subimos con el globo aerostático a unos 4.500 metros y el momento más emocionante fue cuando soltamos el parapente, que quedó colgando de la canasta. Después nos abalanzamos sobre él," afirma Llorens. "A 3.900 metros, dimos unas 13 vueltas y después nos lanzamos. Cuando estábamos a unos 3.400 metros, ya solo nos quedaba una sencilla bajada en paracaídas para aterrizar a 2.000 metros, en la estación de esquí de La Molina (España).

Para los deportistas, el momento álgido de la maniobra se producía en el pico. Ahí es donde el efecto tirachinas sobre el parapente les disparó por los aires en un momento de ingravidez.

¿Te apetece otra secuencia de pura adrenalina? Echa un vistazo al kayakista de abajo lanzándose desde 355 metros de altura en el Key Hole.

Cuando se lanzaron en paracaídas, el parapente cayó a tierra a casi un kilómetro de distancia. Cuando ya tenían los pies en el suelo, los dos 'temerarios' se felicitaron por la gran 'expulsión' del Slingshot (tirachinas). Para Llorens (campeón del mundo de parapente) el proyecto fue muy emocionante: "Ha sido una de las mejores cosas que he hecho en mi vida."

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