El amo de Le Mans

Hoy toca hablar del primer “Mister Le Mans”, Jacky Ickx.
Victoria contra pronóstico en Le Mans para Jacky Ickx, en 1977, con Porsche.
Victoria contra pronóstico en Le Mans, 1977 © Porsche Media Archive
Por Abel Cruz

Hay de todo en esta vida, y en el deporte del motor, hay más cosas que la F1, esa disciplina que muchos ‘juligans’ convierten en el no va más, y donde si no triunfas no eres nadie. Afortunadamente, no solo de F1 vive el hombre, y el mundo del motor nos ofrece categorías y personajes de gran calado, con muchas historias que contar.

Jacques Betrand Ickx, más conocido como Jacky, nació el 1 de enero de 1945 en Bruselas. Hijo del periodista del motor Jacques Ickx (de tal palo, tal nombre), Jacky nunca tuvo interés por el motor hasta casi pasada la adolescencia. No era un estudiante modelo, pero sus padres nunca desesperaron –“Mis padres decían: ‘Debes hacer aquello para lo que estás destinado’, y siempre me consultaban a mí o a mi hermano acerca de cualquier decisión que tuviesen que tomar, que nos concerniese”–. Es más, para incentivarle (aunque Ickx niega que le alentasen a dedicarse al motor), le compraron su primera moto de trial y, contra pronóstico, el joven Ickx mostró un gran interés, que le llevó con solo diecisiete años a convertirse en piloto oficial de Zündapp.

Jacky Ickx en Mónaco con el Ferrari 312 B2, 1972.
Ickx en Mónaco con Ferrari, 1972 © Rainer W. Schlegelmilch - Getty Images

Tras proclamarse campeón de Europa varias veces, pasó a los turismos, primero con un BMW 700S y más tarde a bordo de un Lotus Cortina, con el que ganó el certamen belga de 1965, año en el que también ganó las 24 Horas de Spa para BMW.

El piloto hizo un paréntesis para hacer el servicio militar y a la vuelta, se llevó a cabo un test prometido por Ken Tyrrell el año anterior, que le llevó a debutar en el Mundial de F1… pero con un F2, a insistencia del propio Ickx, quien prefirió pasar un par de años con los monoplazas más pequeños que saltar de los turismos a la gran fórmula. Esa participación, en Alemania, se saldó con un abandono al chocar su monoplaza con el de John Taylor, pero el belga volvió a Nürburgring al año siguiente, de nuevo con un F2. Entonces, fue tercero en la clasificación, por detrás de Denny Hulme y Jim Clark, y aunque debía salir más retrasado, por llevar un F2, en cuatro vueltas al Nordschleife llegó a estar quinto antes de retirarse por rotura de la suspensión de su Matra.

Una réplica del GT40 de Ickx que venció en Le Mans, en 1969.
Una réplica del GT40 de Ickx en Le Mans © Wikimedia Commons

“En julio de 1967, Tyrrell me dijo que no decidiese nada para el año siguiente porque contaba conmigo para su equipo de F1 de 1968, año de su debut”, recuerda Ickx, en referencia a una oferta de Ferrari para unirse a ellos, ese año. “Al final, Ken no podía tener un segundo piloto, y como la puerta de Ferrari seguía abierta, acepté la oferta”. En su primer año en Maranello, Ickx ganó en Francia, pero decidió cambiar de escuadra en 1969 debido al “continuo estado de confusión” de Ferrari, además de para poder volver a participar en Le Mans (más sobre eso, en unos párrafos). Brabham fue su nuevo destino, y con ellos ganó dos pruebas más, en Alemania y Canadá, que con otros tres podios, le dieron el subcampeonato.

En 1970, Ickx volvió a Ferrari y tras un inicio de temporada sin resultados –en el que además tuvo un pavoroso accidente en El Jarama, por el que tuvo que ser hospitalizado–,las mejoras introducidas por el equipo hacia mitad de temporada le permitieron reducir la enorme distancia que llevaba el candidato máximo al título, Jochen Rindt, vencedor en cinco de los primeros ocho GP. No obstante, en Monza Rindt murió en un accidente e Ickx y su compañero de escuadra, Clay Regazzoni, quedaron como los únicos pilotos que podían arrebatar el título al malogrado austriaco. Finalmente, Rindt se convirtió en el único campeón del mundo póstumo, pese a las dos victorias en las últimas tres carreras de Ickx. “No es lo que yo hubiese querido, y por tanto me alegro de no haber ganado así”, declaró el piloto en 2011.

El Porsche 936 vencedor en 1977, recuperando terreno, delante de los Renault oficiales.
El 936 vencedor en 1977, recuperando terreno © Porsche Media Archive

Más adelante, Jacky conseguiría un par de victorias más, destacando la última, en 1972, en el Nürburgring. Con el 312 B2, vehículo con problemas de tracción crónicos, Ickx relegó a meros comparsas a los contendientes al título, Jackie Stewart y Emerson Fittipaldi, llegándoles a sacar 48 segundos a final de carrera.

