Vivir, comer y dormir en un ángulo de 45 grados

¿Cómo es navegar en un velero de carreras por el océano? Es todo, menos plano.
Vivir a 45º de inclinación
Agua por todos lados © Francisco Vignale/MAPFRE/Volvo Ocean Race
Por Jonno Turner

Nada escapa a la gravedad. Empuja y sujeta tus piernas, te rodea los tobillos como una fina cadena... Pregunta a los navegantes de la Volvo Ocean Race, que ahora mismo van camino de China a Nueva Zelanda en la cuarta travesía de una aventura épica alrededor del mundo que dura nueve meses.

Su vida es extrema: extremadamente húmeda, niveles extremos de dificultad y extremos ángulos de inclinación. El palabro técnico para definir esto es escora, o lo que es lo mismo: el viento empuja tan fuerte las velas de un lado que el barco se apoya sobre un costado. ¿Cómo es la vida en un ángulo de 45 grados?

Comprueba cómo se vive en 45º

Y en la parte de abajo, con los extremos del casco tan curvados, añádele otros cinco o diez grados más. "No es nada fácil y no es cómodo. El barco se escora mucho", dice el skipper del Dongfeng Race Team, Charles Caudrelier, a bordo de su Volvo Ocean 65.

¿Y sabes qué? Cuando el navío se escora, todo lo que lleva dentro se escora también. De hecho, la vida en diagonal hace que las tareas más básicas sean toda una odisea. ¿Quieres una taza de café? ¡Buena suerte! ¿Cambiarte de ropa? Te vas a divertir...

Te mojas fijo

Le pedimos a los más experimentados marineros que describieran la sensación de intentar mantener el equilibrio a la vez que el barco se levanta de un lado y cae de repente a toda velocidad, a merced de los vientos del feroz océano. Y esto es lo que nos han dicho:

"Imagina que estás en una resbaladiza ladera de una montaña de hielo; y que esa montaña se mueve y tiembla por culpa de un terremoto. Y ahora imagínate intentando hervir agua, preparar la comida o lavarte los dientes mientras intentas mantener el equilibrio".

El Team Alvimeca duerme durante la Volvo Ocean Race
El Team Alvimedica echa un sueñecito © Amory Ross/Team Alvimedica

En otras palabras, cuando estás escorado en plena carrera a 25 nudos, el único sitio realmente seguro es la litera (y porque vas atado con un arnés, que si no...). “Ya solo pensar en comer me da náuseas”, dice Sam Greenfield, compañero de Charles en el Dongfeng. “Intentar realizar actos cotidianos y sencillos como apartar mi ropa impermeable para poder orinar, hay que planificarlos y mentalizarse casi tanto como para correr un maratón en el desierto de Gobi”.

Volvo Ocean Race: Una mirada torcida
Una mirada torcida © Matt Knighton/Abu Dhabi Ocean Racing

Es algo así como estar en la Estación Espacial Internacional, apretujados y con dificultades para moverse, pero sin estar flotando. Por contra, ellos tienen los pies pegados al suelo e intentan subir cuando el barco se inclina como si estuvieran escalando una gran roca de fibra de carbono.

El más mínimo movimiento exige máxima concentración, tres puntos de apoyo y tener muy claro cuál va a ser tu siguiente paso. “Me siento como un orangután balanceándome de lado a lado,” dice Neal McDonald, del Abu Dhabi Ocean Racing, un veterano que acumula ya seis ediciones.

Volvo Ocean Race: mirar al sol en ángulo de 45 grados
Mirando al sol en un ángulo de 45 grados © Amory Ross/Team Alvimedica

Al atravesar esas enormes olas se produce el efecto de una explosión, miles de gotas de agua salada y fría vuelan por el aire como confeti. Cada impacto del barco con el agua sacude todo el casco. No hay donde refugiarse...

¡Bam! La gravedad hace que el bote golpee el agua violentamente cada cinco segundos. ¡Bom! Eso son 720 veces por hora... ¡Bum! Y más de 17.000 veces al día.

Volvo Ocean Race: comiendo en ángulo de 45 grados
Se me ocurren mejores posturas para comer... © Sam Greenfield/Dongfeng Race Team/Volvo Ocean Race

Y en cada golpe, la tripulación tiene que arreglárselas para mantenerse firme. Les machaca las muñecas y los tobillos, les desgarra las entrañas y les mina la moral. Es un asunto muy serio. Duermen con los pies orientados hacia la proa para que los golpes los absorban sus rodillas y no sus cuellos.

“Dentro no puedes moverte”, dice Francisco Vignale, del MAPFRE, mientras intenta tomar aire. “Vamos de la cubierta, siempre mojada, a la litera; y luego al revés. Probablemente sea el único lugar en el que puedes estar”.

¿Quieres saber más sobre la Volvo Ocean Race? Conecta con Red Bull TV.

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