Presentador de competiciones de snowboard y bigotudo a tiempo parcial, Henry Jackson revela lo que piensa del mundo del snowboard, tanto de otros profesionales como de su propio espectáculo.

© Henry Jackson

Después de estar en Vail con motivo del Open de Estados Unidos, llegó el momento de lanzarme a un Mini junto al cámara favorito de todo el mundo, David Doom, para hacernos seis horas de carretera hasta el legendario pueblo de Silverton.

Habrás escuchado hablar de Silverton como el pequeño pueblo de vacaciones donde tuvo lugar el entrenamiento secreto de Shaun White hace unos años. Sin duda, es mucho más que eso. El propio pueblo fue fundado en la época de oro, plata o de lo que sea… Es igual, hace unos cuantos años. Hoy en día es uno de los mejores lugares de vacaciones del mundo. Abrió en 2002 gracias a Jen y Aaron Brill, que pusieron una telesilla y acceso por helicóptero a todo el terreno profundo que hay en la zona. Es obligatorio ir con guía y prestar atención a las marcas de nieve.

Pero Silverton no solo tiene un espectacular complejo vacacional. A 4.000 metros y unos buenos treinta minutos a coche, nos encontramos con la cabaña BonnieBelle. La llevan utilizando desde hace unos cuantos años como el lugar de pruebas de Dragon. Aquí es donde queríamos llegar; fuimos con el equipo de Dragon y los riders profesionales de Reino Unido Gabe Taylor y Will Smith.

Ahora bien, nunca antes había montado en trineo pero siempre me ha llamado mucho la atención. Es como que hay que tener mucha técnica, lleva trabajo y es como destruir la paz de los alrededores.

¡Y UNA MIERDA! El trineo mola que te cagas, jajaja. Aunque nuestro viaje (iba con Gabe) no fuera de los mejores, nos caímos como unas cinco veces y atravesamos una avalancha flipante de madera. Acabamos al borde de un barranco de unos 30 metros, ¡para haberse matado! El resto de la semana fue una pasada. Nos lo pasamos en diferentes spots, nos encontramos con nieve de la buena y haciendo un poco el tonto (espera a que te cuente lo del agujero de Jackson). La cabaña (se puede hacer una reserva privada) era una locura. Pueden dormir hasta 14 personas y tienes a tu propio guía, chef y fotógrafo con los que estar por allí.

Los chicos sabían bien lo que hacían y se encargaban de que comiéramos y estuviéramos bien todo el rato. Teníamos hasta jefes de equipo que se venían hasta los puntos más altos. El jefe del equipo Euro Dragon se cansó un poco de que los chicos no llegaran y decidió mandarles a paseo hasta el punto más alto… ¡tres veces! Un clásico. Pasamos tres días en la cabaña pero podría haberme quedado todo un mes. El paisaje que había allí era la mejor vista que puedes tener en el mundo… Creo que se ha convertido en mi lugar favorito. La verdad es que la vida allí era un poco salvaje, pero me hizo sentir bastante bien. No necesitaba ni la ducha ni los lujos que tengo en Vail.

Tuvimos el placer de ir con Gabe Taylor, uno de los miembros originales del equipo y habitante de Mammoth durante bastante tiempo. Gabe ha salido en las películas de Mack Dawg y en portadas de algunas de las mejores revistas de snow. A pesar de todo, es un tío al que le encanta todo esto y disfruta como un loco. Cogió al pequeño Will con él y le enseñó los secretos y la rápidez que se pilla en esos sitios. Es toda una leyenda… Me muero por volver a hacer snow con él, a pesar de que me hiciera con el premio al tío “con más giros en descenso”. ¡Vamos, caderitas giratorias!

El resto de días del viaje volvimos al “lugar de vacaciones” de Silverton. Es tan gueto que es increíble… gueto como algo positivo, ¡claro! El telesilla viene de Mammoth y es el único ascensor que funciona para llegar a la montaña (sin contar el helicóptero). Tienes que tener un guía para deslizarte por las montañas y, afortunadamente, el nuestro era uno de los dueños de la cabaña Skylar.

