Odisea para escalar una pared de 500m en el Ártico

El aventurero alemán Stefan Glowacz fue a la isla de Baffin empujando su trineo sobre el mar helado.
Por Corinna Halloran

Hay un viejo dicho que dice que la vida no es la llegada sino el camino. Pues bien, Stefan Glowacz y sus amigos demostraron esto durante su aventura en la isla de Baffin.

¿La misión? Llevar todo el equipo en trineos sobre el hielo a medio derretir camino de la isla de Baffin, bajar el río Clyde y subir el fiordo Sam Ford. Normalmente esta expedición se hace con motos de nieve o lanchas, pero Glowacz y su equipo querían realizarlo sin contaminar. En teoría, hasta parece fácil... bueno, la verdad es que ni en teoría parece sencillo.

“La isla de Baffin es muy famosa entre los escaladores pero, normalmente, se va en invierno o en verano, y nosotros fuimos en junio. Fue como jugar con la naturaleza y tuvimos que tener en cuenta muchos aspectos. No sólo se trataba de escalar una pared de roca, era mucho más que un simple reto. Tuvimos que pensar en muchas cosas diferentes, pensar en 360”, dice Glowacz.

La realidad es que llevaban más de 100 kg de comida y equipo en los trineos para realizar un viaje de 28 días sobre un mar en el que se estaba derritiendo el hielo. Tuvieron que protegerse de los osos polares, además de realizar las tareas normales del día a día: afeitarse, curarse las heridas, hacer yoga... y alimentarse de comida liofilizada. Dicen que la mayor recompensa es la experiencia en su totalidad, no sólo el hecho de llegar a la montaña o a la isla.

Este era el reto que Glowacz quería. Siempre había deseado llevar a un nivel superior la escalada y la aventura. Retarse a sí mismo para comprobar adónde es capaz de llegar. Durante 28 días tuvo que dormir pensando en la posibilidad de que un oso polar le atacase por la noche. No cabe duda de que con esta gesta en la isla de Baffin ha redefinido el concepto de aventura.

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