El cielo está ahí arriba: es la Horsepower Hill

Enfrentarse a la cuesta famosa de Washougal es como un rito dentro de la escena del motocross.
© Garth Milan/Red Bull Content Pool
Por Aaron Hansel

Para una persona normal, tratar de esquivar baches enormes mientras pisas el acelerador a tope para subir una cuesta empinada en cuarta, mientras haces todo lo posible para evitar que ninguna de las motos que tienes a tu alrededor te atropellen, no termina de sonar muy convincente. Pero, para los seguidores incondicionales del Washougal National, en el estado americano de Washington, el escenario que acabamos de describir es una de las mejores partes de la carrera que se vivirá el fin de semana cuando llegue el Campeonato Lucas Oil Pro Motocross a la ciudad.

Una subida perfecta de Marvin Musquin.
Una subida perfecta de Marvin Musquin © Garth Milan/Red Bull Content Pool

La Horsepower Hill es uno de los obstáculos más famosos del Washougal National. Esta cuesta se encuentra a tan solo dos curvas de la salida; se trata de una colina larga en la que se disputa una de las carreras más emocionantes de la temporada. Para los riders, son seis o siete segundos de resistencia en el que tienen que mantener el acelerador a tope mientras ascienden por la montaña; es una recta hacia arriba, toda ella llena de baches enormes y de tierra que inunda el aire lanzada por las motos que van delante de ti. Tras sobrevivir a lo que posiblemente es el peor tramo del circuito, estás a punto de llegar a la cima de la colina. La única opción ahora es ir frenando. Si no lo haces, terminarás saltando por los aires y enfrentándote a una caída dolorosa antes de volver a unirte a la carrera.

© Garth Milan/Red Bull Content Pool

Para los seguidores, la experiencia es casi igual de emocionante, aunque más segura. Si ves la carrera desde la salida, estarás sin duda en el mejor lugar de la pista y, probablemente, del circuito entero. Con la Horsepower Hill a tan solo dos curvas de la salida, la emoción no tarda en llegar en cuando los riders empiezan a subir por la colina. El sonido de 40 potentes y enfurecidas motos, subiendo la colina, hace que el suelo tiemble y el torbellino de viento hace que sientas escalofríos en tu espina dorsal, dejando en nada la carne de gallina que sientes en la salida. Los seguidores que se encuentren en la cima de la montaña formarán parte del campo de visión de los mejores competidores de la carrera, que llegarán hasta la cima pasándoles a tan solo un palmo. En cuanto la última moto desaparece de la cresta de la montaña, se puede sentir un olor inconfundible a gasolina que envuelve todo el ambiente e incita y satisface tus sentidos del mismo modo que lo hace la última pieza de una tableta de chocolate que te acabas de comer.

Se trata de una experiencia intensa y que solo se podrá vivir si te acercas hasta una de las vallas que rodean uno de los mejores obstáculos del circuito: la Horsepower Hill.

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