Sé que suena como si tener una montaña para ir haciendo snow por libre fuera lo mejor que te pudiera pasar en la vida pero hay que tener mucho cuidado. Esto no es un lugar donde puede llegar así sin más para ver qué tal estás, tienes que tener un orden para no desperdiciar la nieve que hay por la zona. Daba un poco de pena ver toda esa cantidad de terreno y que te dijeran que no pudieras tirarte por donde te diera la gana. De todos modos, lo entiendo, pero después de la libertad que se vive en Europa… pues daba un poco de rabia.

El mejor momento del día llegó con el helicóptero. Levantaba todo el terreno mientras a mí se me caía la baba con tan solo pensar que me iba a tirar desde lo alto de “el grande” o cualquier de las demás caídas espectaculares. El helicóptero nos recogió y Doom y yo estábamos como colegialas, no podíamos parar de reír en cuanto despegábamos. El piloto, Leggy, nos había prometido hacer algún que otro truquillo, o eso dijo cuando le emborrachamos la noche anterior con ron en el bar. El viento soplaba fuerte y al final no pudo hacer nada más que dejarnos arriba. El viaje en helicóptero fue la hostia, pero la bajada fue una mierda. Por el precio que te cuesta que te deje el helicóptero arriba todo lo que te dejan hacer es ir por la parte más tranquila. Para ir a lo que de verdad mola tienes que soltar más pasta o pillarte el helicóptero para todo el día. Es una pena pero bueno, entendí lo que había. Ojalá hubiéramos ido por las demás zonas…

A lo mejor parezco un poco negativo con todo esto, pero no es mi intención, tuvimos un día de locos. El sitio está de lujo, a pesar del tío ese que te recoge al final de la carrera y te deja de nuevo en el telesilla… Menudo mamón, volvería para partirle la cara. Para ser sincero, creo que nos malacostumbramos a todo ese terreno europeo… Esas zonas, en EE. UU., solo son accesible si sueltas unos cuantos billetitos…

Todo en Silverton estuvo genial. El pueblo es una antigua colonia donde había minas y la gente de por allí son más… europeos. El bar (The Montana, mi nuevo bar favorito, ¡bebidas increíbles!) abría hasta tarde (llegamos a beber 6 cervezas cada uno después de dar el toque de cierre), las montañas eran impresionantes y todos eran majísimos, incluso los borrachos del pueblo que a las 10 de la mañana querían que Doom les grabara. ¡Se asustó y se piró! Jajaja.

Hasta conocimos a un alemán que había subido el coche. Disfrutaba tanto de la nieve de Silverton que estaba pensando en quedarse… ¡para siempre!

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© Tom Kingsnorth

Así es, señoras y señores, la temporada de competiciones está en marcha. Los riders abren y cierran las fundas de sus tablas en mucho menos de lo que tú tardas en decir Triple Cork, y desaparecen para volver a aparecer en un nuevo espectáculo. Normalmente, en esta época del año, deberías estar tan quemado con tantas noticias del circuito de competiciones que no querrías escuchar nada más relacionado con ello hasta marzo. En cualquier caso, las dos últimas semanas han sido bastante interesantes y creo que se merecen una entrada en el blog.

Antes de nada, fue el 20 aniversario del Air and Style. A no ser que hayas nacido en Rusia y no hubiera nieve cerca de ti… (en algún lugar como Sochi, ¿por ejemplo? Uhps, ¡pobre Henry!) Tienes que ser un ceporro para no haber escuchado hablar nunca del evento ORIGINAL en el estadio del interior de la ciudad. Durante veinte años, los snowboarders han participado en el Air and Style para hacernos ver lo divertida que es esta competición y cómo el deporte está progresando, literalmente, ante nosotros. Hablamos de riders como Peter Line y Kim Rippey, que nos enseñaron nuevos tipos de Corks e invertidos, o de Jamie Lynn, que nos demostró todo lo que sabe hacer. Para los más modernos, T-Rice y Staale Sandbech haciendo Corks justo en tus narices.

