Te quedarás 'clavado' con este nuevo súper récord

Laso Schaller, clavadista y pro del barranquismo marca un nuevo récord: 58,8m en Maggia, Suiza.
Por Josh Sampiero

Desde abajo, un trampolín que descansa a una altura de 58,8 metros puede parecer que es simplemente alto. Pero, ¿y desde arriba? Desde arriba la cosa cambia, tu pulso se acelera, te hace tragar saliva y te preguntes cómo hay alguien que pueda sobrevivir a una caída así, aunque se trate de una piscina de ocho metros de profundidad y llena de agua carbonatada. Esa visión es la que tuvo Laso Schaller cuando se subió a contemplar el salto... ¡y lo hizo! Y para colmo... ¡estableció un nuevo récord mundial! No te lo pierdas la historia y el vídeo del 'saltito'...

Mira el récord mundial del salto en plena cascada

El récord del mundo de salto de Laso (grabado en colaboración con SRF Swiss Televison) se ha convertido en una de las noticias de mayor viralidad del mes de agosto.

Nacido en Brasil y criado en Suiza, el hombre de 27 años es un experto en el barranquismo, utilizando cuerdas, arnés y el resto de los aparejos necesarios para descender ríos. Tiene muchos descensos de los que puede presumir haber sido el primero en hacerlos. Por supuesto, el barranquismo tiene otra forma de hacerse que no implica tener que llevar la molestia de cuerdas, anclajes o sistemas de agarre: simplemente saltar. Schaller está comenzando a recoger la reputación de ser el más valiente de todos: suele saltar acantilados de 25, 30 o 35 m. sin pensárselo demasiado un momento.

Pero, ¿y casi 60 m? Eso es para pensárselo un poco más.

La elevada (y tremendamente impactante) Cascada del Salto

 

Cascada del Salto, Maggia, Suiza
La ación del 'crimen'... ¡de récord! © Lukas Pilz

En el área suiza de Ticino (de habla italiana), hay más de 150 cañones disponibles para descender con un número de cascadas innumerables, pero la Cascada del salto es la reina. Situada por encima de la ciudad de Maggia, a 1,5 horas al norte de Lugano, la caída de agua derrama vida con las lluvias veraniegas. El agua llega a la cascada y cae en picado a una piscina profunda creando un anfiteatro natural realmente impresionante.

El salto en una repetición interminable...

Récord del mundo de clavadismo: GIF
El salto de Laso en 24 frames © Lukas Pilz

La magnitud de su salto necesita más preparación de lo normal para pegar un salto desde una cascada que quita el hipo. Bajo los azules cielos soleados, Schaller y su equipo construyeron una plataforma para darle una salida limpia y controlada y librar la pared de las rocas. Después, en segundo lugar, examinaron el área con el equipo de buceo y pusieron seis tanques en la piscina para carbonatar el agua y suavizar la inmersión en ella.

Por último, tiraron una serie de piedras para cronometrar su caída y ver la línea de la misma. Dicho esto, para Laso este era un salto más de los otros que ha dado: "Una vez que sobrepasas los 25 m., ves y sientes lo mismo", asegura. "La única diferencia es el tiempo en el aire".

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Schaller, que parece más un surfista que suiza gracias a su ascendencia brasileña, es relajado pero tranquilo con los preparativos. Sabe de sobra cómo va a aterrizar: primero los pies, inclinado ligeramente hacia adelante, con el cuerpo tenso y las manos cruzadas por delante de la cadera para reforzar el impacto del rostro. Sabe que sentirá un empuje en los microsegundos cuando entra en el agua: pasará de 120 km/h. a cero en unos pocos metros.

Hablando de eso, ¿solo ocho metros de profundidad? Sorprendentemente, las altas velocidades en los saltos más elevados se ralentizan más rápido. Desde 10 m. necesitas tres metros de agua para hacer un aterrizaje seguro. Desde 50m. solo te hacen falta cuatro para una inmersión sin problemas. Lo tiene todo bajo control: "Es mejor cuando estoy un poco nervioso", asegura. "Si estoy demasiado relajado no estaré lo suficientemente tenso cuando aterrice".

Los brazos fuera de control

Laso Schaller en su clavadismo en Cascada del Salto
Los instantes después de saltar © Josh Sampiero

Y en cuanto a práctica, Schaller tiene muchísima. Su madre fue gimnasta y él creció entre el gimnasio y la piscina, dos ingredientes perfectos para su carrera actual como deportista y guía de cañones. Suele participar en pruebas de salto de trampolín y es habitual que termine haciendo varios saltos de 20 o 25 m. en un solo día.

Con una decena de cámaras preparados rodeándole, el salto se preparó para la media tarde del martes, 4 de agosto. Después de varios días de un brillante sol y de cielos azules, una tormenta veraniega rondaba la zona: había demasiadas nubes amenazantes y grises que daban una atmósfera de oscuridad que las dos decenas de espectadores sabían que podían ser fatales. De repente, un trueno retumbó al fondo y las nubes bloquearon el sol.

El público parecía que se preparaba para irse y los cámaras cubrieron los equipos de miles de euros con bolsas de plástico de 10 céntimos.

Entonces, Laso subió la colina, se acercó al borde del trampolín y... ¡saltó!

Si te acercas más, podrás verle...

Récord mundial de clavadismo de Laso Schaller
Si te acercas, verás caer a Laso © Lukas Pilz

El ruido fue ensordecedor, parecido al de un arma de fuego. Se salió del agua carbonatada y aterrizó en el agua más dura del centro de la piscina. Su compañero de barranquismo Jörg descendió rápidamente y el resto nadaba a su encuentro. Tras solo un par de segundos bajo el agua, salió de forma triunfante y después nadó hacia la orilla para un chequeo médico.

El momento de la inmersión, aunque limpió, le afectó en pierna derecha, posiblemente por una pequeña dislocación de su cadera derecha de un segundo o dos. Pero, después de un breve descanso en la camilla y de ser examinado por un médico, una sonrisa cubrió su cara y todo el mundo supo que estaba bien (y que acababa de hacer algo que nadie se había atrevido antes).

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