Un tipo auténtico

Recordamos a John Surtees, fallecido el 10 de marzo, campeón mundial sobre dos y cuatro ruedas.
John Surtees, un tipo auténtico, el único campeón del mundo sobre dos y cuatro ruedas.
John Surtees, un tipo auténtico © Ferrari Media F1
Por Abel Cruz

Se ha hablado de él hasta la saciedad, por lo que hoy intentaré un enfoque algo diferente sobre el personaje en cuestión, en este caso el legendario John Surtees, dejando que sea él mismo el que guíe su biografía.

“Mi primer interés fue coger herramientas y trabajar en mi cobertizo, y lo hacía en lo que cogía y en lo que me daba mi padre. Con eso me interesé mucho por la mecánica. En cuanto a la competición, mi interés despertó en un evento de sidecars, adonde me llevó y donde, discretamente, me dijo: ‘Ya sabes como se hace, ¿no? Pues en ese árbol te tiras hacia un lado, en ese otro, te tiras hacia el otro, etc’ Ganamos, pero nos descalificaron porque yo tenía 14 años”.

Tras varios años en competiciones menores, debutó en el Mundial de Velocidad en 1952, y se mostró competitivo allí adonde fue, aunque los resultados llegaron a cuentagotas. De cara a 1956, John estaba listo para el asalto al título.

John Surtees triunfó en dos ruedas con MV Agusta. Ganó siete títulos con ellos.
Surtees triunfó en dos ruedas con MV Agusta © iomtt.com

“Yo quería ir a Gilera, porque tenían la mejor moto. Pero también tenían al campeón vigente, Geoff Duke, por lo que MV Agusta me convenció para irme con ellos. Nuestro primer test fue en Módena. Llovía a cántaros, y cuando dijeron que no podíamos probar, contesté: ‘¿Y por qué no? Seguro que habrá carreras en mojado’”.

Con los italianos ganó siete títulos mundiales, entre 1956 y 1960, en 350 y 500 CC, los últimos seis de forma consecutiva en ambas categorías. Entonces, la relación entre ambas parte cambió, al percibir MV Agusta el interés de Surtees en probar las competiciones automovilísticas.

“El Conde Agusta me dijo que competiría en un número determinado de eventos, Y le contesté que, aunque no iba a romper mi contrato, en él tampoco se especificaba que no pudiese probar una máquina de cuatro ruedas”.

John Surtees, con su MV, en el centenario del TT de la Isla de Man.
Surtees, con su MV, en el centenario del TT © iomtt.com

Tras un test con el Aston Martin ganador de Le Mans en 1959, en 1960 Surtees compró un F2 a John Cooper, y este le presentó, pocos minutos después, a Ken Tyrrell, con quien se estrenó en Goodwood. “Debuté sin ocasión de probar el coche, pero logré la pole. Jim Clark fue segundo. En carrera, me ganó él, porque olvidé que iba sobre cuatro ruedas, sobre todo al lidiar con un doblado e irme por la hierba. Pero recuperé y acabé segundo”.

Sobre la adaptación a cuatro ruedas, el inglés explicó: “El secreto fue conocer a mis adversarios: los que eran de fiar, los que no dejaban ni medio centímetro de espacio, y los que se dejaban avasallar. Así de sencillo. Era un tema psicológico muy importante. Esa fue mi mayor dificultad, entonces”.

“Mis dos segundos en F2 ese año, me aseguraron un test con Colin Chapman. Innes Ireland era su piloto, y se enfadó conmigo al ir más rápido que él, aunque acabé saliéndome. Chapman quería sí o sí que pilotase para él, pero no podía, aún estaba con las motos. ‘Pues cuando lo dejes, sé mi piloto’, dijo”.

John Surtees y Mauro Forghieri, conversando sobre el Ferrari 158.
Surtees y Forghieri, conversando sobre el 158 © Wikimedia Commons

Poco después Surtees debutó en F1 con Lotus, en Mónaco, y corrió cuatro pruebas que se saldaron con tres abandonos y un segundo, en Inglaterra. “Chapman volvió a decirme: ‘Sé mi primer piloto, en 1961. Además, te dejaré escoger a tu segundo’. Y yo respondí: ‘Pues coge a Jimmy [Clark]’”. No obstante, Surtees no se quedó en Lotus, sobre todo por la enorme tensión creada con Ireland acerca de ello, ya que él era el primer piloto por contrato en ese momento.

En 1961 y 1962, con Cooper y Lola, respectivamente, solo logró dos segundos puestos y varios quintos. A finales del 61, se reunió con Ferrari, pero no aceptó su oferta, porque ya había demasiados pilotos, lo que le sonaba a posibles problemas políticos, que no le interesaban lo más mínimo. “Enzo respondió: ‘No puedes decir que no. Nunca pedimos dos veces a un piloto que corra para nosotros’”. Pero volvieron a llamarle a finales de 1962.

El Nürburgring, circuito muy especial para John Surtees.
Nürburgring, circuito especial para Surtees © Wikimedia Commons

“Cuando volví a Módena, lo hice en mi BMW 507 y Enzo me dijo: ‘¿Un coche alemán? ¡Es inaceptable!’ Y me dio un Ferrari… que tuve que pagar de mi bolsillo”.

“Por fortuna, la estructura de la marca había cambiado en un año. Ellos querían que fuese probador y primer piloto, y contesté: ‘Lo seré, si soy el más rápido, no por contrato’. El problema que tuve fue, principalmente, que Enzo dejó de ir a las carreras, por lo que sus peticiones llegaban de tercera o cuarta mano. El jefe de equipo, Eugenio Dragoni, no tenía experiencia real en competición. Parecía tener su propia agenda, que no iba a favor del equipo. Desde el punto de vista competitivo, era un desastre”.

