Marc Coma, tricampeón del Dakar
© Flavien Duhamel/Red Bull Content Pool

El libro de ruta te proporciona la información más importante que puedes tener sobre la carrera. Sin él, no podríamos saber por dónde acaba cada una de las etapas. La noche anterior al comienzo de cada etapa,, estudiamos el libro de ruta, que lo guardamos enrollado. En él, están marcadas todas las direcciones, las señales de la carretera, cualquier inconveniente que se pueda encontrar en el camino y las distancias que tenemos que atravesar.

Ahí reside la diferencia entre perder y ganar.

Cada uno de los símbolos, números o letras quieren decir algo específico y lleva un tiempo poder comprender al completo lo que quiere decir cada uno. Es casi como aprender un nuevo idioma y acostumbrarte al libro de ruta requiere un tiempo.

Para mí, la etapa comienza en cuanto lo cojo. Intento comprender todo minuciosamente para luego buscar todas las señales que aparecen. Cuando estamos compitiendo, no tenemos tiempo de pararnos para ver qué ponen las señales de la carretera por lo que señalamos bien en el mapa todo lo que pudiera ser relevante. Yo utilizo dos colores diferentes y cada uno de ellos quiere decir una cosa, ¡aunque no puedo decirte lo que es!

Todo esto forma parte de un proceso que hay que tomarse con calma. No se trata de algo que esté listo en diez minutos; te puede llevar hasta dos horas poder aprenderte las cosas a conciencia e intentar visualizar en la cabeza cómo es cada una de las secciones de la etapa. Cuando estás cansado, hambriento y lo único que quieres hacer es irte a dormir después de una etapa dura, el hecho de organizar todo tu libro de ruta puede resultar bastante pesado. En cualquier caso, así tiene que ser. Ahí reside la diferencia entre perder y ganar.