Con motivo del 20 aniversario del evento y como homenaje a las leyendas de hoy y de siempre que dio el Air and Style, estaban invitados antiguos ganadores y héroes del mundo del snow, todos para competir en la competición de estilo. Es bastante sencillo: no importa el truco que hagas mientras nos dejes a todos con la bocaza abierta. Fue alucinante ver a gente como Terje o Jamie Lynn ahí arriba. Afortunadamente, el tiempo acompañó y nos regalaba una temperatura de 8 graditos que hacían que todo estuviera perfecto para los chicos. Grillo se llevó la victoria con un Cab 5 de locos, aunque tengo que decir que me hubiera gustado que se lo llevara Werni Stocks con su Switch Back 5. Werni no llegó a hacer el truco que quería, el Front 7. Los organizadores le cortaron antes de su última vuelta, una pena porque le dijeron que se tirara el primero pero los de iluminación no se enteraron así que se lanzó al aire en mitad de la oscuridad. De locos. Otro momento importante fue el Backside en el aire de Uguchi y el Bach 1 de Terje. La única decepción de la noche vino de la mano de Jamie Lynn, no puedo poner en práctica ninguno de sus trucos. Fue toda una decepción para los ojos enfadados de “los que sabemos de esto”; me pregunto si parte de ello tendrá que ver un poco con la afición del IBK. No me malinterpretéis, son los mejores para una competición así, pero creo que si les dais algo de comer y a un par de tíos saltando, serían los más felices del mundo.

El segundo día de la competición vimos las condiciones duras de la nieve que hicieron que la bajada fuera más lenta para unos que para otros. Vimos un buen número de famosos triple Corks, desde Staale hasta Mark. En cualquier caso, Eric Willett se llevó la victoria con mucho esfuerzo. Eric es uno de los mejores tíos que puedes conocer. Es todo un campeón (aunque la mayoría de patrocinadores no lo sepa) y fue increíble ver cómo se hacía con su sexto evento frente a su nueva mujer, Candice. Momentos muy emotivos y un gran impulso para que los patrocinadores se lo rifen. También animamos a Seb, campeón de Big Air. Cualquier que lo haya visto en esa fiesta te dirá que fue uno de los mejores momentos. ¡Aunque él no lo recuerde!

Tras una breve parada en ISPO, nos fuimos hasta Laax para los Burton European Open. Nos recibió un buen soplo de aire fresco que duró hasta la mañana siguiente. Unas vueltas de locos, ¡todos ellos! Los jefes del equipo, profesionales, los de la prensa…

Me encantaría seguir escribiendo pero hoy tengo un día bastante marmota en Laax. Mi rutina diaria es levantarme, mirar el programa, se retrasa el evento, se quitan vueltas, compruebo el programa, me siento muy mal por el equipo que tiene que seguir luchando para poder hacerse con el evento. Mientras tanto, el resto de la gente pasa el tiempo por las montañas y empieza a darse cuenta de por qué Nicolas Muller llama a este sitio “mi hogar”. Nico, si estás leyendo esto, te prometo que no le hemos enseñado a la gente muchas cosas… A lo largo de la semana ya no nos parecía raro que nos llamaran para decir que se cancelaba algún evento.

El Slope femenino se canceló por completo y las chicas repartieron el premio en metálico por toda la pista, ¡qué pasada! Para los chicos, nos las apañamos para llegar hasta semifinales así, que es como se quedaron al final. Algunos se cabrearon por no poder llegar a la final. El podio, en cualquier caso, sería el mismo con Horgmo, McMorris y Toutant. La noticia de la semana es que el SlopeStyle de Sochi ha sido cancelado. Aquí se jugarán los juegos olímpicos del próximo año. Vimos palmeras y aguas a 11 grados en una motaña que no parecía tener ninguna pista de Slope.

Puede que mandaran a agentes secretos o que la FIS hiciera lo mismo para cerrar el Slope de Laax, aunque más de uno pensará que si tuvieran ese poder, haría que nevara en Sochi. Yo no estoy de acuerdo. ¿Sabes qué fue lo mejor de BEO en Laax? No, no fueron las noches de locura que me pasé jugando a “papás y mamás”, ni la cerveza fría después de la competición… Fue la competición en sí.