Tras un 1963 de debut con Ferrari donde logró tres podios, incluida su primera victoria en la disciplina, en Alemania, 1964 empezó de manera igualmente titubeante para el futuro campeón.

Lorenzo Bandini fue buen compañero para John Surtees, en Ferrari.
Bandini fue buen compañero para Surtees © Wikimedia Commons

Trabajar en Maranello era un poco frustrante. En la pretemporada, lo pasábamos bien probando los coches de Sport en diversos trazados. Luego, estos coches se enviaban a los distintos clientes de la marca. Y ahí estaba el problema: la prioridad del Ferrari era Le Mans, y hasta pasadas las 24 Horas, no se centraban en la F1, como Lotus, Cooper o BRM. No se evolucionaban los coches desde final de la temporada anterior hasta pasado Le Mans”.

La temporada empezó con tres abandonos y un segundo puesto en Holanda, seguidos de un podio en Inglaterra y una victoria en Alemania: “Llegados a Monza, yo había tenido un accidente en Goodwood, la semana anterior, y aunque no tenía órdenes del médico de no correr [ríe], Louis Stanley, propietario de BRM, protestó por ello y le dio un buen quebradero de cabeza a los comisarios. Pero Enzo Ferrari me ayudó –la única vez que vino a mi rescate, por decirlo así–, me llevaron a un centro médico milanés, me hicieron una revisión y los resultados fueron aceptados por los comisarios. En carrera, gané, aunque tuve dolores de cabeza durante meses, por el acidente de Goodwood”.

Un Ferrari 158 diferente para lograr el título en México.
Un Ferrari diferente para lograr el título © Ferrari Media F1

El Mundial se decidió en México, donde tras remontar varias posiciones, aprovechó el toque de su compañero, Lorenzo Bandini, con uno de sus rivales por el título, Graham Hill, para llegar a la segunda posición, que le valió el título por un punto sobre este.

Un 1965 sin victorias pero con tres podios dio paso a un 1966, en el que tras ganar en Bélgica, la tensión con Dragoni (quien, entre otras cosas, reclamó en contra del propio Surtees, después de que este ganase las 12 Horas de Sebring de 1963) llegó a su punto máximo. Antes de empezar Le Mans, este último cambió a ultima hora la alineación de salida, por temas políticos y Surtees abandonó al circuito, viajó directamente a Maranello y le dijo a Ferrari que dejaba la marca. La temporada de F1 la acabó con Cooper, con quienes logró tres podios, incluyendo un triunfo en México, que le granjeó el subcampeonato.

Honda, proyecto fallido para John Surtees, tras dos años de sacrificio.
Honda, proyecto fallido para Surtees © Getty Images

1967 y 68 fueron invertidos en Honda, quienes llevaban tres temporadas sin éxito en F1. El prometedor primer año, en el que Surtees ganó en Monza, dio paso a un desastroso 1968, al final del cual Honda dejó la competición, en parte por problemas económicos y en parte, por el accidente mortal de Jo Schlesser, en el GP de Francia.

“Tras un 1969 en el que me di de cabezazos contra la pared, por lo frustrantes que fueron mis temporadas de F1 y Sport, con BRM y Chaparral, decidí buscarme la vida por mí mismo y montar mi propio equipo”.

Interesantes patrocinadores para el Team Surtees de los 70.
Interesantes patrocinadores para el Team Surtees © Wikimedia Commons

Sin demasiados resultados positivos, Surtees se retiró a finales de 1972. “Llegamos a tener más de 30 empleados, centrados en la F1, la F5000 y la F2 europea”, recuerda el piloto. Con otro piloto venido de las dos ruedas, Mike Hailwood, lograron su mayor éxito, el título europeo de F2, precisamente en 1972. No obstante, el Team Surtees nunca llegó a un nivel competitivo digno en F1, y el ahora expiloto acabó por abandonar el proyecto en 1978.

Con el tiempo, participó en eventos clásicos de motos y coches, tuvo una concesionaria de Honda y, durante la década pasada, ayudó a progresar a su hijo Henry en su carrera automovilística, truncada en un desafortunado accidente en Brands Hatch, durante una prueba de F2, cuando la rueda perdida de un rival le dio en plena cabeza, acabando con su vida horas más tarde.

El hijo de John Surtees, Henry, en la Formula Renault UK.
Henry Surtees, en la Formula Renault UK © Wikimedia Commons

“Fue una situación durísima. Pero, con lo que sé sobre el accidente, no puedo culpar al deporte por lo que pasó. Él murió haciendo lo que quería, desde que era un crío y viajábamos a eventos de karting. Aunque el trabajo que hago con su fundación, lo hago como si él aún estuviese aquí, a mi lado, por mucho que haga nada puede calmar el dolor de haber perdido un hijo”.

Surtees, siempre directo, resume los puntos clave de su carrera en pocas palabras: “Me arrepiento de dos cosas: no haber ido a Lotus por los problemas con Innes Ireland, y el haber dejado a Ferrari tan abruptamente. En ambos casos creo que debería haber controlado más mis sentimientos. Con Enzo podría haber ganado algún mundial más”.

John Surtees, en el Festival de Goodwood, probando su Ferrari 158.
Surtees, en el Festival de Goodwood © Ferrari Media F1

De todos modos, también ha sabido ver el lado bueno de las cosas.

“Ser campeón de motos y coches, parecía muy natural, en ese momento. No sé si alguien lo conseguirá, igual que yo. He tenido mucha suerte por dedicarme a lo que me gustaba y, encima, cobrar por ello”.

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