Presentador de competiciones de snowboard y bigotudo a tiempo parcial, Henry Jackson revela lo que piensa del mundo del snowboard, tanto de otros profesionales como de su propio espectáculo.

Henry Jackson entrevista a Seppe Smits.
© FIS/Oliver Kraus

Ok allá vamos, no estoy seguro de si esta va a ser mi primera o mi segunda publicación en el blog, así que si es la primera, bienvenidos, no tengo ni idea de lo que estoy haciendo, y si es la segunda y habéis venido a por más, “hola de nuevo”, claramente he hecho algo bien.

El arranque de la temporada está siendo bastante ajetreado, preparándonos para el invierno, organizando los viajes a las competiciones y pasando el rato con el cineasta belga número uno con el cuello lastimado.

Así es, para aquellos de vosotros que no lo sepáis, el superdirector de fotografía y cámara de Jacksons Hole, David Doom, tuvo un accidente en otoño y se rompió el cuello. Por suerte, nada demasiado serio, tres vértebras lastimadas y una hernia discal, ¡suficiente para que tenga que llevarle las maletas por todos lados! Es interesante que Jon Weaver, el rey de Nike y campeón de la línea media del park de Penken, tuvo una lesión similar hace tiempo; ¡ahora pueden ser compañeros de cicatriz!

En fin, que me desvío del tema. Sí, ha sido un otoño muy ajetreado, y el rodaje de la segunda temporada de Jackson’s Hole ya está en marcha, de hecho estoy escribiendo esto durante el camino de vuelta del Burton Rail Days presentado por Mini en Tokio; un evento que ha vuelto a ser increíble. ¡Ya os contaré más!

Parece que la temporada de competición ya ha arrancado, y de hecho que visto cómo Seppe Smits ha conseguido su primera victoria en la Copa del Mundo FIS frente a un público local multitudinario en Amberes, hace un par de fines de semana. Esa era mi primera experiencia trabajando en un evento FIS, y ha sido interesante ver cómo funciona “el otro lado”.

Amberes ha sido nombrada la ciudad europea del deporte en 2013, y para el comité olímpico belga, Seppe es un modelo ideal y potencial medallista, así que puede que hayan aumentado un poco el presupuesto del evento. De hecho, crearon un salto de big air que no hubiera desentonado en un Air & Style. Eric (el principal diseñador/ingeniero) y Seppe han trabajado en los planos durante los meses previos al evento, y han hecho un trabajo espectacular. Un toque interesante fue montar la estructura del kicker sobre ruedas, de modo que si el tiempo no acompañaba, ¡podrían acortar la longitud de la tabla! ¡Creo que es bastante ingenioso! Posiblemente Eric era el hombre más nervioso del recinto cuando los primeros riders se lanzaron por el salto, pero después de unas cuantas tandas, los deportistas confirmaron que todo estaba bien.

Lo primero que me sorprendió de la competición fue que se seguían las normas a rajatabla. Sin ninguna excepción. Desde los sorteos para los entrenamientos hasta la final. Si tocaban seis belgas en la primera ronda, los seis tenían que salir.

No se hicieron cambios en el orden ni se colaron grandes estrellas en el último segundo. Hasta la principal cadena de TV de Bélgica preguntó si Seppe podría entrar en la última ronda de ENTRENAMIENTOS, y las normas dictaron que no.

Al principio esta actitud semimilitar parecía un poco dura, pero cuando lo pienso me doy cuenta de que no daba pie a favoritismos, a todo el mundo se le trataba igual, sin importar su credo ni su estatus.

Aunque adoro la flexibilidad del TTR y del Snowboard Tour, y el aire de libertad que rodea a muchas competiciones, a veces parece que los riders “famosos” reciben algo de ayuda para aumentar el perfil de un evento. Ha sido divertido ver a los riders someterse a los tests de drogas obligatorios, nada que ver con el consumo de cerveza e hierba de antaño.

Pero personalmente, cuando hago de presentador en las competiciones, suelen darme instrucciones estrictas de no maldecir ni beber alcohol mientras estoy al micrófono. Sin embargo, cuando les pregunté a Tom y al resto de jefes de este evento “¿Puedo beber cerveza mientras trabajo?” me miraron como si estuviera loco, hasta el punto de hacerme pensar que me había pasado de la raya, hasta que escuché su respuesta: “¿Y por qué no? ¡Estamos en Bélgica!”

En cuanto al torneo, el formato FIS para big air parece haber mejorado mucho. Antes, se juzgaban dos tandas de cada rider en la final, pero siempre se juzgaba el último salto. Esto frenaba de algún modo la evolución, porque los riders tenían que asegurar su último intento.

Este año puntuaban los dos mejores saltos de los tres de la final, aunque los trucos tenían que ser rotaciones diferentes; por ejemplo, un Cab y un Frontside.

Cuando la competición terminó, un periódico publicó que habían asistido 25 000 personas, y aunque creo que se pasó un poco, es cierto que había un inmenso público apretujado entre los muros del recinto. De hecho, la policía tuvo que bloquear los alrededores de la competición, y acudió mucho gente que tuvo que quedarse tranquilamente en los accesos.

La final fue increíble. Seppe se proclamó ganador, un final de cuento de hadas. Para ser sincero, creo que puntuaron un poco por lo alto una de sus tandas, pero de todas formas cada vez que veo a Seppe en acción consigue unas puntuaciones muy por debajo de lo que merece, así que finalmente un poco de karma y mucho talento han inclinado la balanza a su favor. No hace falta decir que después hubo una gran fiesta, regada por ingentes cantidades de cerveza belga superfuerte. ¡Enhorabuena, Seppe! ¡Espero que esto solo sea el comienzo de muchos grandes éxitos este año!