El hecho de que casi todo el evento se cancelara o se aplazara era un fiasco, aunque ningún soltero de los que estábamos allí te dirá que no estuvo genial. Así que fuimos por el Pipe y vimos cómo llegaba alguien que marcaba el paso, Arielle Gold y Ayumu Hirano. Una de las mejores cosas que me han pasado. Era como darte cuenta de que esa “cosa” que estabas viviendo, no era en realidad deporte. Esa palabra pierde bastante sentido con los juegos olímpicos a la vuelta de la esquina; la gente solo se centra en entrenar y en mejorar la dieta, en los puntos de clasificación y nuevas técnicas. Todo eso hace que saque mi dedo corazón y se lo enseñe a todos aquellos que no sienten nada porque se cancele un evento de snow… y todo el mundo a hacer snow. De eso va todo esto. ¡Pasadlo bien!

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Ahí vamos, otro blog desde la carretera, siento haber estado ausente durante las vacaciones, pero suponía que no os apetecería escuchar cómo me he atiborrado de comida, o cómo casi me ahogo mientras intentaba hacer surf en el norte de Escocia.

Ahora mismo estamos en Davos para el O’Neill Evolution, un evento 6Star del World Tour, bueno, en realidad 6Star en big air y 5Star en pipe. La pista está increíble, hay algo de nieve fresca y hasta David Doom está aquí (¡incluso ha hecho que se vaya la luz en el hotel a los cinco minutos de llegar! Genial). ¡Así que parece que estamos todos, menos los riders!

Como sabréis, se está celebrando un evento FIS de clasificación para las Olimpiadas en Stoneham, Quebec. Y seguro que sabéis que los Juegos Olímpicos cada vez están más cerca, y parece que todos los coaches y los equipos nacionales están intentando por todos los medios que sus riders se clasifiquen lo antes posible. Eso ha hecho que la situación aquí sea interesante, en un evento 6Star con más de 125 000 dólares en juego.

La lista de riders con los que contaremos (en la categoría masculina) no es moco de pavo, tenemos a Seb Toots, Maxence Parrott y Torgier Bergrem, entre otros, pero en la competición femenina solo hay siete participantes. Como decía, ha surgido una situación interesante en la que nombres relativamente desconocidos en el snowboard femenino podrían salir de aquí con una gran cantidad de dinero y de puntos del World Tour. La misma oportunidad, o puede que no la misma, pero PARECIDA, se presenta para los chicos, la posibilidad de colocarse entre los 10 primeros seguramente por primera vez.

Ahora sé que los chicos del TTR han sido MUY descuidados a la hora de calificar el torneo de big air como 6Star, comparado con la calificación 5Star del Grand Prix de la semana pasada en Copper. La participación en Copper fue masiva, acudieron ciento y la madre para luchar por los puntos TTR y FIS en juego. Muchos coaches se quejaban de que en el O’Neill habría pocos riders, con falta de talento y cantidad, y por lo tanto se debería degradar, mientras que el evento en Copper debería ascender. Todos estos coaches sabían muy bien que iban a enviar a sus riders al evento en Stoneham, y que por lo tanto no iban a competir en el Evolution.

Estos desacuerdos en cuanto a los grandes eventos en la carrera por las Olimpiadas han plagado el TTR durante años, pero esto es un tema que trataremos en otra ocasión.

Creo que la fiebre que rodea estos primeros eventos FIS es interesante. Entiendo que es importante intentar que tu rider se clasifique, si lo que quieren de verdad es ir a las Olimpiadas, pero creo que han perdido una oportunidad tanto los riders que podrían haber venido y haber hecho el agosto en lugar de luchar a brazo partido por unos puntos FIS, como los sponsors o los propios riders que han decidido venir aquí.

En cuanto al sistema de calificación del Evolution, no creo que degradarlo fuera justo para los riders que participan. No es culpa suya que nadie más haya querido venir. La final de la Copa del Rey no se cancela si faltan ocho jugadores de un equipo, simplemente tendrían una alineación peor. Imaginaos que ese equipo gana, y les dicen que no van a recibir el premio, porque faltan los “mejores” jugadores. Eso no sería posible.

Trasladándolo al snowboard, no degradamos un evento de pipe porque no aparece el tomate volador, ¿verdad?

