Alaska para todos: ¡Listo para hacer el drop!

Has llegado a AK con poco presupuesto, ahora te toca la última etapa: ¡planear, patear y ripar!
Ripando en Alaska
Lo mejor. Disfrutar. © Markus Fischer
Por Markus Fischer

Este es tu mega objetivo, el no va más del snowboard.

Estar en lo más alto de una línea en AK, respirando aire fresco segundos antes de hacer un drop. La radio chaqueando en el bolsillo, el guía preguntando si estás listo. Tú sin saber qué es lo que te ha llevado hasta allí, sintiéndote bendecido, en el techo del mundo, concentrado en los dos próximos minutos de puro placer. Todo lo demás deja de tener sentido. "Drop dentro de 10, 9... ¡Nos vemos abajo!"

Al principio, el mero hecho de observar la línea desde la base te hace darte cuenta de que las cosas no son como en tu estación favorita, todo eso es mucho mayor y mucho más majestuoso que todo lo que hayas podido ver con anterioridad. Y ni siquiera estás en la cumbre. Entonces te entran las dudas. ¿Lo has hecho todo bien? ¿Estás realmente preparado para lo que te espera?

Mapa para planear un descenso en Alaska
Tener un buen plan es la mitad del trabajo © Markus Fischer

Es bueno tener un plan

La gran ventaja de patear hasta la cumbre es que te puedes preparar mucho mejor que con cualquier otro medio de transporte. La mayoría de las bajadas de AK exigen tener que patear hasta el lugar del drop.

Observa bien la zona y planea cada uno de tus pasos. Estudia las condiciones del manto, la inclinación de la vertiente, su exposición y el riesgo de avalancha. Siéntate con el guía y describe con precisión lo que tienes pensado hacer y la línea que vas a elegir, tanto para subir como para bajar.

Travesía con splitboard en Alaska
Rumbo a la cumbre: la primera parte, la más fácil © Markus Fischer

¿Qué es diferente?

En primer lugar: todo es más grande en AK. Las bajadas son más largas que en cualquier otro sitio, pero las travesías también.

Debido a una combinación única, la nieve en Alaska aguanta mucho mejor en las vertientes con mucha vertical. Eso suele suponer una seguridad extra pero lo negativo es que hay que lidiar con muchos más desprendimientos de nieve.

Desprendimientos de nieve... Son esas mini avalanchas de superficie que nacen con cada giro. No te entierran pero te hacen perder el equilibrio...

 

Zonas seguras

Los desprendimientos de nieve son tu gran enemigo y saber lidiar con ellos es la clave del éxito en cada bajada. Las zonas seguras se convierten en tus mejores aliadas así que elígelas con cuidado. Imagina hacia dónde te puede arrastrar la nieve y tendrás una idea precisa de los lugares en los que estarás más seguro. Busca zonas con relieve y evita las canaletas.

Si tienes un plan compártelo con el guía y luego haz una foto de toda la línea, tanto del ascenso como del descenso. Las cosas no se ven igual cuando estás arriba o en plena bajada y es bueno tener referencias en el bolsillo.

Visualizando líneas en Alaska
Visualizando la bajada © Markus Fischer

Sudor y lágrimas

Ahora viene la parte más difícil: la subida. Patea lentamente para tener energía suficiente en las zonas más complicadas del ascenso o en las que tengas que aumentar la marcha. Al subir, observa bien tu futura bajada. A veces, uno está tan ocupado pateando que se olvida de las cosas más importantes.

Haz que tus compañeros te observen y llámales con la radio si no estás seguro de lo que estás haciendo. Trata de mantenerte siempre en la porción superior de las palas, bajo pequeñas bandas de roca o anda junto a riscos, si no son demasiado verticales.

Los desprendimientos de nieve no son problema durante el ascenso pero puede ser una buena idea imaginar, a medida que pateas hacia la cumbre, cómo se comportará la nieve durante la bajada.

 

Travesía con splitboard en Alaska
Rumbo a la cumbre: la 2ª parte, algo más vertical © Markus Fischer

En el techo del mundo

¡Felicicidades, lo has conseguido! Has ahorrado algo de energía para la mejor parte. No te precipites, descansa un poco y disfruta de las vistas.

Cámbiate de ropa si estás sudando (esperemos que hayas llevado contigo una prenda de recambio). Guarda las raquetas en la mochila y revisa tu material de seguridad. Asegúrate de que sabes dónde están las zonas seguras de tu bajada. Sino, trata de recordar dónde se encuentran y visualiza la bajada en su conjunto.

Describe al resto del equipo cuáles son tus planes para que tengan la mirada colocada en cada uno de tus gestos. ¡Diles cuándo estás listo, reza y ve a por todas!

Un snowboarder apunto de de hacer un drop.
“¡Drop dentro de 10 segundos...!” © Markus Fischer

Pura adrenalina

Te darás cuenta de que no es posible estar más concentrado y más alerta teniendo tanta adrenalina en las venas. Trata de disfrutar de los próximos minutos tanto como puedas pero nunca olvides el plan que tienes en mente. Respétalo y sigue con tu bajada.

Si los desprendimientos son más rápidos que tú y no puedes dejarlos atrás, juega seguro y deja que pasen de largo, esperando en una de las zonas seguras. Además, es mejor tomarse un descanso en plena bajada en vez de correr el riesgo de que te arrastre la nieve.

Si todo va como lo tenías planeado, deberías llegar hasta tus amigos dando brincos de alegría y a grito pelado.

Es hora de darse abrazos y de compartir estallidos de júbilo. ¡Felicidades, has pateado y bajado tu primera línea en Alaska!

¿Quieres vivir lo mejor de Redbull.com en tu móvil? ¡Descarga nuestra aplicación en RedBull.com/app!

 

read more about
Next Story