Splitboarding en Chamonix - Primera Parte

El ex-redactor jefe de Onboard, Danny Burrows, nos habla de splitboarding, la última moda del snow.
Aguille du Midi - estación intermedia
Aguille du Midi - estación intermedia © Danny Burrows
Por Danny Burrows

Los estallidos de las explosiones de dinamita se desplazan con un eco persistente en el valle de Chamonix. Cada uno viene acompañado de un rugido sordo: “Es la primera vez que oímos caer avalanchas. No han dejado de dinamitar la montaña en toda la temporada,” comenta Tod, nuestro anfitrión neozelandés, excitado.

Según asegura el parte, han caído 50 cm la noche pasada y un bonito manto de nieve fresca cubre todo el valle a partir de 1500 m. Pero, con un parque que ha sufrido mucho con el calor de final de temporada y con una nieve inestable en general, es poco probable que vayamos a ripar en zonas expuestas de alta montaña. Lars, nuestro guía, nos dice: “Incluso el tiempo que hizo hace tres semanas tiene una gran influencia en la estabilidad de la nieve de hoy.”

Estoy en Chamonix desde mediados de abril y me he apuntado a un cursillo de iniciación al splitboarding, organizado por Rudechalets. Desde la creación de la empresa en el 2002, es la primera semana de clases que organizan dedicada exclusivamente al backcountry.

“No parábamos de recibir llamadas de gente que quería alquilar splitboards y reservar un guía,” me comenta Helen, la copropietaria de Rudechalets, junto con Chris, su marido. “Lo que pasaba era que si uno reservaba un guía estando sólo, o siendo dos personas, la cosa salía muy cara”.

Así fue como decidieron organizar una semana para seis personas – el número máximo de personas que un guía puede tener bajo su responsabilidad – a la que la gente se podía apuntar sin tener que pagar gastos extra por reservar habitaciones individuales. “Y, como el costo del guía se divide por seis, el precio final por persona es muy competitivo,” continúa Helen.

Los seis tipos que han reservado plaza para esta semana entran dentro de la descripción de esa nueva raza de snowboarders amantes del splitboarding que brota en montañas del mundo entero. Así es como los ve Martin Dreer, que se denomina como el “padre fundador y líder espiritual” de Zero G, la tienda core sports de Chamonix: “Tienen entre 35 y 40 años. Son tipos que ya hacen snow, digamos que son gente que lleva bastante tiempo haciendo snow y que ahora busca algo nuevo y diferente, que responda a sus ganas de hacer backcountry”.

Un equipo de splitboading puede costar entre 1500€ y 3800€ así que no es de extrañar que los que se dejen tentar sean riders más mayores y con cierto poder adquisitivo. “El típico cuarentón que viene a Chamonix tiene un chalet de dos millones de euros así que cuando vendemos un equipo suele ser algo más caro que la media europea,” asegura Martin.

Cuestiones financieras aparte, todos con los que hablo están de acuerdo en que la razón principal que explica el éxito del splitboarding radica en la mejora del material y la difusión de los vídeos de snowboarding backcountry de Jeremy Jones, Deeper y Further.
 

Material de splitboarding
Material de splitboarding © Danny Burrows

La maestría de Jeremy Jones, la inspiración de sus líneas en palas profundas con un splitboard han dado a los riders más maduros una excusa para ahorrarse unos cuantos porrazos en el park y optar por un acceso salvaje a fronteras remotas donde el powder abunda.

Se trata de zonas que antiguamente sólo se podían acceder con raquetas, esquís de travesía o helicóptero, para los que se lo podían costear. Pero, como dice Martin: “¿Qué crees que es más fácil para un snowboarder, aprender a esquiar o comprarse un splitboard? Ni te lo pienses; todos se compran un splitboard”.

Zero G ha visto como el alquiler y la venta de tablas de splitboarding se ha multiplicado por cinco en tan sólo una temporada. Mientras que las ventas de tablas convencionales bajan, el splitboarding podría ser el soplo salvador de la industria.

¿Cuáles son los componentes esenciales de un buen equipo de splitboarding?

Un equipo básico comporta tabla, fijaciones, pieles, crampones y bastones. Si eres de los que gustan ripar seguro entonces no puedes salir sin pala, sonda y arva además de un buen compañero de aventuras.

Un splitboard tiene un shape idéntico al de una tabla de snowboard convencional pero con un corte en el medio, de tail a nose, que separa la tabla en dos para transformarla en un par de esquís de travesía. Al ripar, ambas piezas se mantienen juntas y sin moverse gracias a un sistema de clips y a las fijaciones, que son el principal elemento estabilizador de la rigidez de la tabla. El sistema que ata ambos esquís es simple y montar y desmontar está chupado. Bastarán unos 10 minutos, dependiendo del tiempo que haga.

Hay varias marcas que fabrican splitboards, incluyendo a Burton Snowboards, Jones, Arbor, LibTech, Rome y K2, entre otras. Aquellos que tengáis un presupuesto ilimitado puede que optéis por una Gentemstik, una marca japonesa de tablas hechas a mano que salen a más de 1800€.

Puede que los principales avances en la tecnología splitboarding se hayan dado en la fabricación de fijaciones gracias a dos pequeñas empresas americanas, Karakorum y Spark, que lideran el segmento. “Hacen fijaciones ligeras e increíblemente bien diseñadas. Cuando llegaron, la gente empezó a decir que el material estaba mejorando mucho,” me comentaba Martin, de Zero G, mientras me enseñaba el inventario de tablas de splitboarding de la tienda.
 

Aguille du Midi, Chamonix
Aguille du Midi, Chamonix © Danny Burrows

Lo que permite ascender palas vírgenes son unas sedas, llamadas pieles de foca, que se pegan a la base de las tablas con una cola pegajosa o una semblante de lija. Tienen un diseño particular que resbala cuando se da un paso adelante pero que es rugoso y antideslizante en la dirección opuesta. Voile y Gecko son dos marcas que fabrican este tipo de pieles.

Para acabar, harán falta un par de bastones de marcha. Idealmente tienen que ser telescópicos, duraderos y ligeros. Según asegura Martin, de Zero G, los mejores son los bastones de carbono de The North Face.

El splitboarding es, por mucho, el método más fácil para acceder a zonas que los telesillas no alcanzan. Además, es una alternativa ideal para que los esquiadores de travesía dejen de agredirte por chafarles la huella con las raquetas. Añade al material un buen nivel de riding, un buen conocimiento de la nieve y estarás listo para vivir una gran aventura backcountry.

No te pierdas la segunda parte de la nueva historia de amor de Danny Burrows con el splitboarding en www.redbull.com/snowboarding.

Rudechalets: rudechalets.com
Zero G core sports shop Chamonix: zerogchx.com
Guía en Chamonix: Lars Vanhaelewyck info@mountainpenguins.com

 

read more about
Next Story