Oficialmente, hay muchos criterios que un evento debe cumplir para tener cierta calificación, y desafortunadamente el Grand Prix no llega al nivel de 6Star por el premio en metálico y por su cobertura en directo, según la normativa del World Tour, mientras que el O’Neill cumple con la parte económica y ofrecerá una cobertura por TV y web del evento (aunque limitada a ciertos países, ¡pero de nuevo, ese es un tema del que hablaremos en otra ocasión!)

Ya veremos cuál es el resultado, pero sé que la competición va a ser demencial, y espero que también lo sea en Quebec. ¡Quién sabe, puede que veamos a algunas de las futuras estrellas disfrutar de un poco de gloria antes de tiempo! ¡Estoy impaciente!

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Henry en Tokio
© Henry Jackson

Así que en el último evento, Doom y yo nos dirigimos a Tokio para los Burton Rail Days presentados por Mini. 18 de los mejores riders de rail de todo el mundo lucharon a brazo partido por 15 de los grandes. Todo en el distrito más exclusivo de Tokio, Roppongi Hills. Imagínate los barrios más lujosos de París y Londres, pero sin los macarras y sin chicles por el suelo.

El vuelo desde Europa hasta Japón es largo, y cuando te ofrecen unas cuantas (o más) copas gratis, es de mala educación decir que no, ¿verdad? Solo diré que a las azafatas les gustaron tanto nuestros intentos de cantar karaoke a bordo que nos mantuvieron bien abastecidos durante todo el viaje. Después de un rápido aviso por embriaguez en Dubái, aterrizamos en Tokio Narita un poco borrachos.

Es difícil resumir lo que es Tokio en un solo artículo, así que para aquellos que ya habéis estado, os ahorraré los detalles, y para los que no, siento no daros más explicaciones, ¡pero puede que esto os anime a reservar un billete!

Vamos al torneo. Hace poco, Burton publicó una lista preliminar de riders, y era la lista de rail más fuerte que he visto nunca. Por desgracia, hubo muchas cancelaciones, ya que muchos riders decidieron quedarse para aprovechar las nevadas tempranas de esta temporada en sus áreas, y otros prefirieron no arriesgarse a lesionarse antes de comenzar la grabación de real snow para los X Games. Habría sido genial ver a tipos como Eiki o Halldor por aquí, pero eso no bajó el nivel de la competición, una de las exhibiciones de habilidades ninja en snowboard urban más impresionantes que he visto nunca.

Por supuesto, “nuestro chico” Nicholls estuvo allí, el ganador del año pasado y “sushifobo”, así que me propuse que mi misión este año sería intentar que probara algo de cocina japonesa. Adoro a Jamie, es un orgullo para el escenario del Reino Unido y para su familia, siempre educado, amistoso y dispuesto a todo lo que le proponga el mundo del snowboard, pero cuando aparece en un restaurante japonés con una bolsa de patatas fritas en el bolsillo y con una tableta de 500g de chocolate con leche en la mochila, ¡te dan ganas de darle una bofetada! jaja. Aunque a su favor diré que este año Jamie ha progresado con la cocina proverbial y no solo ha probado algunas de las delicias niponas más suaves, sino que además ha empezado a disfrutarlas. Aunque su frase durante una de nuestras últimas comidas “¿Por qué no me pueden dar simplemente un bol de arroz, arroz y salsa de soja, ¡ya está!” me perseguirá durante un tiempo. Jamie ha arrasado durante la competición, incluso se puede decir que ha sido el mejor; se merece todo mi respeto por no ir a por lo seguro en la final. Sin embargo, Forrest Bailey fue el gran héroe de la noche, rompiendo la tabla y llegando a la final con la de Niels Shacks (¿me pregunto si Niels se llevará una parte?). Aunque para mí, el rider más impresionante ha sido Brandon Hobush. Todo lo que hizo estaba cargado de estilo, era perfecto, un verdadero regalo para la vista. Fue una pena no ver al salvaje Dylan Alito en la final este año, ese tío es todo un espectáculo.

