Un guerrero de verdad
© Alberto Lessmann/Red Bull Content Pool

El día de descanso es el único momento de las dos semanas de competición donde no tengo que subirme a la moto. Para ser sincero, aunque siente genial, el hecho de no levantarte para enfrentarte a otras 8 horas a lomos de tu sillín puede resultar un poco extraño.

Al final del día, ya estoy deseando volver a competir otra vez.

Por extraño que parezca, es uno de los momentos de la carrera donde estoy más ocupado. Hay un montón de cosas que hacer, solo hay un día para hacerlo y tienes que tener cuidado de que no se te pase nada. Si tenemos en cuenta el tiempo que dedico a comer, a dormir, a preparar el libro de ruta, el tiempo que estoy con el fisio y mis compromisos con los medios de comunicación… al final no me queda mucho tiempo para mí.

También intento hacer algo de ejercicio para relajar un poco el cuerpo. Si salgo a caminar, mantengo los músculos en movimiento pero también tengo la oportunidad de desconectar un poco de toda la locura de la carrera. Sienta bien estar un rato alejado de la moto pero, al final del día, ya estoy deseando volver a competir otra vez.