El Dakar en primera persona

Lucas Cruz, navegante de Carlos Sainz, cuenta su experiencia en la carrera más dura del mundo.
Lucas Cruz, navegante
Por Red Bull Chile

 "El Dakar es algo difícil de explicar. Es una prueba que hasta que no la corriste, no sabes lo que te engancha. Una vez que se te instala en el interior de tu cuerpo, es difícil vivir sin ello… Es como un órgano vital.

Es verdad que hay momentos en los que pensás en tirar la toalla, pero luego te das cuenta que tu cuerpo y tu mente son capaces de mover una duna o una montaña. Realmente me cambió mucho la manera de ver las cosas. Porque en el medio del desierto eres un granito más de arena, no importa quién eres o cuánto dinero tienes. Para mi es más que una carrera. Es difícil de explicar. Vas a correr y son 15 días de sufrimiento… En esos 15 días estás durmiendo, como mucho, cuatro horas y estás haciendo cosas durante 20 horas. Pero uno mismo se lo busca, porque nadie te obliga a correr un Dakar.

En este tiempo no tuve una gran tristeza. Tal vez algún accidente de algún amigo, pero todos son buenos recuerdos. Los malos son malos y los quieres olvidar porque no te aportan nada. Solo tienes que analizar por qué sucedieron, aprender de la experiencia y dar vuelta de página.

Luego de haber corrido el Dakar durante tanto tiempo sé con seguridad que si minimizas el riesgo es difícil hacerte daño. Aunque la posibilidad existe. Pero muchas veces las cosas suceden por imprudencia. Hay gente que no sabe leer la hoja de ruta o que tal vez se desataron del auto por algún motivo y no volvieron a ponerse el cinturón, saltaron una duna y volcaron y se lastimaron. Las normas de seguridad a veces son molestas, pero no dejan de ser medidas que nos benefician a todos.

Todo lo que se pueda controlar, es importante. Todo lo que dejes al aire, termina en un problema. Por eso a la mañana tengo una lista de todos los puntos necesarios para no olvidarme nada. Tal vez al primero y al segundo día uno lo hace de memoria, pero cuando el cansancio se empieza a sentir, es necesario tener un recordatorio para tener la cabeza descansada y usarla en la especial.

En el Dakar, además, el tiempo es oro. Para no perder tiempo y ganar más para descansar yo me llevo toda mi ropa en bolsas y las marco por día. Con eso gano diez minutos. Como la reunión de piloto la hacen a las 8 de la noche, mientras ceno tomo nota de las novedades. Con eso gano otros 45 minutos. Con esas dos cosas ya gané casi una hora de descanso.

La primera vez que corrí el Dakar terminé 22° y ganamos la categoría amateur y debutante. Me dieron una pequeña estatuilla con la imagen del Tuareg y ya con eso estaba contento. Pero nunca me puse como objetivo ganarlo, como me ocurrió en 2010 junto a Carlos Sainz. Ya con correrlo era feliz. Pero siempre intenté ser lo más profesional posible y eso me permitió tener una oportunidad, que aproveché al máximo.

Con Carlos creamos un buen ambiente desde el principio. Cuando hay subidas de tono involuntarias, se habla luego de la etapa, se pide disculpa y al día siguiente se vuelve a atacar. Esa es la mejor manera de lograr un buen resultado porque si estás crispado con el copiloto o a la inversa, se complica convivir 15 días en el metro cuadrado que tiene el habitáculo. La parte fundamental es tener eso claro y minimizar la tensión, que no aportan nada.

Aquel trofeo que me dieron en 2010 lo tengo en el comedor de mi casa. Cuando lo veo siempre siento algo porque es algo que no mucha gente puede decir que lo ha conseguido…"

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