Si no habéis visto su vídeo de Volcom podéis encontrar la versión editada aquí, ¡ya que la original fue considerada demasiado perturbadora, cuando cuatro niños empezaron a llorar en el estreno en Zumiez! Los europeos han dado el máximo; los fiesteros del año pasado, Swoboda y Wojteck, consiguieron evitar perder el control, Dominik Wagner se clasificó para la final, y los tanques alemanes ofrecieron una demostración de los movimientos más fluidos sobre la pista y en el bar. Es genial ver a estos chicos causando impresión, porque pensaba que eran relativamente desconocidos en EEUU, ¡pero no por mucho tiempo! Antes de que empezara la competición principal, los japoneses más jóvenes tuvieron la oportunidad de lanzarse a la pista. Todo el mundo estaba preocupado al ver subir a estos pequeños hombres y mujeres, pero sus miedos no tenían justificación; estos mini samuráis arrasaron en la pista, y hubieran humillado a muchos deportistas de mayor edad. Atentos sobre todo a Miyabi Onitsuka, la había visto por primera vez en el Burton High 5 de Nueva Zelanda, y es impresionante. Con 14 años, es demencialmente buena.

No hace falta que os diga que Tokio es una locura, estoy seguro de que ya lo sabéis. Todo, desde el idioma a la moda, pasando por las aparentemente interminables luces de neón, te alucinan desde el momento en que sales de la estación de tren hasta que te vas. Es increíble. A Doom le gusta tanto que se pasó el día dando vueltas, con collarín y todo, durante cuatro horas, buscando por todos lados una fantástica revista de motos que desgraciadamente no llegamos a encontrar nunca. Incluso entramos en uno de los “cafés con gato” de Shibuya, donde te sientas con felinos mientras te tomas un té verde.

Doom y yo nos quedamos unos días más para terminar de grabar el episodio de Jacksons Hole, y pudimos disfrutar de la ciudad, incluyendo nuestra última noche, en la que asistimos a un demencial festival callejero japonés. Había puestos en los que vendían todo tipo de comida, incluyendo la primera pata de pulpo de Doom. No le apetecía mucho probarla, pero al final le encantó. Incluso fuimos a un circo japonés, que al principio era un poco aburrido, pero que terminó con una vieja bebiendo cera caliente mientras su hija le arrancaba la cabeza a un pollo de un bocado y su prima le succionaba toda la sangre a una serpiente. Muy inquietante.

Ha sido genial volver a Tokio, creo que nunca me voy a cansar de esa ciudad. Hay tantas cosas que hacer, y aunque no mucha gente habla inglés, todos son muy amistosos y educados. Os animo a todos a que vayáis, si tenéis la oportunidad.

Si te has perdido la competición, puedes echarle un vistazo a la acción aquí.

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Henry Jackson entrevista a Seppe Smits.
© FIS/Oliver Kraus

Ok allá vamos, no estoy seguro de si esta va a ser mi primera o mi segunda publicación en el blog, así que si es la primera, bienvenidos, no tengo ni idea de lo que estoy haciendo, y si es la segunda y habéis venido a por más, “hola de nuevo”, claramente he hecho algo bien.

El arranque de la temporada está siendo bastante ajetreado, preparándonos para el invierno, organizando los viajes a las competiciones y pasando el rato con el cineasta belga número uno con el cuello lastimado.

Así es, para aquellos de vosotros que no lo sepáis, el superdirector de fotografía y cámara de Jacksons Hole, David Doom, tuvo un accidente en otoño y se rompió el cuello. Por suerte, nada demasiado serio, tres vértebras lastimadas y una hernia discal, ¡suficiente para que tenga que llevarle las maletas por todos lados! Es interesante que Jon Weaver, el rey de Nike y campeón de la línea media del park de Penken, tuvo una lesión similar hace tiempo; ¡ahora pueden ser compañeros de cicatriz!

En fin, que me desvío del tema. Sí, ha sido un otoño muy ajetreado, y el rodaje de la segunda temporada de Jackson’s Hole ya está en marcha, de hecho estoy escribiendo esto durante el camino de vuelta del Burton Rail Days presentado por Mini en Tokio; un evento que ha vuelto a ser increíble. ¡Ya os contaré más!

