Cómo ser pro: los retos del esquí alpino

Muchos sueñan con ser profesionales, ¿pero cómo funciona y qué hay que hacer para conseguirlo?
Alexis Pinturault en Tignes, Francia el 19 de octubre 2013
Alexis Pinturault a todo tren © Dom Daher/Red Bull Content Pool
Por Riikka Rakic

¿Siempre has soñado con viajar por el mundo y vivir del esquí alpino? Las cosas parecen mucho más atractivas desde fuera de lo que son desde dentro...

Para llegar a la cumbre del esquí alpino no hay muchas opciones. Al contrario que en freeski o en snowboard, la Federación Internacional de Esquí (FIS) gobierna las competiciones internacionales de esquí alpino. Hay que formar parte de un club de esquí para poder competir en carreras reconocidas y el club tiene que formar parte de una federación nacional porque sólo ellas pueden competir en eventos FIS.

Ser profesional al más alto nivel, es decir el de las Copas del Mundo, no es algo que ocurra en un santiamén y la mayoría sólo lo consiguen tras muchos años viajando y tratando de mejorar su ranking compitiendo en eventos nacionales, Júnior, FIS y Copas Continentales.

Los ganadores de Super-G  2011-12, Lindsey Vonn y Aksel Lund Svindal, reciben su globo de cristal en Schladming, Austria, el 15 de marzo 2012.
Lindsey Vonn y Aksel Lund Svindal © Erich Spiess/Red Bull Content Pool

Las cosas serias comienzan mucho antes que en las demás disciplinas. La mayoría de los atletas empiezan a sumar carreras nada más "graduarse" de las pruebas FIS para niños, pensadas para instaurar en los chavales de 12 a 15 años una mente extremadamente competitiva.

Los competidores de menos de 18 años ya pasan más de 30 días al año viajando a glaciares europeos o del hemisfério sur para entrenarse en verano en condiciones invernales. De noviembre a marzo, se entrenan varios días a la semana y la mayoría de los fines de semana.

El costo anual en términos de remontes, equipamiento, clubes y demás puede sumar varios miles de euros al año.

Aksel Lund Sinvdal en acción en Hahnenkamm, Kitzbühel, Austria el 20 de enero 2010
Aksel Lund Svindal en acción en Kitzbühel © Erich Spiess/Red Bull Content Pool

¿Eso quiere decir que el esquí alpino es sólo para niños ricos?

No, porque ahí es donde entran en juego las estructuras nacionales. Cuando se añade al presupuesto anual el costo de los campos, de los entrenadores y demás servicios, es evidente que las grandes naciones del esquí, con sistemas educativos y de preparación física bien desarrollados, tienen mucha ventaja. Los atletas que consiguen contar con el apoyo financiero de la federación suelen ser con más frecuencia los que han entrado a formar parte del sistema desde una edad muy temprana. En otras palabras, empezar pronto aporta sus frutos.

Cuanto más alto sea tu nivel, más altas serán las exigencias y pasarás más y más días dedicados a entrenarte, a hacer pruebas y a competir.

Un competidor de alto nivel pasa entre 180 y 250 días al año viajando.

A grandes rasgos, la única época de año en la que uno puede disfrutar de familia y amigos es durante los meses de mayo y junio.

Pero formar parte de un equipo nacional no quiere decir necesariamente que todos los costos estén cubiertos. Muchos competidores de la Copa del Mundo tienen que buscar dinero o trabajar fuera de temporada para cubrir unos gastos que pueden ir desde 30.000€ para los que sólo pagan para viajar hasta 100.000€ para los que no tienen un equipo con estructura y se tienen que costear un entrenador y/o un preparador.

Marcel Hirscher (AUT) celebra su victoria en slalom gigante en la final de la Copa del Mundo FIS de Lenzerheide, Suiza, el 15 de marzo 2014
Marcel Hirscher © GEPA Pictures/Red Bull Content Pool

“La mayoría de los 50 mejores de la Copa del Mundo son profesionales," comenta Ana Jelusic, Coordinadora de Medios de la FIS y antigua competidora de alto nivel.

Los que apuntan a lo más alto del mundo del esquí alpino no pueden permitirse el lujo de tener un trabajo aparte porque pasan una locura de días viajando.

Los 10-12 mejores competidores de la Copa del Mundo, ya sean hombres o mujeres, ganan al año una media de 100.000€ brutos en premios en metálico. Si a eso se añade el apoyo de los sponsors y marcas de material, obtienen un nivel de vida bastante confortable. A pesar de ello, tan sólo las super estrellas consiguen sumar ingresos de siete cifras... ¿Todavía tienes ganas de probar suerte?

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