1984: lucha al límite en el Rally de Portugal

Revivimos la batalla entre Audi y Lancia, entre Hannu Mikkola y Markku Alèn.
Mikkola no lo tuvo fácil en el Portugal de 1984
Mikkola no lo tuvo fácil en el Portugal de 1984 © McKlein Image Database
Por Abel Cruz

Tras el Rally de Montecarlo de 1984 -con victoria de Walter Röhrl-, y el de Suecia -donde ganó Stig Blomqvist- llegaba la tercera ronda, en Portugal. Hasta tierras lusas se desplazaron todos los equipos oficiales del campeonato -Audi, Lancia, Renault, Toyota, Nissan y Volkswagen- y una nutrida representación de privados locales y alguno europeo.

La primera etapa, disputada en los tramos de asfalto que rodean el palacio nacional de Sintra, al norte de Lisboa, tuvo como protagonista a Henri Toivonen y su Lancia 037. El finlandés fue el líder indiscutible y llegó a batir el récord de las cinco primeras especiales. No obstante, en el sexto tramo, que finalizaba el segundo bucle de la jornada, Henri perdió el control del Lancia en un cambio de rasante y rebotó contra los muros de piedra que delimitaban la calzada a uno y otro lado, destrozando la parte trasera del 037. Por supuesto, el finlandés se retiró de la prueba, pero el accidente no tuvo consecuencias físicas.

 

Markku Alèn, en el famoso salto de Fafe-Lameirinha
Markku Alèn, en el famoso salto de Fafe-Lameirinha © McKlein Image Database

En ese momento, las riendas del rally las cogieron sus compañeros de equipo, Massimo Biasion, Attilio Bettega y Markku Alèn, quienes coparon las primeras posiciones al final del primer día. Hannu Mikkola era cuarto a casi dos minutos y medio de Biasion, a la espera de las etapas con tramos de tierra.

El segundo día, Bettega se situó en el liderato nada más comenzar la etapa, pero Audi empezó su ofensiva con Walter Röhrl, ganador de los cinco primeros tramos, y Stig Blomqvist, quien empató a tiempo con el alemán en Gavéa y venciendo en Sao Lourenço. No obstante, Alèn también se puso las pilas al ganar los primeros cuatro tramos del segundo bucle del día, que le auparon al liderato durante las siguientes cuatro especiales (de la 24 a la 27).

Entonces, Audi ganó diez tramos consecutivos, seis de los cuales se los llevó Mikkola, quien se puso líder al final de la tercera etapa, con Alèn a solo 11 segundos. Mientras tanto, Röhrl tuvo una penalización y un vuelco que le relegaron a la séptima posición, y Blomqvist se retiró por accidente en el 33º tramo.

 

Walter Röhrl no tuvo la suerte de cara en Portugal
Walter Röhrl no tuvo la suerte de cara en Portugal © McKlein Image Database

La última etapa prometía ser aún más dura, ya que se tenían que hacer dos pasadas por el legendario tramo rompecoches de Arganil, de 56,5 kilómetros. Alèn venció en la primera pasada, siendo además más rápido en el segundo tramo, Candosa 1, lo que le puso a 9 segundos de Mikkola. Mientras, este último ganaba en las tres especiales siguientes -que incluían la segunda pasada por Arganil y que el de Audi se llevó al rebajar el tiempo del de Lancia en más de medio minuto-, y ambos empataban en Lousa 2. En esos momentos, las estrategias de equipo cobraron protagonismo, ya que tanto Röhrl como Biasion y Bettega pararon en plena segunda pasada a Arganil, tramo muy polvoriento, para no perjudicar a sus compañeros de equipo.

Pese a la gran igualdad entre nuestros protagonistas, Mikkola siguió en racha y tras batir el récord del tramo de Martinchel, también dominó la última especial, Coruche, y venció en Rally de Portugal de 1984 con 22 segundos de ventaja sobre Alèn. Tal fue el ritmo que ambos llevaron durante el rally, que Bettega, Biasion y Jean Ragnotti, los siguientes clasificados, se quedaron a 22, 23 y 38 minutos, respectivamente de la cabeza.

Aquel fue el último rally en que la lucha se centró entre Audi y Lancia, exclusivamente. Mes y medio después, debutó el coche que muchos consideran como la máquina definitiva del Grupo B: el Peugeot 205 T16, en el Rally de Córcega.

 

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