5 lecciones del Dakar que aprendió Iván Cervantes

El español, campeón del mundo de enduro, nos cuenta las aventuras y desventuras de su primer Dakar.
Por Lluís Llurba

El piloto español más laureado del Campeonato del Mundo de Enduro, Iván Cervantes, ha cumplido con éxito en su primera participación en el Rally Dakar. El piloto del Himoinsa Racing tuvo una actuación más que loable y en algunos casos estuvo rodando al mismo ritmo que los pilotos de cabeza, aunque lo cierto es que resta importancia a sus hazañas. “Mi objetivo no fue otro que aprender. No buscaba ningún resultado, solo llegar a meta para poder sumar la mayor experiencia posible”, dijo Cervantes. “La clave de mi éxito no ha sido otra que afrontar el Dakar día a día, como si se tratara de una carrera de enduro”.

Sí, el de KTM valora muy positivamente su debut en el Rally Dakar, donde lo que más ha premiado ha sido la experiencia adquirida sobre el terreno. Lógicamente, no quisimos perdernos las vivencias de su primer viaje, que no solo le han servido para sumar kilómetros de aprendizaje, sino también para averiguar realmente por dónde cojeaba. Iván nos cuenta, en solo cinco puntos, lo que le ha sucedido en la carrera más demoledora de la historia.

Iván Cervantes Himoinsa Racing Rally Dakar 2016
Cervantes tras finalizar la 13º etapa del Dakar © Flavien Duhamel/Red Bull Content Pool

1. Falta de sueño

Llegaba molido al final de cada etapa, sobre todo cuando los enlaces eran tremendamente largos. Había días que nos metíamos entre pecho y espalda cerca de 900 kilómetros. Llegaba al vivac que no podía con mi alma y, una vez allí, tenía que preparar, al igual que el resto del equipo, el roadbook para la siguiente etapa. Antes teníamos que pasar por el fisioterapeuta y cenar algo rápido y mal. Lo cierto es que no había tiempo para nada más.

Dormía entre 3 y 4 horas, y el cansancio durante la segunda semana de carrera hizo mella en todos nosotros. He oído mil veces que el Dakar es difícil, pero no es cierto. ¡El Dakar es terrible!

Iván Cervantes Himoinsa Racing Rally Dakar 2016
Iván durante la 2º etapa del Rally Dakar 2016 © Flavien Duhamel/Red Bull Content Pool

2. Ellos sí son los héroes

A pesar de maldecir mil y una veces, me sentía muy afortunado cuando caía la noche y veía pilotos entrando todavía en el vivac. Hay que mirarles a los ojos para ver su sufrimiento y darte cuenta que lo tuyo ha sido un paseo. Físicamente estoy muy buen preparado pero, a veces, me entra la duda si sería capaz de afrontar el Dakar como ellos, como un piloto privado.

Creo que lo que les mueve hacia delante es su pasión, ganas, determinación, empeño o, simplemente, testarudez. ¡Sin duda, hay que echarle huevos! Sea como fuere, los auténticos héroes el Rally Dakar son ellos y merecen todo mi respeto.

Iván Cervantes Himoinsa Racing Rally Dakar 2016
Feliz tras haber llegado a Jujuy © Flavien Duhamel/Red Bull Content Pool

3. Me quedé 'pajarito'

Semanas antes de irnos a Sudamérica realizamos distintos ejercicios para sobrellevar de la mejor manera las etapas de mayor altitud. La verdad es que fue muy importante, pero aun así, las especiales de Bolivia me pasaron factura. Sufrí una caída y, mientras hacía el esfuerzo de levantar la moto, me desmayé.

No estuve demasiado tiempo inconsciente, supongo que unos dos o tres minutos, pero, al recuperarme, me di cuenta de que todo mi sistema de navegación había quedado inservible. Aún me quedaban cerca de 150 kilómetros para llegar a meta y no tenía la suficiente experiencia para aventurarme por mí mismo, por lo que me pegué a la rueda de otro piloto para finalizar la etapa.

Iván Cervantes Himoinsa Racing Rally Dakar 2016
Su primera participación en el Dakar fue un éxito © Marcelo Maragni/Red Bull Content Pool

4. La experiencia es un grado

Ahora no recuerdo exactamente qué etapa fue, pero sí tengo muy presente que estaba haciendo una muy buena especial. Encontraba fácilmente los waypoints y tenía un buen ritmo, sin sobresaltos. Sin embargo, en cierto punto kilométrico me encontré de frente a toda velocidad a Olivier Pain y David Casteu, dos pilotos con callos en las manos. Después de recorrer por todo mi cuerpo un sudor frío, lo primero que me vino a la cabeza fue renegar y apresurarme a seguirlos.

Sí, estaba convencido de que me había perdido, pero no tardé demasiado en darme cuenta de que eran ellos los que iban en dirección contrario y fue en ese preciso momento cuando me di cuenta de que mi falta de pericia en los rallies me había jugado una mala pasada.

Iván Cervantes Himoinsa Racing Rally Dakar 2016
Cervantes en el podio final de Rosario (Argentina) © Marcelo Maragni/Red Bull Content Pool

5. Ritmo y concentración

De entre todas las anécdotas que puedo contar o desdichas que lamentar, hay una cosa bien cierta: mi falta de ritmo y concentración. Empezaba la mayoría de etapas muy motivado, concentrado y decidido. No obstante, y a medida que iban pasando los kilómetros, me evadía, mi velocidad bajaba y disminuía mi atención sobre las indicaciones del roadbook, aumentando el riesgo de accidente.

Está claro que si quiero hacerme un nombre en esta carrera tengo que solucionar este problema. Y no solo por lograr mis objetivos, sino por no poner en peligro mi vida.

© Flavien Duhamel/Red Bull Content Pool
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