Esquí de travesía en los fiordos desde un velero

¿Esquí de travesía en Noruega? He aquí unas imágenes espectaculares y algunos consejos.
Esquiadores en la orilla con el velero y las montañas al fondo.
Esquí de travesía en los fiordos noruegos © Mattias Fredriksson
Por Leslie Anthony

La isla Star, en Noruega, ofrece excelente esquí de travesía utilizando un barco como campamento base; y conocemos al mejor guía para llevarte allí.

Tras un largo y duro día en las montañas y un buen plato de bacalao - un guiso de claras influencias portuguesas hecho con bacalao noruego salado, patatas, cebollas, tomates y aceitunas-, o de reinskav, un estofado sami a base de carne de reno, nos tumbamos en el puente del velero y aprovechamos que sale el sol para quitarnos la camisa… a pesar de encontrarnos a finales de mayo y dentro del círculo polar ártico.

Vistas desde el barco
¡Esquís gordos a bordo! © Mattias Fredriksson

Es el momento de leer, de escribir, de observar a los delfines y las enormes águilas de mar; también de buscar en los mapas las ubicaciones de estas bajadas perfectas que vemos en las montañas de enfrente. O, simplemente, de contar cuántas cascadas caen al fiordo desde los flancos de los montes.

Barco con montañas al fondo
Hora de leer, escribir y observar a los delfines © Mattias Fredriksson

Y a pesar de que solo es nuestro primer día a bordo del S/Y Goxsheim, y que la mayoría de nosotros somos veteranos del esquí en Noruega, todos estamos de acuerdo en que es el mejor viaje que jamás hemos hecho.

El grupo desayuno a bordo.
Captain Charles prepara unos desayunos estupendos © Mattias Fredriksson

El día ha empezado muy pronto, a bordo de la Zodiac camino de una playa de arena negra donde un torrente desembocaba al mar. Tras varios viajes nos hemos juntado todos en la playa y hemos empezado a subir; primero sobre hierba, luego alternando barro y nieve para acabar penetrando en un bosque frondoso y magnífico que parecía salido de un cuento de hadas.

Chad Sayers y el grupo en Stjernøya, Finnmark (Noruega).
La Zodiac nos deja en una playa de arena negra © Mattias Fredriksson

Poco a poco los árboles han ido desapareciendo a medida que íbamos subiendo ya con las pieles, y hemos alcanzado una gran olla invisible desde abajo. Hemos cosido la pared con nuestras zetas hasta llegar al altiplano superior donde se encuentra la cima, una característica común en la mayoría de los montes de esta zona.

La vista en el agua.
Magia encima de los fiordos de la isla Star © Mattias Fredriksson

Unas horas más tarde estábamos sentados en una cornisa, con las piernas colgando al vacío y mirando abajo, hacia el fiordo, donde nos esperaba el Goxsheim.

Chad Sayers y Janne Tjärnström esquiando Stjernøya, Finnmark (Noruega).
Las palas de nieve perfectas se suceden © Mattias Fredriksson

Nuestra primera bajada ha empezado con un corredor estrecho que desembocaba en una pared muy empinada. La nieve tenía una textura tan perfecta que nuestros esquíes lanzaban arcos de diamantes al cielo con cada giro, mientras íbamos encadenando diferentes palas y evitábamos los restos de pequeños aludes caídos unas semanas antes.

Chad Sayers esquiando en Stjernøya, Finnmark, en Noruega.
En cada giro lanzamos arcos de diamantes al cielo © Mattias Fredriksson

Per Ås, nuestro guía, un sueco que vive en La Grave, nos ha hecho una pregunta: ¿esquiamos directamente hacia la playa donde hemos desembarcado o subimos unos 20 minutos hacia el valle del otro lado de esta colina? Chad Sayers, Mattias Fredriksson, Janne Tjärström, Klas Granström, el Capitán Charles y yo hemos contestado volviendo a colocar las pieles en nuestros esquís.

Janne Tjärnström esquiando en Stjernøya, Finnmark, en Noruega.
Un halfpipe natural de varios kilómetros © Mattias Fredriksson

Hemos sido recompensados con un precioso lago helado, que hemos tenido que rodear para alcanzar un halfpipe natural y perfecto que nos ha hecho gritar de alegría mientras descendíamos por él. Nuestras voces han espantado una manada de renos que se encontraba cerca, y que ni siquiera habíamos visto hasta ese momento.

Mapa de Stjernøya en Noruega.
Cada día visitamos un fiordo diferente © Mattias Fredriksson

Más abajo, los torrentes ya habían ganado fuerza a medida que el sol había ido derritiendo la nieve; los escandinavos los han cruzado como buenos vikingos: totalmente vestidos y sin inmutarse. Sayers y yo en cambio, fieles a nuestros orígenes canadienses, nos hemos quitado las botas y arremangado los pantalones para enfrentarnos al agua helada sin ninguna protección …y hemos continuado así, descalzos, a lo largo de una hora por encima del musgo, la nieve, la hierba y hasta llegar a la arena de la playa.

Per Ås salta al agua en Stjernøya (Noruega).
Nos tiramos al agua helada © Mattias Fredriksson

Una vez de vuelta al Goxsheim todos hemos puesto a secar nuestra ropa empapada de sudor en el mástil, antes de tirarnos a las aguas heladas del mar y bebernos unas cervezas para abrir el apetito.

Per Ås, Chad Sayers, Janne Tjärnström y Klas Granström esquiando en Stjernøya (Noruega).
Parecía que no podía mejorarse, pero... © Mattias Fredriksson

Mañana nos espera más de lo mismo. Y pasado también. Toda una semana …y nunca en el mismo lugar. Cada día anclamos el barco en un fiordo diferente y exploramos nuevas montañas. Muchas veces con la única ayuda de un mapa. Las salidas acostumbran a durar unas siete horas, y realizamos una única bajada de 1000 metros de desnivel desde una cima sin nombre y con un tiempo magnífico. “Esto es insuperable,” hemos dicho a todos los que querían escucharnos. Pero no, al día siguiente es todavía mejor: mejor nieve, mejor bajada, mejor… todo.

Vistas a las montañas en Stjernøya (Noruega).
Ha sido el mejor viaje © Mattias Fredriksson

Información útil

· El Capitán Charles y el S/Y Goxsheim realizan viajes de esquí desde febrero (mucha nieve polvo pero se hace de noche muy pronto) hasta finales de mayo (las condiciones pueden ser invernales o primaverales, según, pero hay muchas horas de luz). Tienes más información en gox.no o contactando con Per Ås directamente (peras@peras.se). Los viajes duran ocho días/siete noches, y el coste varía pero debes calcular unos 2.100€.

· Necesitas llevar contigo el material típico de esquí de travesía, piolet, arnés, crampones y cuchillas.
 

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