Parece que la temporada de competición ya ha arrancado, y de hecho que visto cómo Seppe Smits ha conseguido su primera victoria en la Copa del Mundo FIS frente a un público local multitudinario en Amberes, hace un par de fines de semana. Esa era mi primera experiencia trabajando en un evento FIS, y ha sido interesante ver cómo funciona “el otro lado”.

Amberes ha sido nombrada la ciudad europea del deporte en 2013, y para el comité olímpico belga, Seppe es un modelo ideal y potencial medallista, así que puede que hayan aumentado un poco el presupuesto del evento. De hecho, crearon un salto de big air que no hubiera desentonado en un Air & Style. Eric (el principal diseñador/ingeniero) y Seppe han trabajado en los planos durante los meses previos al evento, y han hecho un trabajo espectacular. Un toque interesante fue montar la estructura del kicker sobre ruedas, de modo que si el tiempo no acompañaba, ¡podrían acortar la longitud de la tabla! ¡Creo que es bastante ingenioso! Posiblemente Eric era el hombre más nervioso del recinto cuando los primeros riders se lanzaron por el salto, pero después de unas cuantas tandas, los deportistas confirmaron que todo estaba bien.

Lo primero que me sorprendió de la competición fue que se seguían las normas a rajatabla. Sin ninguna excepción. Desde los sorteos para los entrenamientos hasta la final. Si tocaban seis belgas en la primera ronda, los seis tenían que salir.

No se hicieron cambios en el orden ni se colaron grandes estrellas en el último segundo. Hasta la principal cadena de TV de Bélgica preguntó si Seppe podría entrar en la última ronda de ENTRENAMIENTOS, y las normas dictaron que no.

Al principio esta actitud semimilitar parecía un poco dura, pero cuando lo pienso me doy cuenta de que no daba pie a favoritismos, a todo el mundo se le trataba igual, sin importar su credo ni su estatus.

Aunque adoro la flexibilidad del TTR y del Snowboard Tour, y el aire de libertad que rodea a muchas competiciones, a veces parece que los riders “famosos” reciben algo de ayuda para aumentar el perfil de un evento. Ha sido divertido ver a los riders someterse a los tests de drogas obligatorios, nada que ver con el consumo de cerveza e hierba de antaño.

Pero personalmente, cuando hago de presentador en las competiciones, suelen darme instrucciones estrictas de no maldecir ni beber alcohol mientras estoy al micrófono. Sin embargo, cuando les pregunté a Tom y al resto de jefes de este evento “¿Puedo beber cerveza mientras trabajo?” me miraron como si estuviera loco, hasta el punto de hacerme pensar que me había pasado de la raya, hasta que escuché su respuesta: “¿Y por qué no? ¡Estamos en Bélgica!”

En cuanto al torneo, el formato FIS para big air parece haber mejorado mucho. Antes, se juzgaban dos tandas de cada rider en la final, pero siempre se juzgaba el último salto. Esto frenaba de algún modo la evolución, porque los riders tenían que asegurar su último intento.

Este año puntuaban los dos mejores saltos de los tres de la final, aunque los trucos tenían que ser rotaciones diferentes; por ejemplo, un Cab y un Frontside.

Cuando la competición terminó, un periódico publicó que habían asistido 25 000 personas, y aunque creo que se pasó un poco, es cierto que había un inmenso público apretujado entre los muros del recinto. De hecho, la policía tuvo que bloquear los alrededores de la competición, y acudió mucho gente que tuvo que quedarse tranquilamente en los accesos.

La final fue increíble. Seppe se proclamó ganador, un final de cuento de hadas. Para ser sincero, creo que puntuaron un poco por lo alto una de sus tandas, pero de todas formas cada vez que veo a Seppe en acción consigue unas puntuaciones muy por debajo de lo que merece, así que finalmente un poco de karma y mucho talento han inclinado la balanza a su favor. No hace falta decir que después hubo una gran fiesta, regada por ingentes cantidades de cerveza belga superfuerte. ¡Enhorabuena, Seppe! ¡Espero que esto solo sea el comienzo de muchos grandes éxitos este año!

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