Mira cómo se vuela el monte Fuji en paramotor

Pál Takáts fue capaz de superar la altura del pico más alto de Japón volando en su paramotor.
Por Corinna Halloran

Empezó como una pequeña idea: ¿podría Pál Takáts volar por encima del símbolo más emblemático de Japón, el monte Fuji? ¿Se podría hacer? ¿Se alinearían las estrellas para llevar a cabo esta gesta?

En la mayoría de las aerolíneas comerciales es ilegal transportar material de paramotor, así que envió el material a la Red Bull Air Race en Chiba por barco. Takáts sabía que tenía la oportunidad de hacer algo que parecía casi imposible.

“Una vez que me confirmaron que estaría en la Red Bull Air Race de Chiba (como espectáculo añadido), empecé a pensar. Al principio quería ir hasta la cima y volver volando, pero me di cuenta que no era la mejor estación del año para hacerlo”, nos contó el deportista.

Pal Takats uso el motor y las corrientes térmicas para llegar a la cima del monte Fuji.
Pál Takáts camino del monte Fuji © Pál Takáts

Takáts se preparó a fondo estudiando Google Maps y la climatología local, y solo con eso se quedó sin aliento. ¿Aguantaría el paramotor? ¿Lo permitiría la climatología? ¿Le ayudaría alguien en tierra para llegar a la playa de Fuji? Las respuestas eran todas positivas.

“Estaba en el aeropuerto de Múnich mirando el tiempo y vi que sólo iba a tener una ventana en la que el clima sería mejor. Pensé: ¡allá vamos!”.

Una vez tenía organizado todo el material y el protagonista de esta historia estaba en la playa (gracias a la ayuda de Yoshiki Kuremoto), ya estaba todo preparado para salir y volar sobre el volcán. En ese momento fue cuando se dio cuenta de que podría conseguirlo y que podría convertir su idea en realidad.

Pál Takáts señala el monte Fuji desde su parapente.
Pál Takáts señala el monte Fuji © Pál Takáts
Pál Takáts se acerca a la cima del monte Fuji con su paramotor.
Pál Takáts se acerca al monte Fuji © Pál Takáts

Sin embargo, cuando Takáts despegó, se dio cuenta de que lo que había visto en Google Maps como zona de aterrizaje en realidad se trataba de campos de arroz y tupidos bosques. No le quedó más remedio que confiar en el motor de su artilugio, además de utilizar las corrientes térmicas para llegar a la cima del monte Fuji.

“Nunca había estado tan alto. Había subido hasta 3.700 metros en California pero la cumbre del monte Fuji está a 3.770 metros de altura”, comentó.

Cuando Takáts alcanzó la cima, todas sus dudas se disiparon. Lo había conseguido. Era capaz de ver el cráter del volcán de la montaña más famosa de Japón.

“El momento más mágico fue llegar a la parte superior del cráter y mirar hacia adentro. Nunca había estado en un volcán como éste”.

Había muy poca densidad de aire y hacía frío. Así todo Takáts subió hasta la increíble altura de 4.210 metros mientras disfrutaba de las vistas del cráter.

Pal Takats vuela sobre la cima del monte Fuji.
Sobre la cima © Pál Takáts
Pal Takats regresando a tierra desde el monte Fuji.
Regresando a tierra © Pál Takáts

Al regresar a la playa de Fuji y al Océano Pacífico, Takáts sobrevoló el tupido bosque y los arrozales. Después de una hora y 45 minutos, llegó a la playa y desde allí contempló el monte Fuji.

Sin embargo, comenzaron a formarse nubes alrededor de la cima y empezó a llover. La ventana de buen tiempo se había cerrado de manera oficial pero él, también de forma oficial, había sido capaz de hacer realidad su sueño.

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