¡Rally sprints!

Repasamos cómo solían ser los rally sprints y lo que podrían aprender en F1 y WRC de ellos.
Tony Pond era un asiduo del rally sprint
Tony Pond era un asiduo del rally sprint © McKlein Image Database
Por Carl McKellar

Repasamos cómo solía ser esta disciplina, a medida que los participantes del World Rally Championship se dirigen a Portugal para disfrutar la próxima semana de su propio “rally sprint” bajo el sol luso.

Hace 30 años solían ser las estrellas de F1 y el WRC el uno contra el otro en la batalla por contestar una de las grandes preguntas de la humanidad. "¿Quiénes son los mejores pilotos? ¿Los pilotos de rally que están acostumbrados a batallar en salvajes bosques o los pilotos del Gran Premio y su precisión pero inexperiencia en terreno abrupto?"

Mientras que el formato suena familiar (existe la Carrera de Campeones de ambas disciplinas compitiendo en una diversidad de coches), hablamos de algo muy distinto.

Estamos hablando de los Austin Rover Rallysprints a la antigua usanza, hablando en plata, coches de dudosa potencia del fabricante británico. Pero todo era increíblemente divertido y entretenido. Al final del día, se les ofrecía a los corredores que probaran los amortiguadores y las puertas de los otros. Las compañías de seguro y los encargados de la seguridad quedaban lejos...


Primero, la alineación. El campeón británico Stig Blomqvist encabezaba la lista junto con los británicos Tony Pond , Jimmy McRae y el veloz Finn Pentti Airikkala; en Fórmula 1 contábamos con el líder del Campeonato Mundial John Watson, y el prometedor dúo británico formado por Derek Warwick (recién contratado por Renault) y Nigel Mansell (Lotus), más el americano Danny Sullivan (Tyrrell).


Ahora, un lugar adecuado. Olvida los climas cálidos de Portugal o incluso un caluroso estadio cubierto climatizado (como el usado por RoC). Esto es la fría pista del Donington Park, en el otoño británico de 1983.


Para empezar, hay una pequeña zona para los espectadores, de hecho parecida a la del Leon City Centre en el reciente Rally Mexico. Las únicas diferencias son los 30 grados de temperatura y el asfalto ardiendo y barro y árboles en lugar de los inflables de los patrocinadores. Otra observación: en lugar de la magistral maquinaria del WRC, tenemos un Rover SD1 (con unas dos toneladas del peso y la agilidad de una casa).


Después también nos encontramos un autotest de agarre de neumáticos en un MG Metro de 1300cc, incluyendo frenada en la meta, giros invertidos y slalom entre conos. Mira qué fácil se encuentra la marcha atrás, algo que no suele pasar en la maquinaria actual de un WRC y de un F1. Mira lo cerca que están los espectadores de los muros: ¡pueden oler la acción, literalmente!

Finalmente, es un mano a mano en la pista, ya que cada plaza de los pilotos se disputa con los MG Maestros de los otros. “Y observa: el coche de Blomqvist tiene una mella enorme en un lado”, anuncia el comentarista Walker. No te sorprendas si es una carrera crucial que decidirá quién se llevará a casa el trofeo tras ir acumulando puntos en los tres tests.


Nuestra conclusión es que los rally sprints deberían volver tal y como eran, como muestra particular, la edición de 1983, que sugiere que pueden significar un antes y un después en la carrera de cualquier piloto. Después, toda victoria aquí se la llevan un futuro campeón del mundo de la F1 y los finalistas de un futuro campeonato mundial de rally. Por lo tanto, no hay prueba mejor que lo corrobore, aunque todavía quede por solucionar un pequeño problemilla: encontrar el sustituto adecuado para los Austin Rovers…

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