El sueño del pibe

El argentino Jorge Lacunza corre el Dakar con 18 años. Es el piloto más joven de la edición 2015.
Jorge Lacunza
Por Red Bull Chile

 Aunque solo tenía once años, Jorge Lacunza se prometió que algún día iba a correr el Dakar. Había quedado enamorado de la competencia desde que supo de ella y vivió en persona su magia durante su primera visita a Sudamérica en 2009 cuando pasó por la ciudad bonaerense de Saladillo, de donde es oriundo. “Quedé maravillado y ahí nació la idea de correr, pero era muy chico”, recuerda.

El tiempo pasó y el sueño de Jorge comenzó a tomar forma alentado por su padre Jorge Julio, quien también compitió en motos. A los 16 inició su campaña deportiva con el objetivo de correr el Dakar algún día. Ya en su primera temporada tuvo destacada actuaciones: fue campeón del Rally Santafesino y terminó tercero en el Bonaerense. En 2013, con 17, disputó el Desafío Ruta 40, una prueba que recorre Argentina de punta a punta, y el año pasado fue protagonista del Campeonato Argentino de Rally Cross Country.

“El Dakar me atrajo desde el primer día en que lo vi. Quedé sorprendido por la velocidad de los punteros de las motos. Era increíble verlos ir tan rápido. Desde aquel momento me puse como meta competir y aquí estoy”, dice Jorge, quien con 18 años se convirtió en el piloto más joven en competir en la edición 2015 de la carrera más extrema del mundo.

Cuando se le pide un referente, el joven de Saladillo no lo duda ni un segundo: “El español Marc Coma porque es muy veloz y además tiene una técnica conductiva muy firme y una mentalidad ganadora”.

Pese a su juventud, Jorge confiesa que se tomó esta participación muy seriamente. Tanto que como parte de su preparación hizo un curso de guardavida para trabajar al máximo la parte aeróbica. “Al Dakar hay que tomárselo muy en serio porque un error te puede dejar fuera de la carrera o tener alguna lesión grave”, admite.

“Para no correr riesgos en mi primera experiencia, decidí alquilarle una moto al equipo Cabal Service de Chile y poner en juego todo lo que he aprendido desde hace dos años en la actividad. Me fui preparando de la mejor forma para afrontar los desafíos que me esperan como la altura y las elevadas temperaturas. Para la altura trabajé en una zona de adaptación en Cachi (Salta) y para el calor, trato de llegar lo mejor hidratado posible. Ya terminé el secundario y mi meta pasa ahora por llegar a ser piloto profesional”, dice ilusionado.

Obviamente, Jorge tiene el apoyo total de su familia. De hecho, fueron los que juntaron los 100.000 dólares necesarios para cumplir este sueño. El sueño del pibe…

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