Hasta 1979, el belga compitió con McLaren, Lotus, Wolf, Iso-Williams, Ensign y Ligier, pero solo consiguió puntuar en un puñado de ocasiones.

Más fortuna tuvo en la resistencia, categoría que iba combinando con los monoplazas desde 1966. Para enmarcar fue su primer triunfo en Le Mans, en 1969. Ickx pilotaba la última encarnación de los míticos Ford GT40 contra Porsche.

El Porsche 956 vencedor en 1982, en el Museo Porsche de Stuttgart.
El 956 vencedor en 1982, en el Museo Porsche © AC Photocorse

A mitad de carrera, el Ford era cuarto, a 8 vueltas del líder, uno de los dos Porsche 917 oficiales que aún estaban en pista. En segunda y tercera posición estaban dos de los 908 abiertos. Uno de estos 908 tuvo un accidente durante la noche. Los problemas de embrague del otro 908 y del 917, hacía la 20ª hora, dejaban en el liderato al GT40, perseguido en la misma vuelta por el último Porsche oficial superviviente, el de Hermann-Larrousse, un 908 coupé. El Ford debía entrar a repostar tres veces y el Porsche una, por lo que una de estas entradas se usó para montar un juego nuevo de pastillas de frenos, “por si hacía falta luchar a final de carrera”, según Ickx. En otra de esas paradas, el equipo JWA tuvo que aguantar el tuvo de escape con un alambre para evitar que se rompiese, lo que dejó a Ickx con solo 10 segundos de ventaja sobre Larrousse.

Ambos pilotos repitieron la misma secuencia varias veces: en la larga recta de Mulsanne, Ickx entraba primero y hacia la mitad, y por potencia bruta, el 908 acababa superándolo y el Ford se colocaba a rebufo para luego superarlo en la mitad ‘más lenta' del trazado. En el último repostaje del 908, Hermann volvió a pilotar y, entonces, Ickx se dedicó a estudiarlo, superándolo y dejándose superar para ver cómo llevaba el 908 hasta que en la frenada de Maison Blanche, en la última vuelta, dio el hachazo definitivo para lograr el triunfo por poco menos de 100 metros.

Dos participaciones en la prueba con Ferrari a principios de los 70 se saldaron con abandono, pero en 1975-76-77, Ickx obtuvo un trío de victorias con el Mirage GR8 Gulf, y los Porsche 936 y 936/77, siendo esta victoria la más recordada por el propio piloto.

Triunfo para Jacky Ickx en el Rally Paris-Dakar, con Mercedes, 1983.
Triunfo en el Paris-Dakar, con Mercedes, 1983 © Daimler Media / Mercedes Motorsport

Tras pocas horas, su 936, copilotado por el gran Henri Pescarolo, se había tenido que retirar al romper el cigüeñal. Ickx era el piloto de reserva del otro 936, y se unió a Hurley Haywood y Jürgen Barth, aunque problemas con la bomba de gasolina les había dejado en 41ª posición. Ir al máximo era la única opción posible, pese a la lluvia que iba cayendo sin cesar, Ickx –más experimentado sobre agua– llegó a hacer dos relevos de cuatro horas cada uno por la noche, que ayudaron a dejar al 936 segundo de la general, a primera hora del domingo, y situándose líder cuando el Renault de Jean-Pierre Jabouille y Derek Bell reventó el motor.

A finales de 1979, Ickx decidió retirarse de la F1 –en un principio se retiró totalmente de la competición, pero Porsche le convenció para continuar en la resistencia–. Centrándose en las pruebas de larga duración, ganó otras dos ediciones de Le Mans (en 1981 y 1982) además de terminar segundo otras dos veces (1980, 1983), lo que le granjeó el apodo ‘Mister Le Mans’; y la guinda del pastel fue proclamarse campeón del mundo de Resistencia en 1982 y 1983, con Porsche.

Jacky Ickx, el 'Mister Le Mans' original, antes de Tom Kristensen.
Jacky Ickx, el 'Mister Le Mans' original © Porsche Media Archive

Paralelamente a la resistencia (que dejó a finales de 1985), el belga compitió en el Rally Paris-Dakar, que ganó en 1983 con Mercedes, además de lograr dos segundos puestos en 1986 y 1989 (la edición del infame cara o cruz de Peugeot).

Hoy en día, Ickx vive en Mónaco y allá adonde va es venerado como uno de los mejores pilotos de todos los tiempos, ganador en cualquier disciplina. Aunque en alguna ocasión ha sido tildado de ser demasiado reservado y de no mostrar demasiado sus emociones, siempre ha reconocido haber llegado adonde lo hizo gracias a la ayuda de los demás, y no solo de sus muchos méritos.

“Toda la gente a tu alrededor es la que te ayuda a montarte la vida. Si la suerte te sonríe como a mí, no tardas en darte cuenta de que no todo es ‘yo, yo, yo’”.

read more about
Next Story