¿Por qué es tan duro el Romaniacs? Cinco motivos

Esta no es una cita para pusilánimes: aquí hacen falta coraje, aguante y arrojo, ya verás por qué.
Benny Menzel riding at the 2013 Red Bull Romaniacs Hard Enduro in Sibiu, Romania.
Benny Menzel rescata su moto de un río © Pedrag Vuckovic/Red Bull Content Pool
Por Robert Lynn

El Red Bull Romaniacs es conocido como la competición de hard enduro más enrevesada y exigente del mundo. Y no faltan motivos para ello. Se disputa en el corazón de las montañas de los Cárpatos, alrededor de la ciudad rumana de Sibiu y durante sus cinco jornadas congrega a los mejores pilotos de hard enduro, que se enfrentan a uno de los terrenos más complicados que jamás verán en su carrera deportiva. Llegar a la línea de meta final ya es una hazaña de por sí. Y ahora conocerás el porqué, desgranado en cinco motivos.

1. El prólogo

Antes de que te franqueen el paso para lanzarte a subir montañas, es obligatorio participar en el Prólogo, que se celebra en la ciudad de Sibiu. Esta carrera se caracteriza por la ingente cantidad de obstáculos de madera, las barreras de neumáticos y los zigzags que plagan el centro de la villa. ¡Para volverse locos! Además, estamos en la fase inicial, cuando todos los inscritos en el Red Bull Romaniacs se mueren de ganas por abrir gas y darle caña a la moto, así que con esos dos ingredientes, el caos está garantizado.

2. Horarios maratonianos

Las jornadas de competición son extenuantes, con madrugones de aúpa, muchas horas de moto y noches más bien cortitas. Todas las mañanas se toca diana a las 6 de la mañana, para subirse a la moto y pasarse unas seis o siete horitas con el culete pegado al sillín. También hay que contar los trabajillos de reparación y puesta a punto tras llegar a la meta, imprescindibles para tener la maquinaria lista de cara al día siguiente. Para dormir no suele quedar mucho tiempo, la verdad. De esta forma, la fatiga no tarda en aparecer y se va acumulando, así que es necesaria una buena forma física y resistencia si quieres alcanzar la bandera a cuadros tras cuatro días de tortura por la naturaleza rumana.

3. Navegación

Para terminar el primero, en primer lugar tienes que encontrar la senda que te lleve a la meta. La navegación es una de las claves del Red Bull Romaniacs y los competidores utilizan sistemas GPS en todas las etapas de la prueba. Cierto es que el recorrido está bien balizado con flechas y señales hechas con cinta adhesiva, pero aún así se recurre al GPS por seguridad. Pensemos en el caso de Jonny Walker en 2013, cuando el británico se pasó un buen rato de la primera jornada en campo abierto rebuscando en el lodo para ver si encontraba el aparatito: se le había desprendido de la moto en una caída.

4. El tiempo

En Rumanía, la lluvia no se anda con chiquitas. Y el sol, tampoco: cuando llueve, caen chuzos de punta, cuando brilla el sol, te tuestas como un cochinillo. En suma: los factores meteorológicos pueden ser igual de extremos que la carrera. Por desgracia, este año el verano rumano no se presenta excesivamente benévolo y los pronósticos anuncian inestabilidad. Vaya, todo apunta a un Red Bull Romaniacs 2014 muy apto para los guerreros del barro.

Jonny Walker at the 2013 Red Bull Romaniacs Hard Enduro in Sibiu, Romania.
¿Una carrera durilla, eh? Mira a Jonny Walker... © Dmytro Vakulka/Red Bull Content Pool

5. El fiestón tras la línea de meta

Enhorabuena: has sobrevivido al prólogo, has doblegado a las inexpugnables montañas y has alcanzado la meta del hard enduro más bestia del mundo. Pues ahora te toca enfrentarte a la mítica Red Bull Romaniacs After Party. Al finalizar la competición, los participantes se dedican a descargar tensiones: competiciones de bebida, competiciones de quemar goma… aquí vale todo. Se trata del último examen a la resistencia y ningún competidor querría quedarse atrás. Lógico, ¿o no?

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