Gregor Schlierenzauer: Vuelta a los aires

Tras una lesión de rodilla, el saltador de esquí Gregor Schlierenzauer quiere llegar a lo más alto
El saltador de esquí profesional, Gregor Schlierenzauer, de pie junto a una ventana de cristal del estudio adornada con su nombre
Gregor Schlierenzauer © Erwin Polanc/Red Bull Content Pool
Por Poncho

Hablamos con el águila austriaco de su amigo el viento, las extrañas normas del mundial e incluso de su abuela…

Hola, Gregor. ¿Cómo son tus entrenamientos? ¿Subes hasta la rampa de salto después de desayunar, das 20 saltos y te vas a casa a la hora del té?
No, ¡nada parecido! (se ríe). El salto de esquí es un deporte muy emocionante. Depende mucho de tu situación mental ese día. Hago 20 saltos en un día de entrenamiento bueno e intento ser regular con mi nivel emocional. Es un estado de ánimo que puedes entrenar, como cuando patinas o practicas tus movimientos delante de un espejo.

Desde tu caída, ¿cómo haces para contener el miedo una vez estás en lo más alto del salto? (Gregor sufrió una rotura de ligamentos en su rodilla derecha en Seefeld, el 13 de diciembre de 2010).
Todo el mundo tiene algún tipo de miedo. Aunque sé que puede salir mal, mi miedo no tiene que ver con la altura o la velocidad, es más una sensación de nerviosismo. Me recuerda a las primeras veces que hacía grandes saltos. Siento un gran respeto por ello y creo que está justificado.

¿Qué sientes por el viento? ¿Es tu amigo o tu enemigo?
Las dos cosas. Cuando estás en plena forma, el viento se convierte rápidamente en tu amigo. Si las cosas no salen como quieres y además tienes un poco de mala suerte, puede volverte loco. Cuando eso pasa, lo único que sé decir es: “¡Maldito viento!”. Pero soy optimista, así que normalmente me llevo bien con el viento (sonríe).

¿Cuáles de las normas de salto de esquí te gustaría que cambiaran?
El salto de esquí trata sobre todo de la fascinación que te produce volar. Hasta hace poco, el que conseguía la victoria era el que llegaba más lejos teniendo en cuenta las puntuaciones de postura y técnica. Ahora tenemos toda una nueva colección de normas que tienen que ver con las condiciones del viento y la distancia de la rampa hasta el salto. Esto hace que todo sea más complicado. Los resultados ya no volverán a ser tan transparentes ni para el atleta, ni para el entrenador ni para los seguidores. Se ha convertido en un cálculo por ordenador y no te puedes fiar de ella al 100 %, como ya ha pasado en alguna ocasión. Deberían mejorarlo o quitarlo.

¿En qué momento te das cuenta de que tu salto va a ser perfecto? ¿En la rampa, al despegar, a mitad de salto o al aterrizar?
Tienes que dejar que llegue solo, no puedes planearlo. Si no, aprenderse la teoría sería suficiente para ser campeón del mundo. Si estás a gusto contigo mismo sabes de forma instintiva si un salto va a salirte bien. ¡Todo empieza en la rampa!

Gregor Schlierenzauer saltando en Lillehammer
¡En el foco! © Ray Demski/Red Bull Content Pool

¿En qué piensas justo antes de lanzarte?
En esos momentos no se debería pensar mucho, tienes que disfrutarlo. Solo así podrás llegar muy lejos. Pensar corta el rollo, no solo en el salto de esquí.

¿Qué crees que te falta por conseguir en esta temporada 2010/11?
Hasta ahora ha sido una temporada algo difícil, aunque muy interesante a la vez. Mi mayor meta es clasificarme para el Mundial de Oslo (que empieza el 24 de febrero). Quiero ver qué pasa en el evento de mañana en Zakopane y ver si puedo conseguir el récord mundial de salto de esquí en Vikersund.

Tu web está llena de comentarios de seguidores y gente que te desea lo mejor. ¿Cómo de importante es su apoyo?
Muy importante. No tan importante como la familia, ya que con ella puedo desahogarme y desconectar de todo este estrés, pero los seguidores son algo vital para mi motivación. Me encanta recibir hasta 23 millones de visitas a mi web y ver todos esos mensajes positivos que llegan de todas las partes del mundo; me encanta incluso si tengo un día malo. No hay nada como poder compartir tus logros con tus seguidores.

Parece que para ti es importante disfrutar de la vida además del deporte. ¿Podríamos encontrarnos alguna vez a Gregor Schlierenzauer en el bar de la esquina?
Bastante posible, sí. Me gusta disfrutar del relax y de no hacer nada en casa porque hay mucha publicidad y misterio en torno a mi persona. Lo privado es lo privado y ahí es cuando disfruto de la vida al máximo. Si algo aprendes con una lesión es a revalorizar tu calidad de vida diaria.

¿Cuándo fue la última vez que le regalaste flores a una mujer?
A mi abuela, en su cumpleaños. ¡Por cierto! Dentro de poco toca de nuevo…

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