Primer debate: ¿Quién dirige el snowboard? Parte 2

Después de una perspicaz primera parte, Ed Leigh vuelve a analizar quién dirige realmente el deporte
Por Ed Leigh

En la primera parte de este artículo, vimos cómo la élite del snowboard se encuentra atrapada en una caótica guerra civil, y aunque claramente el TTR/WST está haciendo avances, ahora mismo no se puede definir como el organismo al mando del deporte.
El siguiente posible heredero al trono que voy a analizar son las marcas y tiendas. Aquí es donde se hace la mayor parte del dinero, y el dinero es poder, ¿no? ¿Tienen las marcas y las tiendas de tablas y ropa la última palabra sobre la marcha del snowboard? Sin lugar a dudas, eso cree Pat Bridges, el editor de Snowboarder.
“Creo que las ventas mandan en el snowboard, y por desgracia eso significa que muchas personas, que no son riders ni esquiadores, tienen una gran influencia en el deporte. Ellos les dicen a los fabricantes, que no son riders, qué productos se venden entre los que tampoco lo son, y qué medios les gustan a otros no riders. Así que se termina pensando en lo que es ‘mejor para el negocio’, que no suele coincidir con lo que es ‘mejor para el snowboard’.”

Backside Air de Shaun White © Blotto

Este es un punto clave, y el mejor ejemplo es la línea de productos de Shaun White. Dejemos a una lado su enorme talento; eso es un hecho, y hace que me incline ante él. Y tampoco tengo ningún problema con los productos que él o su representante eligen que use. Pero, como su público objetivo son riders de entre 12 y 18 años, los productos con su imagen son asequibles para todo el mundo, y pueden comprarse en outlets como Target. Como resultado, la cara más famosa de nuestro deporte es sinónimo de producción barata en masa, y eso hace que se devalúen no sólo las marcas a las que representa, sino también el deporte en sí. Sin lugar a dudas, gradualmente la imagen que proyecta toda eminencia del deporte acaba convirtiéndose en tendencia, y ahora mismo el mensaje que Shaun está enviando al mundo exterior es que el snowboard se vende al mejor postor. Desde luego, no es el único culpable, pero sí el más conocido. Obviamente, las marcas necesitan hacer estos productos, y el precio es importante para atraer ventas. Pero Shaun, por su éxito global, está en lo más alto del pedestal, y eso conlleva cierta responsabilidad en cuanto a su imagen, algo que hasta ahora está dejando de lado a golpe de talonario. Creo (siendo algo melodramático, lo admito) que el alma del snowboard se está deteriorando, y para un deporte que tiene su origen en la libertad, la creatividad y la originalidad, las cosas no pintan bien. Sin embargo, sigue habiendo cosas positivas en este sector; snowboarders de segunda y tercera generación, como Jeremy Jones, Dave Lee con Signal, DCP, Romain y JP con Yes, Blue Montgomery y Jason Brown con Capita, JF Pelchat con Now Bindings, y muchos más, están consiguiendo arañar una parte de las ventas de material y ropa de manos de marcas que creerías que apoyan a los riders, pero que en realidad, como dice Pat Bridges, dan prioridad en primer lugar a lo que es “mejor para el negocio”.
El verdadero éxito de estas marcas de riders es que están llevando al deporte en una nueva dirección. Saben que no pueden competir con los peces gordos, así que se han diversificado para ofrecer productos nuevos y diferentes. El mejor ejemplo es Jones Snowboards. Hace seis años, nadie se prestaba a hacerle una splitboard a Jeremy Jones; ahora, su empresa se encuentra a la cabeza del área con mayor aumento de ventas del snowboard, el sueño de todas las marcas. Si te das una vuelta por cualquier tienda de snowboard hoy en día, encontrarás un montón de formas nuevas para adaptarse a los distintos estilos. Los estrechos márgenes han hecho que las marcas se den cuenta de lo que realmente hacen y, lo que es más importante, para quién.

Slater es de los pocos que quedan en Quiksilver © Zak Noyle

Por último, hay que añadir que la fabricación y venta de material en el snowboard no están en su mejor momento. Y no porque haya caído la demanda, sino principalmente por la migración masiva hacia las ventas online. Se trata de una guerra en toda regla; el modelo de distribución internacional está en plena agonía, y muchas marcas están empezando a vender directamente a través de sus webs. La reciente noticia de la pérdida de 500M$ de Billabong en los últimos seis meses se ha visto agravada por la liquidación de riders y personal de Quiksilver América, de la que solo han conseguido escapar Slater, Reynolds, Rice y Hawk. Estas marcas son la base de la fabricación y ventas del sector, y se están tambaleando. Esto nos demuestra lo precario de la situación en la que se encuentra ahora mismo la industria. Sin embargo, lo que más debería preocuparnos es que, como resultado de esta carnicería, las acciones de Quiksilver en la Bolsa de Nueva York han alcanzado su valor más alto en un año. Esto demuestra que la eliminación de sobrantes es algo que gusta a los inversores. Cómo afectará esto al resto de la industria podría llevar a corroborar la teoría de Pat Bridges, y es que las empresas prestan más atención a los números que al deporte en sí.

Así que, en este momento, no puede decirse que la élite del snowboard esté controlando su destino, y todo lo dicho anteriormente deja patente que las marcas y tiendas tampoco. Del mismo modo que el negocio inmobiliario, el mercado es de los vendedores o de los compradores, y ahora mismo, sin lugar a dudas, pertenece a los compradores. Por primera vez, las marcas y tiendas les han cedido el poder a los consumidores. Aún está por ver el uso que estos van a hacer de ese poder, pero una cosa es cierta: la mayor influencia sobre los consumidores la ejercen los medios de comunicación. Y de eso hablaré en la tercera parte. Nos vemos allí.

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