A Marcel Hirscher le falta potencial por alcanzar

Entrevistamos al bicampeón de la Copa del Mundo sobre su infancia y su vida desde entonces.
Marcel Hirscher celebra su victoria en Lenzerheide, Suiza, el 17 de marzo de 2013.
Marcel Hirscher en Lenzerheide, Suiza © GEPA pictures/Red Bull Content Pool
Por Simon Schreyer, Red Bull Austria & Sam Bloomfield

Marcel Hirscher consiguió hacerse con la victoria en la clasificación general de las ediciones de 2012 y 2013 de la Copa del Mundo de Esquí Alpino. En esta temporada de 2014, ha tenido un comienzo bastante fuerte, por lo que el deportista se sitúa como el más dominante dentro de la categoría masculina de esquí alpino. Nos encontramos con él y hablamos acerca de cómo ha ido formándose como esquiador, de es lo que le motiva y, como amenaza para sus rivales, de su camino para conseguir desplegar todo su potencial.

Red Bull: ¿Cómo de importante ha sido para ti meterte en el mundo del esquí desde tan pequeño?

Marcel: Como todo en la vida, lo que aprendes de niño es muy difícil de “desaprender”. Es como aprender un idioma con 18 o 20 años: sin duda, mucho más difícil que cuando te lo enseñan de una forma lúdica de pequeño. Lo mismo pasa con el deporte y, en mi caso, el esquí. Llevó practicándolo desde que soy chiquillo, no como con la moto, que empecé algo más crecido y sé que no haré muchos más progresos: mi técnica ha llegado a su límite.

Y en esquí, ¿crees que aún te queda por alcanzar más potencial?

Marcel: Sí, me he metido tan de lleno durante tanto tiempo en las cosas más peculiares de este deporte que aún creo que hay algo que pueda mejorar. Eso también forma parte de mi personalidad: intento mejorar constantemente en todos los deportes que practico. Ya de niño, mi padre y yo intentábamos descubrir cómo ser el mejor en un juego. Si vuelvo la vista atrás, parece que nuestros planes terminaron funcionando…

Marcel Hirscher durante la Copa del Mundo de Eslalon en Lenzerheide, Suiza, el 17 de marzo de 2013.
Marcel Hirscher en la Copa del Mundo de Eslalon © GEPA pictures/Red Bull Content Pool

Creciste en un Alm (una cabaña de montaña tradicional de Austria) cerca de Salzburgo. ¿Cómo era vivir allí?

Marcel: Me ofrecía muchas posibilidades para poder sacar provecho de la energía que tenía. Recuerdo que frente a la casa había una roca muy grande que escalaba para divertirme, hasta que terminé cayéndome a las ortigas [se ríe]. Gracias a vivir allí, soy como soy hoy en día. Fue una época bastante emocionante incluso, o a lo mejor debería decir “sobre todo”, porque no había ningún videojuego cerca. Sin duda, alguna que otra vez me sentía bastante solo, pero es algo que por aquel entonces también disfrutaba. El hecho de no haber crecido en un piso fue crucial en mi desarrollo físico y sentido del equilibrio. Cuando vivía allí, tenía que asegurarme de que cada paso que diera tuviera lugar en un punto de apoyo fijo, por muy profundo que fuera.

¿Cómo fue tu primera experiencia en una competición?

Marcel: Fue horrible. Éramos como 600 participantes y todos teníamos entre seis y doce años. Me sentía abrumado. Sin embargo, incluso en esa situación, tuve la suerte de ir muy rápido. La experiencia que tenía venía de atrás, de cuando empecé con las rampas de niños. Dicho esto, cuando te conviertes en el mejor de la competición a una edad tan temprana, no es la forma más fácil de empezar con tu carrera. Como se dice, el éxito abre muchas puertas, pero también te cierra unas cuantas…

¿A qué te refieres?

Marcel: Tiene que ver con lo que la gente espera de ti: “Ese niño, Marcel, ¡algún día será muy bueno!”. Era una presión constante a una edad muy temprana. Ya sea en una competición de un club o en una copa local, todo el mundo tenía la vista puesta en mí, siempre. También llevé muy mal el hecho de perder. Una vez, en un campeonato de un club, uno de mis amigos se hizo con el primer puesto en vez de yo. Estaba tan cabreado con él que dejé de hablarle durante tres semanas. Eso es algo que se ha quedado conmigo, el hecho de pensar que haya alguien que esquíe mejor que yo. Es un factor crucial para mi motivación diaria.

Marcel Hirscher en acción
Marcel Hirscher en acción © Andreas Schaad/Red Bull Content Pool

¿Cómo de importante es tu propia opinión sobre las cosas?

Marcel: Hay una serie de expertos conmigo a los que siempre intento escuchar pero, al final, soy yo quien decide lo que es esencial para mí. Podemos decir que mi propia opinión es el resultado de un proceso algo filtrado, aunque tengo que decir que, si comparo mi propia opinión con la de los demás, escucho cinco veces antes la mía que la de otra persona. Lo que es importante es poder visualizar diferentes situaciones con detalle para después poder hacerlas realidad.

Como especialista de eslalon, ¿no te interesaría participar en algún descenso del Streif, en Kitzbühel?

Marcel: La verdad es que apetece bastante, sí. Hacer ese descenso tan legendario, aunque sea al 70 % de mis posibilidades, me serviría para hacerme una idea de lo que es. En cualquier caso, tendré que posponerlo para más adelante. Aún tengo que alcanzar una serie de metas en mi disciplina y no me siento del todo seguro cuando hablamos del Streif.

¿Sueles esquiar con tus compañeros de descenso en alguna ocasión?

Marcel: Sí. Es una pasada salir con esos tíos y ver cómo cogen velocidad en una curva para luego salir volando. Me quedo maravillado cuando les veo. Al parecer, los que nos dedicamos al eslalon somos demasiado rígidos como para llevar a cabo ese tipo de cosas [ríe]. Yo aún no he sentido la necesidad de dejarme llevar por una fuerza extrema. Si tuviera que lanzarme por la pista, a 140 km/h y con todos esos baches, ¿crees que podría saltar por todo lo alto? Yo creo que más bien me lanzaría y terminaría comiéndomelos enteros. Hay algo que falla entre las disciplinas de velocidad y yo.

¿Cómo te ves a ti mismo? ¿Qué percepción tienen los demás de ti?

Marcel: Yo diría que soy bastante abierto para todo cuando estoy de buen humor, algo que me viene de mi madre, que es holandesa, creo. Y por otra parte, soy bastante introvertido cuando hay algo que me ronda en la cabeza; hay gente que puede interpretarlo como si fuera arrogancia. Sin embargo, lo que ellos no entienden es que a lo mejor yo soy así, a modo de autoprotección, o que a lo mejor tengo algo que hacer, como repasar la carrera por la mañana. A veces, no tengo tiempo ni estoy en condiciones de hablar 15 minutos con mis fans en esos momentos. Lo que casi siempre escucho son cosas como: “Eres un idiota, eres un gilipollas, eres un… ¡esquiador!”. [Ríe].

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