De verdad esperan que nos creamos lo de los Oscar

Lo que ocurrió en la ceremonia de entrega de los Oscar no clasifica ni para chascarrillo.
Por Adolfo Zableh

Fue un truco barato. Ni polémico ni chistoso ni conmovedor; barato. Podrán decir lo que quieran, que no tiene cara de haber sido un error. Cara de montaje tiene todo. ¿Por qué y para qué? He ahí la cuestión.

El lío de la tarjeta

 Dijo Warren Beatty, sobre quien se posan todas las miradas, que abrió el sobre y decía ‘Emma Stone’, que abajo estaba el nombre de La La Land y que por eso dio tantas vueltas antes de soltar el nombre. Y es cierto, transcurren más de diez segundos entre la apertura del sobre y la lectura del ganador, tiempo en el que Beatty mira el sobre unas cuatro veces, además de voltear a ver al público y a su compañera de turno, Faye Dunaway.

De hecho, aunque Jimmy Kimmel, maestro de ceremonias, regañó a Beatty, fue Dunaway la que leyó el nombre del ganador. Quizá el actor vio que algo andaba mal con las tarjetas y pensó que la mejor manera de zafarse del lío era poner a la otra a dar el nombre de la película del año.

Acá el video del momento:

La versión de Emma Stone

La pelirroja de La La Land quiso pero no quiso avivar la polémica cuando después del error declaró públicamente lo siguiente: 

"Yo sostuve todo el tiempo el sobre de mejor actriz... no quiero empezar nada, pero sea cual sea la historia, yo tenía esa tarjeta (...) No estoy segura de que eso haya ocurrido”.

Es decir, versión de Beatty totalmente desmentida.

Teorías de la conspiración

Posibles razones del error, muchas.

1. Eso, un simple error. Alguien puso algo donde no debía, otro leyó lo que no era, otros más salieron a aceptar lo que no era de ellos y ya fue imposible parar.

2. Conspiración de la Academia. Para subir rating, aumentar ventas de boletas de cine y cobrar comisión, volverse tendencia en Twitter, asegurar sintonía para la ceremonia de 2018. Las posibilidades son infinitas

3. Participación de Beatty y Dunaway. Es tan posible que ambos estén metidos en el montaje como que se hayan aprovechado de ellos y hayan sido utilizados como carnada sin su consentimiento. La confusión de Beatty y la ansiedad de Dunaway lucen legítimas, más allá de que Emma Stone haya desmentido la versión de la tarjeta.

4. Un bully. Tal cual. Algún malandro de esos que no buscaba fama ni beneficio económico, solo “ver el mundo arder”, como dicen en Batman. Por debajo de cuerda y él y solo él puso el ganador incorrecto en el sobre.

La tarjeta como prueba

Mira uno la tarjeta de los Oscar y quizá necesita un rediseño porque la verdad es que sí puede ser confuso. Arriba, ‘The Oscars’; en la mitad el nombre del ganador y abajo, muy pequeña, la categoría. Beatty pudo ver Emma Stone en la tarjeta y pensar “Esta salió en La La Land, por lo tanto esa es la ganadora a mejor película”. Todo muy loco. Igual, un papelón.

cine
Moonlight

¿Qué ganan?

Para empezar, el odio del mundo, porque aunque la versión de que fue un error es la oficial, muchos no creen el número que montaron y se sienten abusados.

Luego, audiencia, dinero, la atención del planeta. Pasó con Miss Universo y la confusión de Steve Harvey con las candidatas de Colombia y Filipinas en la edición pasada. El error le dio la vuelta al mundo y su coletazo alcanzó para tener un buen rating en la edición de este año, al punto de que durante la transmisión del concurso hicieron infinitas alusiones al confusión ninguna de ellas lo suficientemente entretenidas.

Y aún más, Miss Universo creyó que seguir viviendo del malentendido era buena idea y tuiteó luego del error en los Oscar. Sin duda, un buen negocio para ambas franquicias, que están en boca de todos.

Adiós a la críticas racistas

El escándalo sirvió también para aplacar las críticas racistas del pasado contra los premios, muchas de las cuales utilizaron el hashtag #OscarsSoWhite (Oscares muy blancos) por no tener nominados de raza negra. Como rezó un tuit muy difundido, este año hubo Oscar para un actor afroamericano y musulmán (Mahershala Ali), otra para una actriz de la misma raza (Viola Davis) y el premio más esperado de la noche para Moonlight. Moñona.

Polémicas menos sonoras

El lío de Moonlight no fue la único de la noche.

Menos sonadas fueron las polémicas del premio por mejor maquillaje y peinado para Suicide Squad, una superproducción que recaudó unos 800 millones de dólares en taquilla pero que fue destrozada por la crítica y parte del público.

Aunque peor lo que le pasó a la productora australiana Jan Chapman, quien vivita y coleando vio cómo salía su cara en la sección In Memoriam, donde rinden un corto pero sentido homenaje a la gente del cine que partió durante el último año.

El error, esto sí probablemente no un montaje de mal gusto, fue que pusieron la foto de su cara junto al nombre de su compatriota Janet Patterson, diseñadora de vestuario y cuatro veces nominada al Oscar. Por ahora no hay paz en su tumba.

¿Error? ¿Conspiración? ¿Truco de mercadeo? ¿Ganas de burlarse del mundo durante un rato? Todo es posible. Los Oscar son los nuevos Miss Universo, y eso no puede ser bueno.

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