Giniel de Villiers en el Dakar: Ayer y hoy

De competir con tractores a campeón del Dakar: Giniel de Villiers sabe algo de recorridos tortuosos.
Giniel de Villiers debutó con un 5º en el Dakar
Giniel de Villiers debutó con un 5º en el Dakar © Thierry Bovy/Dppi
Por Tim Sturtridge

AYER: 2003 (De Marsella, Francia, hasta Sharm el-Sheij, Egipto)

La primera vez que Giniel de Villiers se subió a un vehículo motorizado tenía cuatro añitos. Desde aquel día, le tuvo cariño al acelerador. El amor por la competición se lo contagió su padre, con quien se divertía diseñando tramos de rally por los campos de la granja familiar; allí el chaval se fogueaba e iba desarrollando sus habilidades.

La segunda gran influencia en la carrera deportiva de Giniel fue Glyn Hall. Juntos formaron pareja cuando Glyn era jefe de Nissan Motorsport en Sudáfrica. Mano a mano, dominaron la escena local de competiciones de turismos: Glyn construía los bólidos y Giniel los hacía volar.

Tras sumar cuatro títulos consecutivos en turismos entre 1997 y 2000, Giniel sentía que necesitaba un reto diferente. Con el apoyo de la propia Nissan y Glyn Hall saltó del asfalto a las pistas de tierra y grava. El resultado fue el título de campeón nacional de Sudáfrica en la especialidad todoterreno.

Tras una serie de resultados impresionantes en el panorama internacional de los rally-raids, en 2003 se estrenó en el Dakar. Giniel no desperdició la oportunidad y demostró que le sobraba talento durante toda la prueba, que salía de Marsella y tenía como meta Sharm el-Sheij. El Nissan desarrollado especialmente por Glyn Hall acabaría la carrera en el quinto puesto de la general.

Giniel de Villiers, listo para afrontar otro Dakar
Giniel de Villiers, listo para afrontar otro Dakar © Tyrone Bradley/Red Bull Content Pool

HOY: 2014 (De Rosario, Argentina, a Valparaíso, Chile)

Tras debutar en el Dakar, volvió a correr en dos ocasiones más la clásica del desierto a los mandos de un Nissan. En este periplo sumó un puñado de victorias de etapa. Pero en 2005 el equipo Nissan abandonaría la competición, momento en que lo reclutó Volkswagen.

El sudafricano no tardó en poner de relieve que la apuesta de la marca alemana estaba más que justificada: en su primera participación al volante del Volkswagen Touareg firmó el segundo puesto del Dakar. Todavía quedaba margen de mejora y en 2007 llegó a liderar la prueba con una cómoda ventaja a mitad de carrera. Lástima que los problemas mecánicos le afectasen después, dejándole finalmente relegado al undécimo lugar en la clasificación final.

Había probado las mieles del éxito y se le habían escapado por muy poco, así que tuvo que ser un golpe muy duro ver que al año siguiente la carrera se suspendía. Posteriormente, la prueba se mudó a Sudamérica. Y Giniel volvió, cómo no, con hambre de triunfo. Junto a su copiloto Dirk von Zitzewitz, probaron su valía en las dunas y dominaron la competición hasta proclamarse ganadores en Buenos Aires, inaugurando una época de éxitos de Volkswagen en el Dakar.

Cuando el fabricante alemán decidió por fin que era hora de dejar el Dakar y concentrarse en el Mundial de Rallies, Giniel tuvo que buscarse un nuevo equipo. Bastaron unos minutos de charla con su viejo conocido Glyn Hall, que entonces ya estaba en Toyota, y la cosa quedó clara. Giniel y Dirk correrían con motor japonés en el Dakar 2012.

El primer Dakar de Giniel al volante del Toyota Hilux acabó con un tercer puesto. Al año siguiente, Dirk y Giniel subieron un peldaño y terminaron segundos. La secuencia lógica les señala como los máximos favoritos a descorchar el champán en la próxima edición. ¡Prepárate Dakar 2014, que aquí van estos dos!

¿Y tú, tienes más ganas de Dakar?

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