Este piloto se tira desde un acantilado

En este vídeo Paul Guschlbauer realiza un vuelo épico en las remotas montañas de Alaska.
© Paul Guschlbauer
Por Tarquin Cooper

En Alaska, en plena naturaleza, no hay pistas de aterrizaje. Hay montañas, ríos y glaciares que parecen autopistas, además de un montón de osos. Así que los pilotos tienen que tener una habilidad especial para aterrizar y despegar en casi cualquier lugar, ya sea al lado de un río o sobre un trozo helado en la montaña. Y si las cosas se ponen difíciles, siempre queda la posibilidad de tirarte por un acantilado, como demuestran Paul Guschlbauer y Bobby Breeden.

Piper Super Cub aterrizando en un lago en Alaska.
Rozando el agua © Paul Guschlbauer

Para los que no sean pilotos, ver en el vídeo cómo despegan desde un acantilado el algo pavoroso.

¿Pero es en realidad así? Paul nos dice que, si bien tampoco llega a ser una rutina, es una maniobra segura. Y a veces la única posibilidad.

“Encontramos este lugar y no era peligroso. ¡Sólo tienes que ir a por ello!”, dijo.

Paul Guschlbauer toma una foto desde el cockpit de su avioneta Piper Super Cup en Alaska.
Vista desde el ala © Paul Guschlbauer

“Casi no necesitas espacio, te tiras simplemente por el acantilado. Aprietas el mando hacia delante y esperas hasta tener suficiente velocidad, ¡es fantástico! ¡Aunque si vas despacio puede dar mucho miedo!”.

Paul tiene también mucha experiencia como piloto de parapente, así que está acostumbrado a despegar en sitios insólitos. “Con un parapente puedes hacer lo mismo, simplemente saltar”.

A pesar de no tener poco más de 20 años Bobby Breeden (izquierda) es uno de los mejores pilotos de Alaska, especialista en aterrizajes y despegues en pistas.
El piloto Bobby Breeden (izquierda) © Paul Guschlbauer

“Fui otra vez para volar de nuevo en medio de la naturaleza. Me acompañó Bobby Breeden (22 años). Es un tipo que está realmente loco. Lleva volando desde que tenía 14 o 15 años y ha ganado un par de competiciones de aterrizajes en pistas pequeñas. Es un de los mejores en esta especialidad. Me enseñó un montón de cosas, a aterrizar en glaciares, sobre montañas y en lugares con una gran inclinación”, dijo Paul.

Paul Guschlbauer con su avioneta Piper Super Cub en Alaska.
"Sentí como si me crecieran alas" © Paul Guschlbauer

Este tipo de vuelo en inusual pues en Alaska lo que se suele hacer es transportar a gente o mercancía a lugares remotos.

“Sientes que tienes una gran conexión con la avioneta. Es muy estrecha. Me daba la impresión de que las alas salían de mis hombros”.

“Si encuentras un sitio realmente difícil donde aterrizar, lo miras y piensas: ‘¿quizá podría aterrizar ahí?’ Es una sensación fantástica”.

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