A gatas hasta la cima del Kilimanjaro

Aaron Phipps perdió sus piernas, pero ello no le ha impedido llegar a la cumbre de África.
Aaron Phipps gatea los últimos metros hasta la cumbre del Kilimanjaro.
Aaron Phipps gatea los últimos metros © teamkilimanjaro.com
Por Will Gray

A 5.895 metros sobre el nivel del mar, el Kilimanjaro es un reto para cualquiera que se encuentre en perfecta forma física. Hay que enfrentarse a días enteros subiendo senderos muy agrestes y empinados. La roca suelta hace todo realmente difícil.

Bueno, ahora inténtalo en una silla de ruedas.

Para recaudar dinero para la Meningitis Research Foundation y el Shaw Trust, Aaron Phipps se enfrentó a todo tipo de dificultades con el objetivo de alcanzar la cima de África. Algo que le costó mucho dolor. Su silla de ruedas adaptada para la montaña le llevó hasta una cierta altura, pero ni un metro más allá. A partir de ahí vimos un auténtico caso de superación, en el que la mente le gana la partida a la materia.

“Acabé gateando por la montaña con mis manos y rodillas. Fue duro…”

Aaron Phipps
Aaron Phipps y su equipo camino del Kilimanjaro, la montaña más alta de África.
Aaron Phipps y su equipo © teamkilimanjaro.com

¿Cómo fue de duro este reto?
“Fue muy complicado, sobre todo al final, cuando la silla de ruedas especial que tenía ya no avanzaba. Tuve que gatear montaña arriba con mis manos y mis rodillas. Fue muy duro. Las últimas nueve horas me las pasé llorando. Llegué a la cima totalmente exhausto. Estaba destruido. Toqué el letrero y seguí llorando”.

¿Cómo te preparaste?
“En el aspecto mental he tenido entrenadores que en el pasado me han llevado al límite. He entrenado hasta caer desmayado y he vomitado encima de cintas de correr para sillas de ruedas. Así que puede que tenga una mejor idea que la mayoría de la gente de hasta dónde puedo empujar”.

“Para acostumbrarme a la altura me recomendaron que fuera a Chamonix y que estuviese en la cima del Mont Blanc durante cinco días, y así lo hice. Tenía un entrenador para la altitud, así que esto no me afectó demasiado. Pero había otros retos…”.

Phipps se pasó llorando las últimas nueve horas de ascenso

Aaron Phipps empujando su silla de ruedas al límite ascendiendo el Kilimanjaro.
Aaron Phipps empujando su silla de ruedas © teamkilimanjaro.com

Utilizaste una silla que en realidad era un “mountain trike”. ¿Cómo funciona?
“Tiene unas palancas que empujas con tus brazos y esto transmite el movimiento a las ruedas. Lo modificamos para que pudiera estar en posiciones diferentes, pues tenía planeado empujar ocho horas diarias. ¡Pero no está diseñado para escalar una montaña!”.

“El primer día me llevó seis horas en vez de tres. El segundo, nueve. Pusimos tablas de madera pero la silla no podía con ciertos terrenos. Y entonces fue cuando me tocó gatear”.

¡Esto tiene que haber sido difícil!
“Sí. ¡Pero el guía me dijo que yo era demasiado lento para lograrlo! ¡Quería demostrar que era capaz de hacerlo! Salté de la silla y empujé lo más rápido que pude”.

“Al final del día tenía ampollas y un doctor las inspeccionó. No era nada grave y eso fue todo un alivio”.

“¡El guía dijo que yo era muy lento… tenía que demostrar que era capaz de hacerlo!”

Phipps
Empleando planchas de madera para ayudar en el camino para ascender al Kilimanjaro.
Empleando planchas de madera © teamkilimanjaro.com

¿Cuánto usaste la silla y cuánto las manos y las rodillas?
“Los primeros días empleé la silla mucho y sólo saltaba de ésta en algunos sitios pero hacia el final no podía continuar con la silla. Una vez la usé sólo como el cinco por ciento del día, así que hice casi 6 km arrastrándome”.

“Era más fácil cuando era un terreno rocoso porque, gracias al deporte, mis brazos están bastante fuertes. Podía arrastrarme agarrándome de una roca. La zona con guijarros era mucho peor”.

La silla de ruedas sólo se pudo usar hasta un punto…

Aaron Phipps de rodillas ayudándose con las manos en su ascensión al Kilimanjaro para sensibilizar sobre el problema de la meningitis.
Aaron Phipps de rodillas © Aaron Phipps

¿Pensaste en algún momento en rendirte?
“Sí, varias veces, sobre todo en el ascenso final con piedras sueltas que no me permitían agarrarme. Estaba absolutamente exhausto. Tomaba muchas tabletas de glucosa, tenía un batido dentro de mi estómago. Todo lo tenía que hacer de rodillas”.

“Era tan empinado que me estaba resbalando todo el tiempo. En mi mochila tenía música que me ayudaba a concentrarme”.

El final casi acaba con Phipps…

Aaron Phipps seguido por su equipo en el Kilimanjaro mientras ascendía para sensibilizar sobre el problema de la meningitis.
Aaron Phipps seguido por su equipo © Aaron Phipps

¿Cómo fue el final?
“La cara de la roca en Gilman's Point es como un Lego, ¡avanzas y luego alguien pone otra pieza más arriba! Fue increíble pero todavía faltaba otro tramo de 45 minutos para llegar a la cumbre”.

“Notaba cómo a veces me resbalaba y me desviaba del camino. La gente estaba intentando mantenerme derecho. Tuve un equipo maravilloso. Mi trabajo era poner toda mi mente en el empeño y continuar”.

“A veces notaba cómo me desviaba del camino”.

Phipps
Aaron Phipps gatea cerca del cráter del Kilimanjaro en un viaje para sensibilizar sobre el problema de la meningitis.
Aaron Phipps cerca del cráter © teamkilimanjaro.com

¿Cómo te sentiste en la cumbre?
“Fue increíble. Mi hija pequeña hizo una pancarta en su colegio. Me sentí muy orgulloso cuando la sostuve para la foto. Fue un momento realmente especial”.

¿Cuál fue el momento más feliz?
“¡Me encantó el descenso! Llegar a la cima fue increíble, pero estaba tan agotado que, más que felicidad, lo que sentí fue alivio”.

“En el descenso se pasa por un sendero que parece sacado de una película de ciencia ficción, lleno de enormes rocas por todos lados. Estaba bajando por ahí con la silla con la gente detrás intentando alcanzarme. En ese momento pensaba: ‘Sí, esto es fantástico’”.

Sostener la pancarta de su hija fue un momento mágico

Aaron Phipps atleta paraolímpico de rugby conquista la cima del Kilimanjaro en una silla de ruedas para sensibilizar sobre el problema de la meningitis.
Aaron Phipps en la cima del Kilimanjaro © teamkilimanjaro.com

Phipps tuvo meningitis C cuando tenía 15 años. Estuvo en el hospital durante un año y casi se muere. Le amputaron las piernas por debajo de las rodillas y perdió las puntas de sus dedos.

Aquí puedes hacer una donación. Sigue a @AaronPhippsGBWR en Twitter e Instagram.

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