Blog de Adolfo Zableh. Irreverente, directo, crudo y con humor sarcástico.

La Copa del Burro

Me aburrí de Misterchip, el tipo de Twitter que da estadísticas todo el tiempo. Empecé a seguirlo en el mundial de 2010 porque era novedad y tiraba cada dato que lo dejaba a uno descrestado, pero le di unfollow antes de que empezara este de Brasil porque descubrí que no decía nada relevante. Mister Chip fue la sensación en Sudáfrica y su nombre se fue esparciendo entre periodistas, deportistas y aficionados al fútbol. De hecho, sus datos empezaron a ser usados en las transmisiones de los partidos, costumbre que se extendió, una vez finalizado el torneo, a más competiciones y a otros deportes.

 

Y está bien, tiene su gracia. Al español Alexis Martín Tamayo (así se llama) se le abona su dedicación y su profesionalismo. En entrevistas ha confesado que empezó a juntar datos a los 8 años a manera de pasatiempo porque sentía que a las transmisiones de fútbol les faltaba algo, y la verdad es que a sus 41 años puede decir que ha dedicado su vida a ello. Y está bien, pocas personas han sido capaces de convertir su obsesión en un estilo de vida y una forma de sustento.

 

Pero una cosa son su esfuerzo, seriedad y exactitud, y otra su inutilidad. Uno lee bien, y salvo uno que otro dato relevante esparcido por ahí, Mister Chip no dice nada importante. Más de 70 mil tuits redactados a lo largo de cinco años, casi todos llenos de datos que no importan. Basta con meterse a su timeline para leer cosas como que Schurrle es el primer jugador del Chelsea que hace un pase gol en la final de un mundial, o que hasta la final contra Alemania, Argentina nunca había perdido un partido usando el uniforme azul. ¿En serio? ¿De verdad importa eso?

 

Y esas son apenas dos muestras de la cantidad de basura que recopila Mister Chip. Insisto, su gracia tiene al dedicarse con tanta fuerza a algo, y además no es que uno diga genialidades cada vez que abre la boca, pero es que esa incesante acumulación de información intrascendente agobia. Si todo es un dato, si todo es un récord, si todo es una estadística, si cada suceso nimio de la vida es una marca digna de resaltar, entonces nada es importante y nada vale la pena. Es como los días en los que se celebra algo. Si todos los días son especiales, entonces ningún día es especial.

 

Mister Chip dice, por ejemplo, que a seis jugadores del Napoli les ha pegado un tiro en el palo en algún mundial y tiene 300 retuits, como si importara. La única respuesta posible a un tuit suyo es “¿Y qué?”. Y lo peor son esos adoradores de Mister Chip, como los llamo, que no solo retuitean cualquier cosa que diga, sino que además sapean al que use un dato suyo sin darle el crédito. En eso estoy de acuerdo, los periodistas muchas veces somos ligeros a la hora de reconocer que utilizamos el trabajo del otro, pero es que se han convertido en una secta de procuradores que ponen bajo el foco a cualquiera que ellos crean que haya plagiado un dato del español. Cada vez que eso pasa, lo citan en Twitter diciendo algo como “@2010MisterChip, en Caracol están usando tus tuits sin darte el crédito”. Viejas chismosas, parece que no tuvieran vida.

 

Yo me abstengo de seguir cuentas deportivas porque no aportan nada. Basta con oír a los deportistas en las entrevistas y ruedas de prensa para descubrir que siempre declaran las mismas tres obviedades. No entiendo cómo Falcao tiene casi seis millones de seguidores, si no dice mayor cosa, además de tomarse selfies con los amigos, y todavía hoy está llorando porque le anularon un gol a Yepes contra Brasil. Aunque toda regla tiene su excepción: no sobra seguir en Twitter a Gary Lineker.

 

Una cosa sí tengo que reconocer: quería tomarme una foto con Mister Chip en este mundial y no lo logré, así que quizá fue la frustración lo que me llevó a escribir este artículo. Feliz resto de julio, nos vemos en agosto.