Taddy Blazusiak valora su oro en los X Games

Aunque tiene las vitrinas repletas, la estrella polaca del EnduroCross valora el trofeo de Brasil.
Medalla de oro para Taddy Blazusiak y KTM en EnduroCross, X Games de Foz do Iguazú, 2013
Oro para Blazusiak © ESPN Images
Por Greg Stuart

Taddy Blazusiak acababa de llevarse el oro en los X Games celebrados en Foz de Iguazú y redbull.com le acorrala junto a la caja de madera donde se guarda su KTM. Aún le brillan los ojos con la carrera que acaba de terminar hace menos de una hora, cada detalle de cada vuelta está todavía en la mente del Rey del EnduroCross.

“En la carrera principal, me la jugué a todo o nada”, dice muy emocionado. “Agarré la valla por el interior, no pensaba más que en el primer giro, ¡y lo conseguí! Es decir, yo salí el primero de la valla pero el tercero del primer giro, así que en esta carrera la salida fue importantísima”.
 

Medalla de oro para Taddy Blazusiak y KTM en EnduroCross, X Games de Foz do Iguazú, 2013
De salida, Blazusiak tuvo que luchar con Cody Webb © ESPN Images

Para alguien con tantos triunfos a sus espaldas como Blazusiak (se podría decir que es el Michael Schumacher de la especialidad, habiendo ganado el Campeonato de EnduroCross de la AMA cinco veces consecutivas), es refrescante que aún le entusiasma ganar una prueba.

“Cada carrera tiene su historia”, nos cuenta, “y yo nunca me aburro, porque siempre es diferente. Tienes que contar con la valla, la salida, cada una de las vueltas, los demás corredores, es una locura”.

Blazusiak comparte otra cualidad con Schumacher, una que tienen todos los grandes campeones del motor: la capacidad de diagnosticar al la perfección una carerra, de percibir cuanto sucede a su alrededor, los tiempos por vuelta de los rivales y las condiciones de cada una de las curvas de la pista, para rendir justo al nivel necesario para ganar.

Blazusiak nos revela esta meticulosidad cuando explica por qué había tomado esa línea concreta en la horquilla de roca de Brasil, pasando por el exterior embarrado y resbaladizo antes de cortar y atravesar las rocas, mientras los rivales iban directamente por la parte más delicada y, si lo hacían bien, le adelantaban: “No estaba lo suficientemente cómodo con la moto como para ir por dentro”, comenta tranquilamente. “Lo que yo quería era ceder un segundo en esa curva en lugar de perder diez… sabía que con una pista tan dura, no merecía la pena”.
 

Medalla de oro para Taddy Blazusiak y KTM en EnduroCross, X Games de Foz do Iguazú, 2013
Cruzando la línea de meta de Foz do Iguazú © ESPN Images

Aunque admite que ese día no se sentía muy a gusto (y es cierto, Blazusiak estuvo a punto de quedarse fuera de la final, fue quinto en su eliminatoria y el sexto puesto era el corte de acceso a la siguiente ronda), el polaco logró ganar frente a Cody Webb por nueve segundos en la prueba principal. Cuando le pregunto si no se aburre de ser tan bueno en el EnduroCross, Blazusiak se ríe.

“¡Bueno, hombre! Parece muy fácil hacerlo. Yo siempre digo lo mismo: lo verdaderamente fácil es perder la carrera, lo difícil es ganar”.
 

Medalla de oro para Taddy Blazusiak y KTM en EnduroCross, X Games de Foz do Iguazú, 2013
Blazusiak no se aburre de ganar © ESPN Images

Pero con sus reciente apariciones al volante de un coche de rally en Erzberg, que probó el año pasado, y montado en una moto de enduro en el Abu Dhabi Desert Challenge junto a su compatriota Kuba Przygonski, veterano del Dakar tan solo una semana antes de partir para Brasil... ¿no le pica la curiosidad por probar algo distinto?

“No. Me encanta [el EnduroCross]. Es mi profesión y trabajo por ella, trabajo muy duro. Así que no, para nada, no me aburro… Me gustaría correr [el Dakar] algún día, pero no creo que puedas hacer sprints y maratones al mismo tiempo”.

¿Y qué hay de los rallies? Blazusiak ha reconocido que le encanta pilotar en rallies y, si accediese al Mundial de Rallies, estaría bien acompañado por sus compatriotas Michal Kosciuszko y el ex-piloto de F1 Robert Kubica, que actualmente representan a Polonia.

Nos responde eufórico por la idea: “Ya lo creo, si alguien me diese un volante, me tiraría de cabeza ahora mismo, ¡seguro! Si Red Bull se apunta, ¡por mí que no quede!”
 

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