Conoce al hombre que nada por debajo del hielo

Alban Michon es un explorador polar, como otros... La diferencia es que a él le encanta nadar allí.
Por Dominique Granger

Para la mayoría de la gente, ir a Groenlandia o uno de los polos ya sería una experiencia plena en sí misma. Pero para el moderno explorador Alban Michon, esto tendría solo la mitad de emoción: ¡la otra mitad está bajo el agua!

Hablamos con el especialista en buceo bajo hielo (que hace poco publicó un nuevo libro) justo antes de que embarcara en un barco rumbo a la Antártida, donde estará durante quince días con un pequeño grupo de gente que quiere ver nuestro planeta de una forma diferente: ¡viviendo en un barco y buceando bajo el hielo!

¡Cosas que ver debajo del agua!

Todos los clips de Instagram son pequeños extractos de la película Le Piège Blanc. Producción: le cinquième rêve. Director: Thierry Robert.

Cuéntanos, ¿por qué el buceo?
Alban Michon: Me encanta la ingravidez, la sensación que se consigue con ella. Quedan muchos océanos y mares por descubrir. Explorarlos es la auténtica aventura: podemos aprender mucho de la vida de allí abajo. Los buceadores somos un poco como los exploradores modernos de hoy. Lo que quiero llevar a la gente son imágenes que les fascinen, que les hagan soñar. Quiero transmitir un mensaje, decirle a todo el mundo: "mira lo bello y auténtico que es el mundo. ¡Tenemos que cuidarlo!"

Esto es lo que se llama inmersión polar...

¿Qué es lo que más te ha sorprendido bajo el hielo?
La increíble cantidad de vida que puedes encontrar en un ambiente polar. Está lleno de vida: hay bacalao, enormes tiburones, medusas, osos polares...

¿Te encontraste un oso polar?
¡Sí! Cuando volvíamos de una inmersión, vi a un oso nadando por encima de mí. Terminamos mirándonos a los ojos, ¡es una sensación súper fuerte!

¿Pasaste miedo?
No, más bien estaba abobado por el encuentro, aunque sea un enorme depredador. No se mostró agresivo, solo curioso. Es increíble tener la oportunidad de encontrarte con este tipo de animales. ¡Te subo la adrenalina que da gusto!

Echa un vistazo a la galería de fotos:

Visitas con frecuencia los polos. ¿Sientes el impacto del cambio climático sobre ellos?
El impacto es real, y eso me toca mucho. Al hielo le afecta todo, y me gustaría llamar la atención de la gente. En 50 años vamos a ganar un grado de temperatura, que no parece mucho, pero lo es. Un día, fui a bucear y el agua estaba a -1,6ºC. El hielo era claro y nítido, muy sólida, bellísimo.

Después, volví y el agua estaba a 1,4ºC, 0,2º más caliente: el hielo era amarillo, con algas y tan suave que podríamos atravesarlo con la mano. Teniendo en cuenta la diferencia de 0,2º, ¿te imaginas si la temperatura sube un grado?

Remando el hielo
Remando sobre el hielo © Andy Parant

¿Cuáles son los mayores peligros de bucear bajo hielo?
Es más o menos seguro, aunque se trata de una actividad en un entorno relativamente hostil. El equipo se puede congelar, hay placas de hielo pueden caer en cualquier momento... ¡y aún así me siento más seguro bajo el hielo que en la autopista!

¿Qué es lo mejor de lo que haces?
El entorno: todas las luces y los colores increíbles. Los cielos iluminados con las auroras boreales son simplemente increíbles. El hielo es súper poderoso, domina el clima. Puede parecer insignificante, pero es fuerte y potente. Puede machacarte, puede aplastar a los barcos y buques... Para mí, el hielo está vivo. Estoy fascinado.

¿Y los aspectos más difíciles?
El frío, por supuesto. Lo más duro es cuando tus manos y tus pies comienzan a congelarse.

Aurora boreal en el polo norte
Las auroras boreales iluminan la misión © Andy Parant

¿Cómo es un día de expedición normal para ti?
Nos levantamos, nos preparamos y desayunamos. Comemos mucho a lo largo del día, ¡necesitamos 5.500 Kcal por día!

Después, nos preparamos, planeamos la ruta del día y nos montamos en los kayaks. Navegamos, paramos a echar un vistazo al tiempo y comemos mucho y muchas veces. Por la noche estamos muy cansados, pero nos tenemos que secar y cambiar. Algunos días en lugar de navegar nos sumergimos. Apuntamos todo en un cuaderno, volvemos a comer, y a la cama.

No debe de ser muy cómodo ponerse un equipamiento mojado con tanto frío...
No, pero... ¿la felicidad está siempre ligada a la comodidad?

Alban Michon ha publicado un libro, llamado 'Glaceo', sobre sus 51 días de expedición en Groenlandia. Échalo un vistazo aquí.

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