Blog de Adolfo Zableh. Irreverente, directo, crudo y con humor sarcástico.

La Copa del Burro

 El fin de semana pasado fui a hacer compras para la casa y luego a almorzar y había filas en todo: para parquear en el centro comercial, para almorzar en El Corral, para comprar en la Panamericana. Fue un asco, todo estaba lleno de personas de clase media. Dicen que la clase media sostiene la economía mundial, lo que más o menos quiere decir que el planeta entero está cimentado en la mediocridad, lo que sirve para entender el origen de muchos de los males que nos aquejan. Porque es una plaga la clase media, se debería llamar clase mediocre: gente con la habilidad suficiente para no morirse de hambre, pero llena de limitaciones y miedos para dar un salto de calidad.

 

La clase media está loca y compra todo a plazos: pasa la tarjeta de crédito para viajar y paga en cuotas mensuales un carro que vale 20 veces su sueldo porque cree que un carro, así sea el de más baja gama, le sube el estrato. Gracias a la clase media el mundo se mueve, pero también por culpa de ella es que hay sobrepoblación y trancones. Un clase media empeñaría a la mamá si fuera necesario con tal de obtener el último computador. Tener iPhone 5 pero montar en bus, eso es ser clase media.

 

La clase media compra en Zara y similares porque quiere lucir bien pero no tiene la plata para entrar a un Hugo Boss. Su casa está armada con cosas de Tugó y Homecenter, que son hasta bonitas, pero de calidad regular. En general, un clase media está lleno de bienes que parecen finos pero que son todos desechables. La clase media aspira a todo de lo de la clase alta, pero chiviado: carros asiáticos con diseño europeo y viajes a Cartagena, donde se hospeda en las cabañas de la caja de compensación familiar a la que está afiliada. Para hacer un plan así, que incluye hasta recreacionista, es mejor quedarse en la casa y no conocer el mar.

 

Los clase media son (somos) una peste que preferimos tener un empleo que no nos gusta por la comodidad del sueldo y porque nos da miedo empezar un proyecto independiente. Dependemos de la paga mensual, y si nuestro empleador se tarda unos días en consignar, empezamos a colgarnos en las cuotas de todo. Los clase media nunca haremos historia. Estar deprimido el lunes y ponerse contento el viernes al medio día porque ya llega el fin de semana es de lo más clase media que hay. La clase media no es un estrato social, es un estado de la mente.

 

Es un poco triste el destino de los clase media, propietarios de nada de lo que poseen, solo dueños de una vida carente de épica. Son otros los que se mueren de hambre y los que les bombardean la casa, como también son otros los que forjan imperios económicos y viven en mansiones. Que uno no sea muy desdichado o muy afortunado es también una forma de crueldad.

Vaya usted a la casa de un clase media y verá que está llena de televisores, porque el televisor es la droga que consume para soportar la realidad, y es también la herramienta que le impide superarse. Uno mira bien, y la televisión es lo que usan los millonarios para impedir que la clase media progrese. Lo otro es que es más fácil pasar de pobre a clase media que de medio a rico, porque hacer plata requiere, además de ingenio, esfuerzo, mucho esfuerzo, y en este mundo hay mucho flojo. La clase media no quiere ser rica sino aparentar ser rica; y la verdad es que rico, realmente rico, es aquel al que le da lo mismo ganarse el Baloto.