Los hermanos dakarianos

Marcos y Alejandro Patronelli vuelven al Dakar con un objetivo: ganar la carrera más dura del mundo.
Hermanos Patronelli © Facebook Marcos Patronelli
Por red bull argentina

En esta parte del mundo el apellido Patronelli es sinónimo de una sola cosa: el Dakar. La historia entre este clan afincado en Las Flores, provincia de Buenos Aires, y la carrera más dura del mundo comenzó en 2009, justo en la primera edición que se realizó en Sudamérica.

Marcos Patronelli fue la gran estrella de aquella carrera, gracias al segundo lugar que logró en la clase de quads. Fue un resultado histórico para el deporte argentino que, de buenas a primeras, se encontró con un ídolo sin demasiadas expectativas, pero con un talento y un coraje inmenso.

Para las siguientes aventuras Marcos tuvo un gran aliado, su hermano Alejandro. Juntos formaron un dúo que resultó imparable en los diferentes especiales del Dakar. Marcos ganó en 2010 y 2013 y Ale en 2011 y 2012. Además, entre los dos vencieron 25 etapas… Pero el romance entre los Patro y el Dakar tuvo un paréntesis en 2015. Ambos priorizaron su trabajo en la empresa familiar y decidieron no competir, pero con la promesa de volver en 2016.

En víspera de la 38º edición del Dakar, que se disputará del 2 al 16 de enero en Argentina y Bolivia, los Patronelli cumplieron con su palabra y están listos para dar batalla nuevamente. Competirán con sendos quads Yamaha Raptor 700, contarán con la asistencia directa de Yamaha Francia y el apoyo incondicional de su familia, que también se sumará al equipo para ayudar en lo que haga falta.

Marcos y Alejandro saben que no será un Dakar fácil debido a las características del terreno (hay poca arena, una superficie en la que siempre se destacaron) y a la fortaleza de sus rivales como el chileno Ignacio Casale (vencedor en 2014), el polaco Rafael Sonik (ganador en 2015) y los también argentinos Lucas Bonetto y Jeremías González Ferioli.

“Trataremos de hacer una buena carrera. Nuestro principal adversario será el Dakar y luego los distintos rivales, aunque estaremos pendientes de todos ellos etapa tras etapa. Afrontaremos todos los días con la mente fría y tratando de no cometer errores”, explicó Marcos, quien no solo sabe de alegrías, sino también de sinsabores como ocurrió con sus abandonos de 2011 y 2014...

“El Dakar te castiga siempre. Vamos a tener una edición con altas temperaturas, sobre todo en el norte. En el Dakar hay que ser muy cuidadoso. Hay que tenerle respeto y no confiarse”, agregó Marcos, que para esta edición estrenará un casco diseñado por el cordobés Mauricio Manavella, ganador de un concurso organizado por Red Bull Argentina.

Para Alejandro el desafío parece ser mayor. A diferencia de Marcos, él dejó de competir después de su último triunfo en 2012. Pero volver al Dakar junto a su hermano le motiva sobremanera. “Di por concluida mi carrera deportiva. Competí durante 20 años sobre un quad y lograr un segundo puesto y dos triunfos en el Dakar fue más que suficiente. Pero a lo largo de los últimos meses me volvió a picar el gusanillo", recalcó.

“Nos apoyamos uno en el otro y eso es lo más importante en una carrera como esta”, agregan los Patronelli, que vuelven al Dakar con más entusiasmo que nunca.

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